Lavadas y embolsadas se venden en supermercados
Dos empleadas de la empresa A&L Biodiversidad Altoandina se han vestido de fiesta. Recién llegadas de Concepción (Huancayo) y Tayacaja (Huancavelica), estas prendas típicas son precisas para las impulsadoras de papas nativas en el supermercado. La historia comienza cuando la empresa A&L pensó mejorar el sistema de comercialización de este tubérculo. La tarea se enmarcaba en el proyecto Promoción de la Producción Competitiva de la Papa Peruana (Incopa), que es coordinado por el Centro Internacional de la Papa (CIP) con financiamiento de la Agencia de Cooperación Suiza. Se buscaba productos atractivos para despertar el consumo, y se llegó a las papas nativas. Pero había que darles valor agregado: seleccionarlas, lavarlas, embolsarlas. Es decir presentarlas como si no hubieran estado nunca bajo tierra --cubiertas de tierra y barro-- sino tan limpias como para ir directamente al plato.
El pequeño productor que nunca había tenido donde vender encontró un lugar donde hacerlo de una manera directa y segura. Tika Papa, la marca con la que se venden las papas embolsadas, están desde el año pasado en las tiendas de la corporación Wong. ¿Qué pasaba antes? Un productor traía estas papas pequeñas, de nombres extraños, hasta Lima, las ofrecía en los mercados mayoristas pero la ignorancia de los otros los hacía sentirse fracasados. Y así volvían a las alturas porque en la capital no había demanda. Pero de pronto, ahora las papas nativas son más conocidas y así volvió la confianza en el pequeño agricultor para que siembre más. Tanto así que el año pasado la empresa obtuvo el premio Creatividad Empresarial en la categoría de alimentos.
Eso ha permitido que A&L pueda vender más de 33 toneladas el 2005 y este año espera colocar más de 150 mil toneladas. Sí, leyó bien. La meta es casi quintuplicar lo conseguido. El orgullo de los productores ha producido un efecto multiplicador, porque ahora sí tienen mercado. "De unas cuantas variedades de papitas han pasado a una etapa comercial, sembrando mucho, como nunca antes", dice Marcos Velásquez, gerente general de A&L.
TUBÉRCULO EMERGENTE
Hoy más de ochenta comunidades cultivan 500 hectáreas con más de 15 variedades de papas nativas en Cajamarca, Junín, Ayacucho, Apurímac, Huancavelica, y luego contratan camiones y las desmontan en el local de la empresa en Surco. Velásquez dice que por otro tipo de papa se paga S/.0,50 por kilo, y ellos le pagan a los productores S/.1,20. Pero en el supermercado se venden al doble de ese precio.
Además, desde el año pasado la empresa vende hojuelas de papa --bajo la marca Jalca Chips-- en el aeropuerto Jorge Chávez, como si fuera un souvenir directo al estómago. En inglés la variedad Illa pilpintu es Shining Butterfly, Inti Kallpa es Force of the Sun y Munay tuta es Midnigth Passion. El proyecto más próximo es venderlas también en supermercados como cualquier bocadillo. Es un producto gourmet. A estas hojuelas le seguirá el puré de papas nativas. "Tener solo un producto no cubre los costos, ahora tenemos un abanico de oferta que nos permitirá hacer rentable la empresa", dice Marcos Velásquez.
A&L todavía no piensa en exportar aunque las ofertas sobran. Por ahora existen pedidos de España y Suiza, sin embargo no se les puede abastecer porque recién se está generando una mayor producción para el mercado local. Y para incentivar el consumo se realiza todas las semanas una venta de la chacra a la olla. "El Camionazo de Papas Peruanas" se presenta todas los fines de semana en los supermercados Wong y Metro con papa canchán, huamantanga, peruanita y otras. Y es una venta, con precios más baratos, de las marcas Mi Tierra y Mi Papa, donde también participan comunidades andinas. Cómalas como quiera, pero cómalas.
Julio Escalante Rojas