Entrevista a Partha Chatterjee*. Miembro fundador de la influyente corriente de pensamiento llamada Estudios Subalternos, el antropólogo y politólogo indio visitó el Perú el mes pasado y dictó varias conferencias sobre la realidad de las sociedades postcoloniales, y las categorías eurocentristas de Estado-nación, sociedad civil, modernidad y nacionalismo.
¿Qué diferencia a las sociedades poscoloniales de América de las de Asia o África?
Son historias coloniales totalmente diferentes. En las Américas la historia colonial se basó en la emigración y en el asentamiento de los colonos europeos en tierras de indígenas, pero esos pueblos indígenas, con sus instituciones, sus leyes de propiedad, sus tradiciones, no se incorporaron a las instituciones que fueron traídas desde Europa.
¿En Asia y África hubo más integración?
Sí, en esos casos las instituciones nativas no pudieron ser dejadas de lado, y surgieron instituciones más híbridas. Los europeos tuvieron que darles un "espacio" a los nativos influyentes y preeminentes, a las leyes locales y a sus instituciones.
¿A qué se deben estas diferencias, si en muchos casos los colonos eran los mismos?
Básicamente a la intensidad de la penetración colonial de estas sociedades europeas. En América Latina los países son primordialmente católicos y en ellos se habla la lengua que fue del imperio (castellano o portugués). Esto no ocurre en la gran mayoría de los países poscoloniales asiáticos. En la India, el inglés es solo la lengua gubernamental.
Sostienes en tus artículos que muchos de los problemas de las sociedades postcoloniales se deben a que se han desarrollado bajo modelos de igualdad y ciudadanía ajenos, heredados de Europa, que no contemplan la diferencia.
Ese es un problema que muchos países poscoloniales padecen. Por un lado, han aceptado el ideal del Estado-moderno, que se basa en el hecho de que todos los ciudadanos deben ser iguales. Pero por otro, dadas las enormes desigualdades, se han dado cuenta de que ya no es tan sencillo gobernar bajo la premisa de la igualdad. Cuando las leyes se les imponen a grupos humanos con diferentes culturas, las minorías, no se sienten amparadas por ellas, y las consideran una agresión.
¿Se puede gobernar sin partir del concepto de igualdad?
Tenemos el constructo teórico de que todos somos iguales y ciudadanos; pero si observamos el mundo veremos que hay millones de excepciones. Y estas no solo se encuentran en países poscoloniales, sino también en metrópolis occidentales, con los nuevos inmigrantes. Por ejemplo, los trabajadores turcos pueden trabajar legalmente en Alemania ¿pero acaso son ciudadanos plenos?, ¿tienen derechos para recibir educación?, Ellos saben que son una parte activa de la economía, pero la noción de ciudadanía no se les aplica del mismo modo.
¿Está cambiando entonces el concepto de ciudadanía?
Sí, porque hay ciudadanos con los mismos derechos que conviven con ciudadanos de segunda clase. Y eso ocurre en todo el mundo. Ya hay personas que son simultáneamente ciudadanos de diferentes países y tienen distintos derechos en cada uno. La antigua idea de ciudadanía según la cual todos somos iguales, va a cambiar.
¿El conflicto que vive ahora Estados Unidos con los inmigrantes es una prueba de que no es fácil gobernar contemplando las diferencias?
Estados Unidos es un caso interesante porque ha sido una nación construida sobre la base de inmigrantes. Sin embargo, hace ochenta años, cuando uno iba a Estados Unidos no regresaba, perdía contacto con sus raíces y costumbres y se asimilaba totalmente a la nueva cultura. No había Internet, no había televisión, no había teléfonos móviles... Los alcances de la tecnología, hoy en día, son sorprendentes, y obviamente, mantener la homogeneidad, forzar la igualdad, en este contexto es más difícil.
Los nuevos migrantes ya no se adaptan tan fácilmente.
Así es, ya no puedes forzar a las comunidades hispanas a que hablen inglés, por ejemplo. Hace cien años no era necesario obligarlos, la gente socializaba dentro de los parámetros homogéneos de la nación receptora. Pero ahora con la globalización, la diversidad cultural no se puede cambiar. Es imposible oprimirla.
Pero sin determinadas reglas homogeneizadoras ¿no podríamos caer en una suerte de anarquismo o relativismo?
No podemos hablar de absolutos, por un lado no existe la sociedad con diferencias de tal magnitud que todo sea un caos; pero tampoco existen las sociedades homogéneas y ordenadas. El objetivo es repensar en una nueva estructura institucional en el que la diversidad sea incluida, de una manera que no sea violenta, o que atente contra las estructuras básicas de cualquier sociedad.
¿Cómo se logra?
No hay una fórmula, pero se necesita un corpus de habilidades básicas que todos los ciudadanos deberían tener por igual, y luego asumir el reto de la coexistencia de la diversidad en el Estado-nación. La igualdad es irreal, porque es imposible que las personas en el mundo no tengan algún grado de diversidad. Por ejemplo, es inaudito que en Estados Unidos solo haya una lengua oficial, el inglés, teniendo tantas minorías.
¿No es la globalización una forma más de homogeneizar un mundo heterogéneo?
Es un error pensar que globalización es sinónimo de homogeneización. En cierto nivel puede que eso pase: las estructuras de poder son parecidas en todo el mundo, las instituciones bancarias, los intercambios comerciales, o los derechos de la propiedad están normados. Pero en términos culturales no ocurre eso: se tiende a pensar, que Hollywood, la música pop, o los jeans son productos de consumo en todo el mundo; pero hay toda una revaloración de los productos locales.
¿Cómo así?
Lo local tiene un nuevo sabor que se inserta en la globalización. Por ejemplo, en la industria textil, las trasnacionales compiten con ropa hecha "en casa", ropa étnica, folclórica, que trata de rescatar la diferencia. En el caso de la comida ocurre algo similar. Antes nadie quería probar la comida del otro. Ahora la globalización ha cambiado esta percepción, cada comida tiene sus propias características, sus métodos y prácticas específicas, y la gente busca experimentar esas maneras particulares de comer.
¿La industria de Bollywood es otro ejemplo?
Sí, y uno muy interesante. India tiene una gran industria que produce una enorme cantidad de películas, pero con un estilo diferente que el de Hollywood. Por eso te comentaba que la globalización no conlleva a que todo el mundo tenga las mismas prácticas estándares, lo que ofrece más bien es que lo local sea producido de formas nunca antes imaginadas.
¿Cuál es el papel de Estados Unidos en relación con el nuevo escenario mundial? ¿Estamos ante un nuevo colonialismo?
No creo que el rol económico de los Estados Unidos sea tan importante como años atrás. Su economía está severamente endeudada. Se dice que si los chinos decidieran retirar de golpe todas sus inversiones hechas en los bancos norteamericanos, la economía entera colapsaría. No tienen, por tanto, una economía tan poderosa. Es en el ámbito político donde hay una diferencia enorme con el resto de países.
¿A qué se debe tanto poder político?
Estados Unidos tiene un inmenso arsenal militar que respalda todas sus acciones políticas. Esto le permite consolidar su poder político e influir con su poder económico en otros países. Si estamos ente un nuevo tipo de imperialismo, se trata de un imperialismo sin colonias, que utiliza su poder militar para someter a otros Estados.
¿Cómo se imagina el mundo en 20 años?
Me preguntas por lo que va a pasar o por lo que me gustaría que suceda (risas). Existen algunas señales que son preocupantes, como el poder militar de los Estados Unidos y su vehemencia en usarlo para perpetuar su hegemonía mundial. Ese es un gran peligro.
¿Los aspectos positivos?
La posibilidad de consolidar alianzas efectivas entre los países emergentes, tales como India, China y Brasil, que tal vez puedan frenar el excesivo poder de los Estados Unidos. Ese podría ser un aspecto positivo. Para eso se necesitarían utilizar instancias internacionales como la ONU para contener el poder norteamericano, dentro de normas, regulaciones y leyes. Ahí está el verdadero reto, pero uno nunca sabe lo que pueda ocurrir dentro de 20 años, y quizá todo esto sea destruido por una bomba (risas).
* Profesor de Ciencias Políticas en el Centro para Estudios en Ciencia Social de Calcuta y de Antropología en la Universidad de Columbia (EE.UU.).
Entrevista: Patricia del Río.
Traducción: Carlos Chang.