Cifras de la Dicscamec revelan incremento en la compra de pistolas. No se necesita antecedentes penales ni policiales para tramitar una licencia.
A inicios del año, el 9 de enero para ser más exactos, un grupo de pandilleros descargó su rabia a balazos contra dos familias en una zona conocida como Los Barracones del Callao. Montados en una camioneta asestaron una serie de disparos contra dos viviendas. Una niña de 10 años murió y otras seis personas resultaron heridas. La policía dijo luego que se trataba de un ajuste de cuentas. Una estúpida venganza apoyada en un arma de uso civil.
La ciudad tiene miedo. Y la respuesta, en muchos casos, ha sido la compra de un arma. Se adquiere una pistola o un revólver para enfrentar la delincuencia que también está armada. Arma con arma, parece lejano el armisticio ciudadano.
El Instituto de Defensa Legal (IDL), con las cifras de la Dirección de Control de Servicios de Seguridad, Control de Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil (Dicscamec), ha hecho un seguimiento a la compra de armas de uso civil durante los últimos años. La conclusión es poco alentadora.
Entre el 2004 y el 2005 la venta de estas armas pequeñas se incrementó en más de 45%: se pasó de 4.248 a 6.185, respectivamente. Y en lo que va del año esta cifra ya alcanza las 4.152 licencias nuevas otorgadas, apenas 500 menos de lo que se vendió en todo el 2004.
"Preocupa este incremento porque no es la mejor manera de enfrentar la inseguridad. Las ciudades más armadas son también las más inseguras y violentas. La política del Estado debe apostar hacia el desarme", dice Gabriel Prado, miembro del equipo de seguridad ciudadana del IDL.
De acuerdo con la información proporcionada por la Dicscamec, las pistolas y los revólveres son las armas que han incrementado más sus ventas. El primero, de 1.809 a 2.648; y el segundo, de 1.044 a 1.495. Pero estos números solo reflejan la parte oficial, la de aquellas personas que tramitaron su licencia para portar un arma.
Los mayores compradores de estas armas son personas naturales. Los requisitos para obtenerlas son simples: entre otras cosas, una evaluación psicológica y, desde el 2004 (gracias a una resolución ministerial del Ministerio del Interior que buscó 'agilizar los trámites'), no es necesaria la presentación de antecedentes penales y policiales, basta con una declaración jurada que acredite la ausencia de estos.
"No tenemos cómo contrastar esta afirmación. Después nos denuncian por otorgar licencias a delincuentes. Estamos pidiendo que se restituyan estos requisitos", señaló el coronel César Álvarez.
Cada día esta dependencia atiende aproximadamente 300 pedidos de emisión o renovación de licencias para el uso de armas. Una fuente vinculada al sector narró que muchas veces se presentan casos en los que el solicitante entrega un certificado psicológico, pero que luego los familiares de este llegan con recetas médicas para tratar algún problema mental.
"Algo está mal. Los profesionales de la salud deben ser más rigurosos, el Ministerio de Salud debe fiscalizar a los centros autorizados para entregar estos certificados", dijo.
A esta escalera de problemas se suma la ilegalidad. La Dicscamec estima que hay unas 150.000 armas con licencias vencidas en circulación en la ciudad.
Nelly Luna Amancio