Especial 4 DEFECTOS VISUALES
Frecuentemente, los niños sufren problemas de aprendizaje por causa de deficiencias en la visión que no siempre se diagnostican a tiempo. Ponga atención a las molestias
Sofía es una niña de 10 años que llegó al Perú hace unos meses. Sus padres estaban preocupados porque tiene problemas de aprendizaje, sobre todo en la lectura y escritura y para mantener la atención. Durante su visita, Sofía fue al oculista y le detectaron una pronunciada hipermetropía (dificultad para ver de cerca). El problema de Sofía podría ser atribuible a un descuido de los padres, pero este no es el caso.
Sofía vive en EE.UU., donde a lo largo de los años ha ido varias veces al optometrista para que le midan la vista. El resultado siempre ha sido el mismo, ningún defecto y una visión 20/20, por lo que sus problemas de aprendizaje eran atribuidos a otras causas. Hoy Sofía tiene anteojos recetados por el oculista que le detectó la hipermetropía y los problemas de aprendizaje están desapareciendo.
Los padres se preguntaron cuál es la razón por la que, tras varias mediciones de la vista, Sofía ha llegado a los 10 años sin tener los anteojos que necesitó, probablemente, desde los 5.
LA HIPERMETROPÍA
Para entender la razón por la cual la deficiencia de la vista de la niña no fue detectada a tiempo, conviene analizar sus causas. La hipermetropía, dificultad para ver de cerca, se debe a que el globo del ojo tiene un eje longitudinal (entre la parte posterior de la córnea y la retina) más corto de lo debido. Así, la imagen cae detrás de la retina. La miopía es el caso contrario, en que el ojo tiene un eje más largo y la imagen cae delante de la retina. Este eje, llamado anteroposterior, es de 24 milímetros y en el caso de la miopía cada milímetro adicional representa tres dioprías.
El proceso normal para medir las deficiencias de la vista consiste en poner un cartel estándar a cierta distancia y determinar hasta qué tamaño de imagen puede descifrar el ojo. Lo mismo se hace con la lectura a corta distancia. Otros medios permiten detectar otras deficiencias, como el astigmatismo (deformación que altera la imagen).
En el caso de los niños, cuyas principales actividades y aprendizaje son a corta distancia, la hipermetropía es el defecto de mayores consecuencias y, a la vez, el más difícil de detectar.
LA COMPENSACIÓN
A diferencia de un adulto con hipermetropía, que no puede enfocar a corta distancia y extiende los brazos para leer, el niño compensa la deficiencia. Esto se debe a que sus músculos ciliares, que ajustan el cristalino (el lente del ojo), son muy fuertes y le permiten hacerlo. Esto requiere un esfuerzo continuado que, tras un tiempo, causa dolor de cabeza y eventualmente se deja de hacer.
Cuando el niño deja de compensar su hipermetropía con un esfuerzo muscular, pierde la atención porque no ve las cosas cercanas y comienza a cometer errores de lectura y escritura, entre otros.
Por esta razón, cuando se mide la vista de un niño, aunque este sufra de hipermetropía, el defecto pasa inadvertido porque lo ha compensado con un esfuerzo del músculo ciliar. El niño, luego de pasar el examen, relaja su músculo y vuelve a ver mal de cerca. Esto lo podrá hacer cada vez que se le exija, pero por corto tiempo.
El resultado es que muchos niños, tras una visita al optometrista, salen con una supuesta visión 20/20, sin que se le receten anteojos. Las consecuencias son las que hemos descrito, e incluyen, además de los dolores de cabeza, una actitud negativa hacia aquello que no pueden hacer por tiempo prolongado y un desempeño deficiente en el aprendizaje de la lectura y escritura.
EL DIAGNÓSTICO
La manera de detectar la hipermetropía en los niños es neutralizando la acción de los músculos ciliares que la encubren. Esto, necesario en los niños menores de 10 años, se hace aplicando al ojo gotas ciclopléjicas (que dilatan la pupila), impiden que se acomode el cristalino y lo dejan en posición relajada. Luego, por retinoscopía --el retinoscopio mide la longitud del eje anteroposterior-- se puede detectar si hay hipermetropía o miopía, de haberla, y la graduación de los anteojos que necesita el niño.
Las gotas que dilatan la pupila presentan un problema que muchos optometristas no quieren enfrentar: su efecto dura desde horas hasta días.
ESTRABISMO CONVERGENTE
Hay diversos ciclopléjicos, como el ciclopentolato y la tropicamida, pero todos producen cierta incomodidad. Sin embargo, este es un inconveniente menor, y se justifica ampliamente si los resultados permiten corregir un defecto de la vista que, de otra manera, pasaría inadvertido.
Uno de los efectos que tiene en los niños la hipermetropía no detectada es el estrabismo o bizquera. Esta desviación de un ojo, llamada estrabismo convergente, en la mayoría de los casos no requiere cirugía. Los anteojos adecuados deberían corregirla, ya que es un caso de bizquera llamada esotropía acomodativa. La causa es nuevamente una deficiencia de la vista que no ha sido detectada.
Cuando la visión de un ojo es mejor que la del otro, el niño acomoda el enfoque de ambos sobre la línea del ojo mejor, lo cual supone desviar más el ojo de menor visión. El efecto es una 'bizquera lateral' (*), resultado del esfuerzo por obtener la mejor visión posible con dos ojos de diferente capacidad. Si se detecta a tiempo esta deficiencia, los anteojos deben compensar la diferencia en la visión y restablecer el enfoque correcto, con un ángulo igual entre ambos ojos y el punto de enfoque.
UNA LECCIÓN APRENDIDA
El rendimiento escolar de Sofía ha cambiado con los anteojos. También es el caso de otros niños con este defecto de la vista que han tenido la suerte de recibir un examen adecuado. Los padres de Sofía se sentían culpables por haber permitido que la niña llegue a los 10 años, sin que se le detecte la hipermetropía que le ha causado tantas dificultades. Creo que la culpa no es de ellos, sino del sistema que ha desligado la optometría y venta de anteojos de la oftalmología. El anteojo es un remedio, por cierto muy eficaz, a una deficiencia física que debe ser diagnosticada y evaluada por un oculista calificado.
En el caso de los niños, el diagnóstico es siempre más difícil por varias razones. Los niños pueden tener defectos de la vista antes de aprender a leer. Para un niño, el ver como ve es lo normal, pues no tiene ninguna referencia de cómo ven los demás.
Muchos daltónicos han sido diagnosticados recién a la edad en que escogen su ropa, cuando se han puesto una media roja con otra verde, creyendo que son del mismo color. Para los daltónicos la palabra 'color', algo que no ven, tiene un significado distinto. La experiencia de Sofía debería ser divulgada para evitar que otros niños sufran las consecuencias de un defecto fácilmente corregible y que en ella pasó inadvertido hasta los 10 años.
(*) CON EL TIEMPO, EL OJO DESVIADO PUEDE DESARROLLAR AMBILOPIA, 'OJO FLOJO'.
Tomás Unger