Lunes, 26 de marzo de 2007
Peruanas con coraje

Antonio Orjeda
TESTIMONIO. Un día como hoy, dos años atrás, El Comercio comenzó a publicar Ejecutivas, página que cada martes retrata el coraje de la mujer que hace empresa en el Perú. Han sido más de 100 entrevistas, más de 100 razones para sentir que este país vale la pena y depende de nosotros

Llaman a su puerta. Usted va y abre, y al hacerlo, el cliente que tiene al frente es el Perú. "Necesito una campaña para mejorar mi imagen ante mis ciudadanos", le dice. En setiembre del 2004, este fue el ejercicio que Ejecutivas le planteó a la gerenta general de la agencia J. Walter Thompson, Milagros Plaza. "Tendría que apelar a sus mejores símbolos", recetó ella.

Símbolos. La publicista había pensado en personas, pero no se le venía un solo nombre a la cabeza. Ninguno con el que los peruanos nos pudiésemos identificar, ninguno por el que gustosos inflásemos el pecho.

¿Los Añaños? No, su caso es muy reciente. ¿Haya de la Torre? Tampoco, me estaría metiendo en política... Milagros Plaza seguía pensando... De pronto: ¡Inca Kola! ¡D'onofrio! ¡San Fernando!

Si el Perú quiere mejorar su imagen, tiene que apelar a sus marcas, ¡a esas de las que sus habitantes se sienten orgullosos! Milagros había dado con la punta de lanza de la campaña. Ello quedó plasmado en Ejecutivas. Semanas después, nos enteramos de que esta entrevista circulaba entre universitarios. El correo electrónico era el vehículo. ¿El mensaje? En el Perú, sí tenemos referentes.

Claro, era setiembre del 2004: la popularidad de Alejandro Toledo --con justicia-- era cualquier cosa, teníamos a Fernando Olivera de embajador en España. Sofía Mulanovich aún no era campeona mundial de surf, Jefferson Farfán todavía se estaba abriendo camino en Europa, Santiago Roncagliolo recién escribía la novela por la que hoy España lo compara con Mario Vargas Llosa.

Pero era el 2004. Dos años antes, una encuesta de la investigadora de mercado CCR había arrojado que, en el país, el peruano más confiable era: Ninguno. El hedor tras la década de Fujimori no se iba; la vergüenza que nos causaban nuestros congresistas era insoportable. Y para colmo: la blanquirroja se iba en picada en sus aspiraciones de clasificar a Alemania 2006.

Así las cosas, los universitarios tenían razones para reenviar la entrevista publicada en Ejecutivas. De ella brotaba esperanza.

Claro, entonces ellos no sabían de lo que estaban haciendo Vania Masías ni Ali Rapp ni Natasha Luna ni Cristina Colán ni Vanessa Vargas ni Lidia Cortez ni Martiza Vera ni...

NACE EJECUTIVAS
Ocurrió a fines de mayo del 2004. La sección Economía & Negocios tenía que ofrecer una página dedicada a la mujer. No se nos dijo más. Yo tendría la responsabilidad de hacerlo. No se me dijo por qué (hoy, lo agradezco).

Esa, obviamente, no era mi única chamba en esta redacción, así que había que encontrar una salida. La hallamos: con una entrevista amplia y una foto grande, suficiente. ¿Y cómo bautizamos a la página? El nombre salió sobre el cierre de la edición.

Lo que sí teníamos claro era que --para 'romper'-- la primera entrevistada tenía que ser una mujer que destacase en un sector no habitual para ellas. La elegida fue Verónica Marsano: 29 años, abogada que debido a la muerte de su padre terminó --junto con su hermano-- al timón de una mina de oro. Ese año, Verónica presidiría el Congreso de Mujeres Mineras. Hablamos de regalías --era el tema del momento--, además, cometí la estupidez de preguntarle: ¿Cuál es el aporte de la mujer minera? "El mismo que el de un hombre", me contestó con su voz suavecita. "La eficiencia es una cuestión de personas, no de género", con su voz suavecita, la mujer minera me sepultó.

El martes 25 de mayo de hace dos años, se estrenó Ejecutivas. El reto, entonces, fue buscar a la siguiente mujer. Fue fácil: en la repisa personal de todo periodista existe un grupo de personas a las que anhelamos entrevistar. En la mía, habitaba desde hace mucho Isabel Álvarez, socióloga y forjadora de El Señorío de Sulco. Nadie la había entrevistado como la mujer de empresa que es. Una izquierdista que, sin dejar de lado sus ideales, edificó un negocio con el que hace patria, una mujer que opina sin temor. ¡Lo máximo! Una vez realizada la entrevista, el concepto de Ejecutivas estaba claro: esta página va a dar cabida a toda mujer que haga empresa en el Perú, por hacer empresa no se entenderá hacer dinero, sino luchar por alcanzar una meta. Y esa meta tendrá que ser positiva, ¡tendrá que serle útil al país!

Por lo tanto, por más billete y 'fama' que pudiesen acumular, las Magaly Medina jamás irían a aparecer en Ejecutivas. Así ha sido, así es, así será.

Más adelante, de la valiosa Inés Temple aprendimos que uno es su propia empresa. Esta noción, sin embargo, pocos la terminan de entender.

Eso quedó claro cuando publicamos la entrevista a la comunicadora --pero ante todo escritora-- Marcela Robles. ¿Pero ella no es empresaria? Ella es su propia empresa. No entendieron.

Sin embargo, cuatro meses después, otra entrevistada, Mercedes Tang --alta ejecutiva de una corporación pesquera--, antes de que encendiésemos la grabadora, nos dijo que seguía Ejecutivas y que las palabras que habían quedado en su memoria eran las de Marcela.

Mercedes no tenía por qué saberlo, pero nos acababa de gritar que íbamos por el camino correcto.

Por cierto, entre las palabras de Marcela Robles que posiblemente calaron en Mercedes Tang están aquellas con las que respondió a la pregunta: ¿A cuánto asciende tu fortuna? "Tengo una fortuna personal incalculable, que es mi tiempo y mi espacio (...). Si lo mides en términos de mercado, yo debo ser pobrísima, (...) porque todas las cosas que he trabajado a nivel de obra, no tienen un costo. No tienen precio, sino valor, como dice la canción de Serrat".

LAS AMO A TODAS
Entonces nació la duda: ¿No se te irán a acabar? Quienes habían comenzado a seguir Ejecutivas se sorprendían por la cantidad de peruanas que había. Para entonces, ya lo teníamos claro: no se van a acabar. ¡En el Perú abundan mujeres con coraje! Lo que sí ocurrió fue que, debido al ímpetu con el que regresaba de cada entrevista, aquí, el equipo advirtió: Orjeda se enamora de todas. Hay que confesarlo: es cierto.

A Wendy Ramos, directora de la ONG Bola Roja, hubo que perseguirla meses para que aceptase ser entrevistada. ¿Ejecutiva yo? ¡Pero si estoy quebrada! Pese a ello, la claun y su tropa seguía llevando alegría a los niños; y golpe a golpe, aprendió a administrar su misión. El hijo de dos años de Gisella Ocampo no podía ver un avión. Ella, directora regional de Procter & Gamble, viajaba tanto que había terminado por afectar al amor de su vida. Él pesó más que su ascendente carrera. Gisella renunció y, con su esposo, hoy conducen una cadena de jugueterías. A los 25 años, Norma Verástegui no había hecho más que quinto de primaria. Tenía cuatro hijos y un marido que vivía de los cachuelos que conseguía. Los cinco soles que un día le pagaron a él, ella los invirtió en la compra de pollos. La cabeza y las tripas fueron a su olla, el resto --lo mejor-- fue para la venta. Sí, fue ambulante. Hoy tiene un puesto en el mercado del Callao. Sus hermanos han seguido sus pasos.

¡Claro que hay más! Nuestra Elia King fue la primera mujer a la que la transnacional Eli Lilly le confió una gerencia general, Estela Paredes dejó un alto cargo para entregarse al teatro y hoy es la productora general de La Tarumba, de niña Vilma Parra se quemaba los pies correteando por los arenales de Villa El Salvador y ahora tiene una cadena de zapaterías. Martes a martes, ellas dinamitaban eso que mañana, tarde y noche escuchamos aquí y allá: este país es una porquería. Entonces lo tuve claro: lo más bello de una mujer es su coraje. Ellas, en lugar de quejarse, luchan.

Elizabeth Armendáriz no estuvo dispuesta a conformarse con vivir de la pensión que le iría a pasar su ex marido. Hoy conduce una empresa especializada en perforaciones mineras, tiene 130 empleados y factura US$2 millones al año. Yolanda Pérez pudo haberse quedado de anfitriona, pero optó por el camino más difícil y hoy factura US$3,4 millones. A sus 87 años, Consuelo Torres aún vive en su humilde casa. En los 50, fundó el primer Club de Madres del Perú y por ello ha sido postulada al Premio Príncipe de Asturias.

Un día como hoy, dos años atrás, se estrenó Ejecutivas. Han sido más de cien entrevistas. Más de cien motivos para amar el Perú. Yo, como el común de los peruanos, vivía renegando por la falta de oportunidades, revolcándome en mis miedos y, sobre todo, culpando al resto de eso que solo a mí me tocaba: enfrentar mi destino. Hoy, ellas me han salvado la vida.

Como esos universitarios que se reenviaron la entrevista a Milagros Plaza tras haber encontrado algo positivo de qué asirse, hoy agradezco el haberlas encontrado. En un país machista y en el que miles maldicen haber nacido, son ellas --nuestras mujeres-- las que nos gritan que sí se puede. Obvio, el coraje no es potestad suyo: aquí abundan los hombres y las mujeres que dan pelea. Pero esta página tenía que estar dedicada a la mujer, y a nosotros nos provocó poner en vitrina a aquellas que hacen posible que nos sintamos orgullosos de haber nacido en el Perú.

EL PERSONAJE
Antonio Orjeda, Periodista
Es periodista egresado de la Universidad de Lima. Trabaja en el decano desde fines del 94. Primero lo hizo en el archivo periodístico. Desde ahí colaboró en la fenecida página Mundo Joven. En Espectáculos, cubrió conciertos de rock. Inició entonces su paso por las secciones Perú, Vida & Futuro, Política y por la Unidad de Investigación. Ha ganado cinco premios que cada año otorga esta casa editora. El 2002 ingresó a Economía & Negocios. Un año después ganó una beca de la Fundación para el Nuevo Periodismo y, en mayo del 2004, se hizo responsable de Ejecutivas. Eso, y haber comenzado a compartir su vida al lado de Cusi, lo tiene en total estado de alegría.





¿Cree que la situación de nuestro fútbol mejorará si Manuel Burga y su directiva salen de la FPF?
4 Deje su mensaje


Copyright Empresa Editora El Comercio S.A.
Derechos reservados
Contáctenos

Edición impresa