Especial 4 EL IMPACTO DE LA TECNOLOGÍA
Internet ha hecho posible lo que se ha dado en llamar la 'inteligencia colectiva', creando un nuevo medio de libre acceso a la información, y cuyos efectos aún son insospechados
Al contrario de lo que se suele enseñar, las grandes revoluciones que cambiaron el curso de la humanidad no fueron políticas ni ideológicas, sino tecnológicas. La llegada de los metales cambió el modo de vida. Más recientemente, la imprenta de Gutenberg dio acceso al conocimiento y eventualmente reemplazó el latín por los idiomas locales. No hubiera sido posible el Renacimiento, la Ilustración, los enciclopedistas ni la Revolución Francesa sin la imprenta. El acceso a la información, consecuencia del tipo móvil de Gutenberg, fue la gran revolución que impulsó otras, tanto políticas como sociales.
La revolución causada por la imprenta no tiene una fecha exacta. Gutenberg imprimía biblias a fines del siglo XV cuando quebró su financista, el señor Fust, pero al comenzar el siglo XVI ya había decenas de imprentas esparcidas por Europa. Algo similar sucedió con la siguiente revolución, la industrial, a fines del siglo XVIII, que comenzó con una bomba a vapor para sacar agua de las minas de carbón en Inglaterra. Luego James Watt diseñó una mejor, con pistón y biela. A principios del siglo XIX había máquinas de vapor moviendo telares, bombeando agua y poco después moviendo una locomotora sobre rieles.
La Revolución Industrial volvió a cambiar el mundo. La gente pasó del campo a las ciudades que crecieron con las fábricas. El mercado de materias primas y el transporte marítimo tomaron nuevas dimensiones. A fines del siglo XIX el mundo se movía con vapor cuando comenzó otra revolución.
LAS COMUNICACIONES
Para entonces ya se podía llevar un texto codificado con rayas y puntos en forma instantánea de un extremo al otro de un alambre. La red telegráfica nació modestamente, pero pronto se extendió paralela a los ferrocarriles y llegó a cubrir continentes. El siguiente paso fue la modulación de una corriente eléctrica con la voz: hablar a un extremo del alambre y ser oído al otro. Al comenzar el siglo XX el teléfono se había establecido en las principales ciudades del mundo industrializado, mientras nacía otro invento que revolucionaría las comunicaciones.
El telégrafo 'sin hilos' de Marconi prescindió del alambre, primero codificando textos con puntos y rayas para luego, modulando las ondas con sonido, convertirse en radio. A mitad del siglo XX la señal transmitida por ondas electromagnéticas comenzó a llevar imágenes y nació la televisión.
Así como la Revolución Francesa sería inconcebible sin la imprenta, el 'New Deal' de Roosevelt y el ascenso de Hitler lo serían sin la radio. Corresponde a los historiadores analizar el impacto social y político.
LA ERA INFORMÁTICA
En la segunda mitad del siglo XX se inició otra revolución que, como la imprenta y la máquina de vapor, no tiene fecha exacta pero su impacto es decisivo. Claude Shannon y John Von Neumann pusieron las bases teóricas y los tubos de vacío fueron el hardware de las primeras computadoras. Antes de que mediara el siglo apareció el transistor, que le dio una nueva dimensión al procesador, y nació la computadora moderna. La evolución fue acelerada por la convergencia de tecnologías, como el láser y el cristal líquido, que hoy son parte del hardware.
La digitalización de textos se extendió al sonido y a la imagen. El código de unos y ceros se convirtió en el lenguaje universal para procesar y almacenar toda clase de información, incluyendo la imagen en movimiento de la televisión y del cinema. Al finalizar el siglo XX la convergencia de tecnologías creó una nueva revolución de cuyos alcances recién se está tomando conciencia: Internet. No solo se puede intercambiar entretenimiento (música, video); hoy es posible grabar programas de cualquier medio, que solían ser entretenimiento en 'tiempo real', y usarlos en el momento más conveniente. Pero no solo eso.
LA INTELIGENCIA 'COLECTIVA'
Un efecto de la última revolución tecnológica es Internet, a la que se ha llamado 'inteligencia colectiva', un nombre que suena bien pero que solo refleja parte de la realidad que quiere describir. Así como la imprenta de Gutenberg dio acceso público a la información, Internet ha hecho que este se dé en dos direcciones: quien se conecta a Internet no solo tiene acceso a la información, también puede crear información.
El acceso a la información ha tomado una nueva dimensión con los servidores llamados 'search engines' o buscadores, como Google y Yahoo.
Los servicios que prestan estas empresas abarcan prácticamente todos los campos de la actividad humana, haciendo posibles una infinidad de conexiones. Otro fenómeno de Internet, que es el que ha dado el lugar al término 'inteligencia colectiva', es el fenómeno Wiki.
Esta palabra viene del kanaka, idioma nativo hawaiano, y quiere decir rápido. Wiki son también las iniciales de la frase: What I know is (Lo que yo sé, es). El término ha sido usado para sitios de Internet compartidos por grupos con intereses comunes, pero el 'wiki' más notable --el portaestandarte de la revolución del conocimiento colectivo-- es Wikipedia. Esta enciclopedia en Internet, creada hace tres años, es producida por los usuarios de Internet.
Nació con menos de 1 GB (gigabitio) de contenido y hoy tiene 8 GB, con más de un millón de artículos en inglés y más de tres millones en todos los idiomas.
Con el apoyo de un grupo de voluntarios, Jimmy Wales comenzó la fundación sin fines de lucro de Wikimedia. Y es él quien hoy la maneja. Hace tres años se armó el primer texto; ahora todo el que desea editarlo, añadir un artículo o corregir algún error, puede hacerlo. Es una enciclopedia manejada por sus usuarios, aunque menos del 1% son responsables por la edición de la mitad de los artículos. El proceso ha sido vertiginoso y en poco más de tres años, la Wikipedia tiene hoy 12 veces más contenido que la Enciclopedia Británica.
En una investigación que hizo la revista científica británica "Nature", se encontró en total 162 errores en un millón de artículos, contra 123 errores en la Enciclopedia Británica, que tiene una duodécima parte. Pero lo importante no son los errores --inevitables, según los editores-- sino la posibilidad de cualquier usuario de corregirlos. A partir de la imprenta cualquiera que podía comprar un libro podía adquirir conocimientos. Hoy, el que tiene acceso a Internet no solo puede adquirir conocimientos sino también puede aportar los suyos.
Internet, más allá de los conocimientos que puede enseñar, también puede hacer conocer al mundo las ideas y la opinión de cualquiera de sus usuarios sobre cualquier asunto.
Una revolución sin precedentes cuyas consecuencias aún no podemos prever.