Supervielle y Bajo Fondo Tango Club en Lima. Esta semana llega a Lima Luciano Supervielle, músico electrónico franco uruguayo y una de las cabezas creativas de Bajo Fondo Tango Club. El motivo: presentar Supervielle, el segundo trabajo del colectivo, un disco en el que se profundizan y se amplían las investigaciones sonoras del proyecto Bajo Fondo. Conversamos con el músico.
El proyecto nace en 2002, cuando un grupo de músicos y productores musicales -entre los que se encontraba Gustavo Santaolalla, esa suerte de Rey Midas del sonido latino contemporáneo- decidieron armar un colectivo conceptual que abordara el tango con las herramientas de lo electrónico. Si bien en la escena bonaerense ya existían proyectos con lineamientos similares, lo de Bajo Fondo poseía una audacia y un rigor inéditos hasta el momento. Desde entonces, no solo se ha convertido en uno de los actos electrónicos más celebrados de Latinoamérica (se llevó el Grammy a mejor disco instrumental), sino que no ha dejado de crecer: el siguiente disco del proyecto, titulado Supervielle, es un nuevo paso en las búsquedas sonoras del colectivo: el tecladista Luciano Supervielle toma la posta y se encarga de componer, solo, un trabajo en el que se ofrece tango, hip hop, candombe, rock, todo envuelto en programaciones, secuencias, timbres contemporáneos, loops, experimentos electrónicos.
¿El disco Supervielle sigue una misma línea conceptual que el Bajo Fondo Tango Club o propone un cambio, una nueva etapa?
-Supervielle sigue la línea que ha propuesto Bajo Fondo como colectivo, que es esa exploración -impulsada por unas ganas verdaderas de sacar sonidos nuevos- de la música argentina y uruguaya con los métodos de la música electrónica. Por otro lado, los músicos que tocan son los mismos del primer disco, del Bajo Fondo Tango Club, y eso hace que la línea sea aún más visible. Además, cuando sale Supervielle ya se cuenta con la experiencia de haber creado y tocado en las giras el primer disco, lo cual permite una evolución en el proyecto, y al mismo tiempo un afianzamiento de la propuesta.
A muchos les habrá sorprendido la inclusión de hip hop como un género dentro del cual se mueven las búsquedas sonoras de Supervielle.
-El hecho de explorar en el hip hop tiene que ver con mis comienzos en la música: yo empecé a tocar teclados y a hacer secuencias en una banda de hip hop uruguaya que se llamaba Plátano Macho. Ahora, el hip hop es un estilo musical a través del cual se pueden decir muchas cosas diferentes y en este disco yo me he servido de él para llegar a otras cosas, para combinarlo con el tango, para experimentar. Es un hip hop muy distinto al que hace Herbie Hancock con su banda de jazz o al que hace Eminem con su banda de rap, por ejemplo.
¿No te has topado con algún crítico conservador, de esos que dicen que juntar hip hop y tango es imposible?
-No he tenido muchos detractores, felizmente. Quizá porque con Bajo Fondo siempre supimos que lo que estábamos haciendo no era "el nuevo tango" ni nada por el estilo. La música nuestra lo dice, y nosotros también lo hemos aclarado en entrevistas: somos creadores e intérpretes de música electrónica, de nuevas tendencias de la música popular, y a través de esos lenguaje nos hemos acercado al tango.
¿Existe un nuevo tango?, te lo pregunto porque diera la impresión de que los tiempos actuales (por su propia velocidad, por sus propios timbres, por su propia estética) requieren sonidos como los de la música electrónica, pero no como los del tango.
-La música electrónica es una tendencia muy importante en los tiempos en los que vivimos, seguro. Pero no es la única. Dentro de veinte años se va a recordar a los finales de los 90 y principios del 2000 como los años de explosión de la música electrónica. Pero el tango es un género que está vivo, hay un nuevo tango. Lo que pasa es que ese nuevo tango lo hacen los tipos que se dedican toda su vida a hacer tango. Si el día de mañana el nuevo tango se acerca a la música electrónica, va a ser así porque los compositores de tango estarán guiados por esa inquietud, no por nada más.
Leí en una entrevista que decías que "la música electrónica nace para innovar". ¿A qué atribuyes esa característica del género?
-La música electrónica es un género que, a pesar de haber nacido hace varias décadas, siempre ha mantenido dentro de sus principales premisas el decir cosas nuevas, el reinventarse continuamente, el experimentar. Aunque esa característica no es su patrimonio exclusivo. De hecho hay otros géneros que también nacen para innovar. Si te pones a pensar en la música culta contemporánea, ves que siempre está preocupada por cambiar, por buscar nuevas tendencias. Y si miras un poco más allá, ves que hay otros géneros que de pronto no tienen ese tipo de pretensiones o necesidades: los que tocan blues no quieren innovar sino refinar su sonido, o cosas así.
Pensaba en el vínculo entre hip hop y sonidos regionales carcaterísticos. ¿Un proyecto como Orishas ha sido un referente para ti?
-Sí, hay algún vínculo con Orishas. Aunque los resultados son totalmente distintos. Lo que hacemos nosotros tiene más que ver, en términos de sonido, con el Nortec Collective, que es un proyecto de música electrónica que recoge los sonidos tradicionales del norte de México. También les hemos seguido la huella a algunos dj's brasileños, como DJ Markey, de la escena del drum and bass, cuyo sonido está basado en cosas que tienen que ver con la música popular de su país.
Diera la impresión de que la música electrónica es el vehículo que les permite a las músicas regionales, a las músicas de la periferia, llegar al primer mundo, al centro.
-La música electrónica se ha globalizado tanto que lo que uno utiliza de ella son algunas técnicas, algunos instrumentos, algunas herramientas. La música electrónica químicamente pura ya casi no existe. Y es un proceso natural. En un principio la guitarra eléctrica solo se utilizaba para el rock and roll. Hoy es un ingrediente de un montón de estilos diferentes; lo mismo los samplers, que en un momento eran una particularidad de la música electrónica, hoy forman parte del acervo de la canción de autor, de una música más pop, en fin. Hoy en día todo se empieza a mezclar y los límites se empiezan a hacer más difusos.