VIDA Y MILAGROS. No hay gordo limeño que no haya escuchado hablar de sus recetas y hierbas. Luis Pun Chong es un médico que cree en la disciplina para bajar de peso. Saxofonista y mago por afición, acaba de publicar un libro con sus secretos. ¿Su orgullo? Ser una buena persona
La obesidad es la epidemia silenciosa del mundo. Es la enfermedad crónica no transmisible que ocasiona la mayor cantidad de víctimas fatales por sus complicaciones.
En 1970 un individuo comía 679 kilos de comida por año, en el 2000 ya comía 805 kilos, es decir, que en la actualidad los platos son más grandes.
En el 2003, Estados Unidos invirtió 96, 7 millones de dólares en obesidad... En México, entre 1988 y 1999 los casos se triplicaron. En el Perú, el porcentaje va entre el 15% y 20%.
Vive frente a un lago y en su casa se respira serenidad. Tiene cuatro hijas que reclaman pepinos verdes como quien pide caramelos. Luis Pun Chong es un hombre de respuestas cortas, pero con ideas largas. En los años noventa comenzó a encontrar salidas para el sobrepeso. Hoy ha publicado un libro para compartir su filosofía de vida.
¿Por qué la gente es gorda?
La mayoría de los obesos o los que tienen problemas de peso comen mucho y mal. Lo hacen a horas no adecuadas, muy rápido, sin masticar. La gente tiene problemas y cree que lo solucionará metiendo la cuchara en la olla. Hay que separar ansiedad de comida, hay que separar trabajo, alegría y tristeza de comida. El hecho de ir a la calle no quiere decir que debemos comer. Yo voy al cine con mis hijas y no comemos canchita. Mis hijas comen verduras sin hacer pleito.
¿No te piden hamburguesas, chocolates, helados?
En lo absoluto, ni siquiera la gaseosa diet que tampoco es saludable. Si no los tienen a la mano no piden. En mi cocina no encontrarás gaseosas o dulces, tampoco galletas.
¿Hace cuánto no bebe gaseosa?
Hace muchos años y ahora ni se me ocurre, es demasiado dulce.
¿Y cuál es el problema con el azúcar?
Históricamente el hombre empieza a ser gordo desde que aparece el azúcar refinada, antes no había poblaciones de gordos. Los primeros hombres comieron carnes crudas, vegetales y solo bebían agua. En algún momento pasamos a cocinar. ¿Te imaginas como habrá sufrido? No le debe haber caído muy bien y su estómago debe haber padecido al principio. Bueno, han pasado varios miles de años y de pronto comenzamos a comer alimentos con preservantes y pretendemos que nuestro estómago se acostumbre. Hoy tenemos comidas envasadas, embotelladas, con saborizantes. No sabemos lo que comemos.
Todavía no entiendo por qué el azúcar es el gran responsable.
¿Dónde está el verdadero problema de la obesidad? ¿Quién es primero: El sobrepeso o la insulina elevada? Muchos coinciden en que el problema arranca con la insulina elevada. Expliquemos. Yo como un pedazo de comida y esto genera una cantidad de glucosa, ante esa carga que invade mi sangre viene la insulina para rebajar el aumento de glucosa. ¿Quién segrega insulina? El páncreas. Hasta ese momento todo está bien. Pero si comemos mal, la glucosa será más alta y por lo tanto la insulina también, de tanto comer mal la glucosa en la sangre se mantiene alta con frecuencia y mi páncreas segrega mucha insulina siempre. Lo acostumbro tanto que comiendo cualquier cosa segrega insulina alta.
¿Y entonces qué pasa?
La insulina hace que la grasa se almacene, que no se mueva, que no la podamos botar. El asunto empieza con el azúcar. Tenemos que hacer que nuestro instinto de moderación aparezca. Necesitamos ser moderados y un gordo no lo es. Lo siguiente es reconocer que solo perderá peso aquella persona que está convencida de que lo necesita.
¿Cuántos de tus pacientes van convencidos a consulta?
Muy pocos. Mi trabajo es persuadirlos de que la salud está antes que todo. Uno debe tener claro que si quiere perder kilos debe perder grasa y no agua.
¿Quién pierde agua?
Los que toman diuréticos. Perderás un kilo, dos, pero es pura agua y no grasa. Otros toman laxantes, comen y comen, luego toman laxante para deshacerse de lo que han comido y solo se deshidratan. Algunos se provocan vómitos y también solo pierden agua. Otros no solo pierden agua sino también músculo. ¿Cómo? Con los yesos, por ejemplo. Las personas que se ponen yeso en la cintura consiguen un efecto visual de que están más delgadas, pero no están perdiendo grasa.
Entonces, lo importante es perder la grasa...
La que está debajo de la piel y la que está a nivel de los órganos que se llama grasa visceral. La primera es un tema estético, la segunda es un tema de salud porque la grasa que cubre los órganos se infiltra en las arterias, en el hígado. Si te aplicas un gel nunca perderás la grasa que está cerrando tus arterias. La gente debe entender que la grasa visceral aniquila, da presión alta, diabetes, infartos, arterioesclerosis. ..
¿Crees en los milkshakes, en las pastillas, en las inyecciones de alcachofa?
Estéticamente puede funcionar, pero no estás trabajando el verdadero problema. No es mi método el que funciona sino la convicción de pensar en flaco y comer como flaco. Si piensas y comes como gordo no te quedan alternativas que ser gordo.
¿Desde cuándo te interesa la obesidad?
Desde que fui gordo. Yo soy un gordo recuperado y también un fumador recuperado. Fui de los tipos que hacía dieta y dieta y luego sufría el efecto rebote. Intenté dejar el cigarrillo y no podía. Fumaba una, dos cajetillas y más si hubiera querido. Lo mismo pasaba con la comida. Yo me sentaba a una mesa y podía comer y comer. No he sido un gran bebedor de alcohol, pero sí lo era de gaseosa, comía y bebía de todo. Cuando comencé a tener problemas por el sobrepeso, me convencí y dejé de comer tanto.
Dices que no hay gordo feliz...
¿Gordo que sea feliz por su gordura? Imposible. Yo siempre he sido un ñato de risa por cualquier cosa menos por mi sobrepeso. No creo que exista alguien que se ría porque pesa más. Un hombre me dijo una vez que yo era gordo porque mi mano era muy amiga de mi boca. Tenía razón. Muchos fumadores cuando dejan de hacerlo comen más. De manera inconsciente nos metemos cosas a la boca, nos mordemos las uñas, masticamos lapiceros... Hay que ser consciente de ese acto vicioso para cambiar. Tengo otra teoría: no tomar agua cuando uno tiene hambre, no ceder entre comidas.
¿Por qué no tomar agua?
Por la relación mano-boca, porque si yo tengo hambre y tomo agua soluciono mi problema, pero mañana volveré a sentir hambre y llevaré nuevamente algo a mi boca. ¿Y qué pasará en seis semanas cuando vuelvas a sentirlo? ¿Y en dos años?
¿Y cómo aguantar el hambre?
Dejándolo pasar. El hambre habla, pero si no lo escuchas pasa de largo. Si el hambre te toca y no le haces caso, se soluciona todo.
Pero todos en algún momento tenemos hambre...
Yo no estoy diciendo que te quedes sin comer. Estoy proponiendo que comas lo adecuado hasta la siguiente comida. Si como más de lo que necesito en algún lado se almacena. Lo que como en el desayuno tiene que durar hasta el almuerzo y el almuerzo hasta la cena.
¿Y entre tanto...?
¿Entre tanto qué? Entre tanto nada. Se resuelve poco a poco, con disciplina. Uno aprende a manejar la ansiedad. Mis primeros cinco días para dejar el cigarrillo fueron horribles, hoy simplemente no fumo.
¿Cuando tu paciente asegura que tiene hambre entre comidas, qué le dices?
Que aguante. Si quieres bajar de peso, yo te ayudo, pero tienes que estar convencido. Repito: todo está en la moderación. Yo no digo que solo hay que comer lechuga con lechuga, tampoco digo que coma torta con chocolate todos los días.
Tus pacientes dicen que eres demasiado disciplinado...
Yo exijo voluntad, de otra manera seguirán siendo gordos. Si la persona quiere engañarse sola, no cuenta conmigo.
¿Qué otras cosas has logrado gracias a tu voluntad?
He logrado despertarme temprano para hacer deporte. Hoy me levanto a las cinco y medito media hora, luego voy al gimnasio. Una persona que quiere bajar de peso también tiene que hacer algo de ejercicio. Llega un momento en que se convierte en un estilo de vida.
¿Cuánto de chino tienes?
Soy una mezcla, pero conservo hábitos alimenticios, muchas costumbres como el respeto a la persona mayor, a los muertos.
Tu carácter es reservado.
¿Achinado? Creo que sí, en todo caso no soy el chino convencional. Cuando no estoy en el trabajo me gusta hacer reír, pero como doctor uno tiene que ser formal porque sino la gente no te cree. A mí me gusta manejar moto, tocar saxo, viajar y hacer magia, tengo trucos...
Sería maravilloso adelgazar por arte de magia...
Ja, ja, ja. Imposible. Todos quisieran comer un montón y no engordar, no se puede. Es pura trampa.
Crees mucho en lo natural...
Creo en el poder de la mente, del cuerpo y del espíritu. Todo está asociado. Hoy estamos contaminados por todos lados: ruidos, comidas, estamos en el mundo del exceso y no lo tomamos en cuenta. Lo dice un hombre que pecó por exceso.
¿A tu esposa la sometes a dieta?
No, tiene que hacerlo sola.
¿Y si tu esposa engorda y te hace mala propaganda?
No se trata de eso. Uno debe evitar ser gordo solo porque está convencido. Yo no obligo a nadie.
¿Hacer bajar de peso a la gente te hace feliz?
Profesionalmente sí, ver a mis pacientes flacos me hace muy feliz.
¿Y personalmente?
Compartir me hace feliz, todo lo que sé, mis sueños, mi tiempo, mi esperanza. Mi esposa y mis hijas me hacen feliz, puedo estar con ellas todo el día y me siento completo. El amor me mantiene en forma.
¿Cuándo repasas tu vida, de qué decisión te sientes orgulloso?
De haber decidido ser un tipo esencialmente bueno. Todos lo somos. El asunto es decidir que la bondad que tenemos prevalezca sobre el lado oscuro. Uno de los preceptos del Tao dice: "El cuervo es un pájaro malo porque se come tu trigo, pero en su nido bien puede albergar una golondrina". Yo creo en eso.