El director del INC, Luis Lumbreras es uno de los más entusiastas con este descubrimiento. Él ha podido ver directamente los restos. Se encontró una compleja estructura hasta dar con un fardo funerario de unos cien kilos de peso y una longitud de 1,80 metros
Los primeros días del 2005 se detectó indicios de una tumba ubicada cerca del recinto ceremonial (ver infografía). Su ubicación respondería a la intención de los moches de colocar al personaje enterrado lo más cerca de donde tenían lugar los ritos. Tras establecerse el perímetro del entierro, se encontró restos de ceniza que fueron rápidamente analizados y que correspondían a ovillos de hilos, husos de madera, agujas de cobre, estiércol de roedor, pescado, figurinas de madera, fragmentos de cerámica, restos de cinabrio y otros elementos. Esto sería una prueba que después del entierro habría sido quemado todo lo que se utilizó durante los funerales.
Comenzaron las excavaciones y se encontró una compleja estructura hasta dar con un fardo funerario de unos cien kilos de peso y una longitud de 1,80 metros. Este había sido colocado con la cabeza orientada al sur, a la usanza moche. El fardo había sido cubierto con un petate y debajo se encontró el rostro de una mujer bordado sobre la primera capa de tela que formaba parte del fardo. También se halló gran cantidad de vasijas de cerámica fuera del fardo, entre las que destacan dos: una que representa a un personaje conocido como el ingeniero y otra más misteriosa e importante que representa una escena de curanderismo en donde una mujer envuelta en un pallar aplica sus manos sobre el vientre de una bebe que es sostenida por su madre. Franco tiene dos hipótesis: que la dama del entierro sea la niña o que sea la madre que sostiene a la bebe.
El fardo estuvo formado por más de veinte capas de tela, en medio de las cuales se encontró más objetos como mantos cubiertos de láminas doradas o restos de algodón. Al retirar las últimas capas se halló collares, diademas, coronas y 31 narigueras, algunas de ellas guardadas en estuches de tela. Los moche es también se cuidaron de colocarle a la difunta las agujas e hilos que seguramente utilizó en vida.
LOS ACOMPAÑANTES
La Señora de Cao no fue enterrada sola, en sus funerales habrían realizado rituales mágicos no exentos de sacrificios humanos.
Así lo demostrarían las osamentas halladas en la tumba principal. Se trata de los restos de una adolescente que fue estrangulada y colocada al lado izquierdo del fardo. Al sur de la tumba de la Señora de Cao se encontró los restos de un individuo, a quien los arqueólogos llaman el guardián de la tumba. Otros tres fardos funerarios ubicados al pie del muro sur forman parte de este entierro, pero estos aún no han sido abiertos. Sin embargo, las radiografías que se les ha tomado revelan que se trata de individuos que poseen diversos ornamentos personales.
LAS REACCIONES
El director del INC, Luis Lumbreras, es uno de los más entusiastas con el descubrimiento. Él ha podido ver directamente los restos de la señora y comparte la opinión de los arqueólogos de El Brujo acerca de la importancia de este hallazgo. Sin embargo, dijo que los estudios que se realizan al cadáver momificado servirán para conocer más en profundidad detalles de la antigua cultura preínca.
Además, reafirmó su compromiso para fomentar el desarrollo de las investigaciones de las cuales son codirectores.
Lumbreras indicó que se realizará coordinaciones con las autoridades locales para fomentar el turismo hacia el complejo, que recientemente fue abierto para la visita de los interesados en la arqueología.
Mientras tanto, el doctor Walter Alva, descubridor del Señor de Sipán, indicó que el descubrimiento y registro de un complejo ajuar funerario ocurrido en Magdalena de Cao constituye una de las más grandes contribuciones a la arqueología peruana.
"Llama la atención que muchos de los atuendos, ornamentos y símbolos de poder como orejeras, collares y porras de combate se encuentren en el ajuar de una mujer. Esto, los investigadores, lo creíamos reservado para los hombres debido a que hemos considerado a los mochicas como una sociedad patriarcal gobernada por varones", explicó el descubridor de Sipán.
El especialista John Verano, que también ha examinado la momia, señala que, a pesar de su aparente fragilidad, la Señora de Cao no tuvo en vida deficiencias nutricionales ni problemas de desarrollo. La única patología observada es la de un diente picado. Agregó que se ha planificado más estudios para conocer detalles de la vida de esta gobernante.
Los investigadores
1El equipo de trabajo en la huaca de Cao Viejo es encabezado por Régulo Franco Jordán, director del proyecto arqueológico El Brujo, quien contó con el apoyo de Arabel Fernández López, especialista textil, quien se encargó de sacar del fardo a la Señora de Cao. Ambos forman parte de la Fundación Wiese, que financió el proyecto. Además fueron codirectores del proyecto César Gálvez Mora, del INC de La Libertad y Segundo Vásquez, de la Universidad Nacional de Trujillo.
2 Franco es apoyado por el arqueólogo Juan Vilela y la especialista Carmen Gamarra.
3 Los trabajos contaron con el respaldo del INC, presidido por Luis Lumbreras. Su representante en La Libertad es Lutgarda Reyes.