Los procesos electorales en los cuales gran parte de la prensa toma partido pueden llevar a algunos votantes a ocultar su opinión en las encuestas por creer que esta será mal recibida.
En estos casos, lo más apropiado para llegar a la verdad es emplear la técnica de simulacro de votación, con réplicas de cédulas y ánforas secretas.
Para ofrecer más garantías de anonimato, Apoyo aplicó este simulacro a una muestra independiente de votantes, diferente a la que en las mismas zonas se seleccionó para aplicar la tradicional encuesta.
La comparación entre las respuestas recogidas en ambas mediciones sugiere que podría haber un voto oculto a favor de Ollanta Humala.
En la encuesta, la intención de voto por Alan García es de 44%, la de Humala es 36%, el voto en blanco o viciado llega a 13% y los que no precisan su opinión suponen el 7%.
En el simulacro de votación, García recibe 46% de votos, Humala 41% y el 13% vota en blanco o viciado.
Al comparar estas cifras se ve que la mayor parte de quienes no precisan su intención de voto podrían ser, en realidad, electores proclives a votar por Humala, ya que mientras García pasa de 44% a 46%, Humala crece de 36% a 41%.
Los escenarios cuando se proyecta los resultados a votos válidos son muy diferentes.
En el primero, García estaría ganando a Humala por 55% a 45%, una diferencia cómoda. En el segundo, la ventaja sería más ajustada: 52% a 48%.
Si este es el caso, la captación de quienes hoy se inclinan por votar en blanco será decisiva en el resultado final.
Alfredo Torres Guzmán, Apoyo opinión y mercado