Viernes, 22 de setiembre de 2006
'Polaco' confirma el accionar delictivo de Fernando Zevallos


Entrevista 4 JORGE CHÁVEZ MONTOYA 'POLACO'
Ex lugarteniente de 'Lunarejo' se confiesa a El Comercio. Revela que su antiguo jefe lo mandó a matar, pese a que le había sido leal. Dice que hay entre 10 o 15 asesinatos más ordenados por Zevallos

Por Miguel Ramírez, Unidad de Investigación

Jorge Chávez Montoya 'Polaco' tiene una mirada fría e intimidante. En esta entrevista, él narra su accionar delictivo, junto con su ex jefe Fernando Zevallos Gonzales 'Lunarejo', como si se tomara un vaso de agua.

Hace unos días, El Comercio lo entrevistó en un ambiente del Palacio de Justicia de Iquitos. 'Polaco' confirmó la autenticidad de la carta que le envió a la procuradora antidrogas Sonia Medina (la que fue publicada el martes por este Diario), en la que narró con lujo de detalles las andanzas criminales de Fernando Zevallos. "Todo lo que digo allí es cierto", dijo. Y luego empezó a narrar, delante de una grabadora, nuevos hechos y detalles de la relación que mantuvo con Zevallos, de los crímenes de los que fue testigo, de la personalidad despiadada de su ex jefe y del poder corruptor que este tenía ("y que aún tiene", según su versión) en los poderes políticos, judiciales, de la policía y en los medios de comunicación.

'Polaco' reveló nombres de congresistas, magistrados y periodistas que --según él-- recibieron favores y dinero de Zevallos, pero pidió que aún no fueran dados a conocer, pues esa información está siendo investigada, de manera confidencial, por la jueza de Maynas, Rosario Hernández. 'Polaco' confirmó que Zevallos tenía en la mira, para acabar con sus vidas, a la fiscal Luz Loayza, a la magistrada María del Rosario Hernández y al hijo de esta autoridad. Asimismo a la procuradora Sonia Medina. Lo que cuenta 'Polaco' parece extraído de una película de la mafia siciliana. No por gusto la DEA calificó a su patrón (Zevallos) de el Al Capone peruano.

Durante muchos años usted negó la relación que tuvo con Fernando Zevallos, ¿por qué ahora decidió decir la verdad?
La verdad siempre ha existido. Pero esa verdad no la podíamos divulgar porque era un secreto. Se iba a comprobar la relación que teníamos y eso nos iba a perjudicar. Pero más que todo lo hacíamos por amistad y lealtad.

¿Pero entonces qué pasó?
En la prisión me enteré de que cuando yo todavía estaba en libertad, Fernando Zevallos me había mandado a matar. Aquí hay un testigo llamado Desiderio Gutiérrez Ibáñez, quien me ha contado todo. Él iba a participar en mi muerte. El hecho ocurrió días después de que yo declaré en el juicio que tenía Zevallos con los hermanos López Paredes. En esa audiencia yo declaré que no conocía a Zevallos. Me estaba yendo a almorzar a Huaral cuando en la subida de Pasamayo me percaté de que cuatro autos me estaban siguiendo. Yo aceleré y llegué antes que ellos a la comisaría de Huaral. Un mayor de apellido Pichilingüe me atendió y luego ordenó que un capitán y dos policías me acompañaran de regreso a Lima. Cuando eso ocurrió llamé a Fernando (Zevallos) para contarle lo que me había pasado. Me dijo que no me preocupara y regresara a Lima. Nunca sospeché que Fernando estuviera detrás de ese crimen.

[Una fuente policial confirmó que este incidente quedó registrado en la comisaría de Huaral y que el jefe de esa dependencia era el mayor Pichilingüe].

¿Cómo se enteró?
Aquí en la prisión. Desiderio Gutiérrez, a quien no conocía, me contó todo, pues él había estado en uno de los autos. Sabía todos los movimientos que yo hice ese día. Él estuvo en la mesa donde Zevallos planificó el crimen. Allí se quebró mi lealtad hacia Fernando. Desde allí lo considero un enemigo. Eso no se hace.

¿Usted llamó a Zevallos para contarle sobre lo que se había enterado?
Sí. Le pregunté por qué me había querido matar. Él me respondió que todo era mentira, que se trataba de un cuento. Le dije que no podía haber una persona que supiera de todos mis movimientos que yo hice ese día, como lo sabía Desiderio Gutiérrez. Yo le dije a Fernando que ahora las cosas sí se iban a aclarar. "Voy a hablar la verdad", le dije. Y él me pidió que no lo hiciera. "No, le dije, tú no deseas el bien. Yo soy amigo tuyo, pero veo que tú no eres amigo mío. Tú me has querido matar, y eso no es de hombres. ¿Por qué no nos hemos matado los dos juntos? Nosotros hemos luchado juntos. Como tú mismo me dijiste, luchemos hasta el final. Pero tú me metes un puñal por la espalda. Eso no es así". Después le dije: "Desde este momento, tú por tu lado y yo por el mío. Ya veré cómo me defiendo. Mi mejor amigo será la verdad y voy a hablar ante las autoridades". Y así empecé a declarar.

¿Está solicitando acogerse al beneficio de colaboración eficaz?
No. Lo único que yo estoy solicitando es que escuchen mi verdad. Nada más. Y espero que el Poder Judicial tome las medidas del caso.

¿Por qué a Fernando Zevallos siempre se le ha visto confiado de que no le pasará nada?
Porque él tiene amigos e influencias en las más altas esferas políticas y judiciales. Tiene como amigos a muchos congresistas, tanto del gobierno de Alberto Fujimori, de Alejandro Toledo y del actual régimen. Tiene muchos amigos apristas. Muchos de estos congresistas y políticos han desfilado por las oficinas de él, pidiendo pasajes y hasta dinero para financiar sus campañas.

¿Quiénes son?
Eso está en una investigación reservada.

¿Sigue teniendo esas influencias, pese a que está preso en Piedras Gordas?
Creo que a él no le han dado la espalda. Yo creo, y estoy casi seguro, de que aún continúa gozando y aprovechando esas influencias.

¿Cómo es que podría mantener comunicación con esos contactos?
A través de José Mejía Regalado. Él era y es una persona muy allegada a Fernando Zevallos. Era el monitor en las relaciones con personas influyentes. Él buscaba los amigos. Era el enlace para llegar a donde estas personas. Mejía Regalado estaba metido en todo. Estuvo metido en el secuestro de la hija de Juan Carlos Angulo Tanchiva. Él participó directamente en ese secuestro y hasta ahora la policía no le hace nada, no dice nada. Él también participó en la trampa que le hicieron cuando a Angulo Tanchiva le entregaron 15 mil dólares y luego lo acusaron de extorsión. Eso lo planeó Fernando Zevallos con Mejía Regalado, quien siempre estaba en todos los problemas que Zevallos tenía que solucionar.

[En una entrevista concedida a la periodista Rosa María Palacios en el programa "Prensa Libre", en la noche del martes último, Mejía negó tener comunicación alguna con Fernando Zevallos. "No lo veo desde que salí de Aerocontinente en el 2004", dijo. También desmintió que hubiera participado en hechos delictivos. Ha trascendido, sin embargo, que Mejía habría brindado a las autoridades judiciales información comprometedora sobre Zevallos y su familia].

¿Mejía era su amigo?
Yo siempre discrepé de la forma como actuaba Mejía. Yo, por ejemplo, reclamé por la forma en que trataron a Angulo Tanchiva cuando secuestraron a su hija. Cualquier problema se soluciona de hombre a hombre, pero no se soluciona agarrando a la familia. Mejía no es un tipo hábil, es peligroso, un 'papeluchero' que por el dinero es capaz de todo.

¿Quiénes eran los contactos de Fernando Zevallos en el Poder Judicial?
El más visible es el doctor Juan Pablo Quispe Alcalá, quien lo iba a absolver en diciembre pasado cuando fue sentenciado por el juicio que tenía con los hermanos López Paredes. Todo el arreglo se hizo a través de su sobrino Walter Alcalá León, del juzgado 16. Fernando Zevallos se iba a ir en libertad, pero Quispe se frena porque la DEA me había filmado entregándole el dinero en la pollería El Rancho. Le entregamos 120 mil dólares.

[Una fuente de ese organismo dijo a este Diario que no podían confirmar ni negar ese hecho].

¿Zevallos estaba al tanto de las reuniones?
Claro. Tanto es así que como Fernando Zevallos era tan desconfiado, le pidió a Quispe que le enviara un mensaje de que ya había recibido parte del dinero. El mensaje consistió en que cuando fui a declarar ante la sala de Quispe Alcalá, el mismo magistrado me pidió mi Documento Nacional de Identidad (DNI). Si usted revisa el video de esa audiencia podrá verificar ese hecho. Quispe me pidió que me acercara y le entregara mi DNI.

[Este inusual hecho, en efecto, ocurrió en marzo del 2005 cuando Chávez fue llamado a declarar en ese juicio. En la audiencia dijo cínicamente que no conocía a Zevallos].

Pero en ese momento Zevallos todavía no ingresaba a la sala de audiencias.
No, pero sí estaban sus abogados. Ellos le avisan. El plan era que Quispe convenciera al vocal Marco Lizárraga. Al otro vocal, Aldo Figueroa, lo estaba captando otra persona. El vocal Quispe se desiste de ayudar a Fernando Zevallos cuando me detienen en julio del año pasado. Con mi captura se frustró todo ese arreglo. Incluso ya había un borrador de la sentencia que absolvía a Zevallos. Quispe me lo dio y yo se lo entregué a Zevallos. Ese es el borrador que le encontraron a Zevallos cuando fue detenido. Yo sé que incluso días antes de que se dictara la sentencia, Fernando Zevallos pidió hablar con Quispe, pero este ya no le daba cara. Y lo mismo hacía su sobrino Walter Alcalá.

[Actualmente, el vocal Juan Pablo Quispe Alcalá es investigado por esta acusación por la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA). Marco Lizárraga es conocido como un vocal probo. Y la esposa del magistrado Aldo Figueroa estuvo a punto de ser secuestrada. Un borrador de la sentencia que lo absolvía fue encontrado en una memoria portátil que llevaba Zevallos el 19 de noviembre del 2005 cuando fue detenido].

¿Qué otros contactos tiene Zevallos en el Poder Judicial?
Tiene muchos amigos que son vocales, pero cuyos nombres no pueden todavía salir a la luz. Esa información se la he dado a la jueza Hernández. Pero Zevallos es muy amigo del ex vocal Alejandro Rodríguez Medrano. Las denuncias que yo le hice a la procuradora Sonia Medina, de que era mi amante y que se había enriquecido ilícitamente, no las hice porque yo quería. Yo no tengo ni tuve nada con esa autoridad. Toda esa patraña la arman Rodríguez Medrano y Fernando Zevallos. Cuando yo estaba preso aquí, Rodríguez Medrano (quien también está en prisión) me llama y me explica todo. Fernando Zevallos envía a una persona con los documentos del supuesto desbalance patrimonial de la procuradora. Me dice que también tengo que decir que ha sido mi amante. Pusimos el nombre de ella, junto con el mío, en un hostal de Pucallpa. A través de una amistad se mandaron a hacer los libros de registro para hacer creer que ella había llegado conmigo. Y yo le presenté la denuncia, pero todo es falso.

¿Planearon hacer algo en contra de la vida de la procuradora?
En primera instancia, en un primer momento, sí. Pero todo se detuvo. A quien Fernando Zevallos sí planeó quitarle la vida fue a la fiscal Luz Loayza. Cuando caí preso y encuentran en mi casa agendas y documentos que me relacionaban con Zevallos, las cosas se complicaron un poco, pero seguían manejándolas bien. Todo cambió cuando la doctora Loayza pide la detención de Zevallos, luego es sentenciado y lo envían a Piedras Gordas. Es en ese momento en que empezamos a planificar el asesinato de Loayza y de la jueza María del Rosario Hernández, así como el de su hijo. Empezamos a hacerles seguimiento. La idea de Fernando Zevallos era que a Loayza la mataran aquí en Iquitos, para que a mí me echaran la culpa; y no en Lima, porque allí lo iban a sindicar a él. Es en ese punto en que no nos poníamos de acuerdo.

¿Estuvieron cerca de asesinar a Loayza?
Sí. En una oportunidad la doctora Luz Loayza se va a Arequipa en un ómnibus. Yo ya le había dicho, en presencia de los agentes del grupo especial de la policía, que nosotros sabíamos de sus viajes a Arequipa, días y horas. Pero ese día no la mataron porque la gente llegó tarde y ella viajó con otro fiscal. En esa operación también participó José Mejía.

[Un allegado a dicha autoridad narró que en agosto del año pasado, cuando se disponía a viajar de Lima a Arequipa, la fiscal Loayza escuchó que un tipo desconocido estaba averiguando sobre su persona en una de las ventanillas del terminal terrestre. Loayza le contó lo que estaba ocurriendo a otro fiscal que viajaba con ella. Cuando su amigo abordó al sujeto este emprendió la fuga. Este hecho quedó registrado en un parte policial].

¿Y los contactos policiales de Zevallos?
La mitad de la Dirección de la Policía Antidrogas (Dirandro). Todos los documentos relacionados a Zevallos los obteníamos antes y después por las amistades que teníamos allí. Teníamos muchas amistades, policías activos y de baja. Eso también está en investigación. Uno de ellos era el comandante Luis Moreno. Él en un principio investigó a Zevallos, pero no le encontró nada. Luego terminó siendo su guardaespaldas y trabajando en Aerocontinente.

Zevallos fue condenado a 20 años de prisión el año pasado. ¿Cree que la Corte Suprema confirme la sentencia, lo absuelva o su caso vuelva a fojas cero?
Yo sí creo que lo absolverán. La pared se está inclinando a su favor. Zevallos no descansa, si se descuida pierde. El problema para él soy yo, desde que he empezado a contar la verdad. Él sí va a salir absuelto en la Corte Suprema. Por eso le incomoda que yo esté hablando. Nosotros traficábamos droga. Yo no he recibido una fortuna. Ambos hemos hecho lo que teníamos que hacer. La cosa es que nunca nos habían podido probar nada.

Pero ahora usted está admitiendo que ha traficado con él.
Sí. Hemos traficado. Cuando empezó en Uchiza, Fernando Zevallos sacaba unas tres toneladas de droga a la semana en sus avionetas de Tausa. Fíjese, él tuvo en Uchiza un apogeo bien grande. Tanto él como yo hemos traficado no por kilos, sino por toneladas.

¿Y los asesinatos?
En la mafia uno tiene que limpiar a quienes nos estorban y a quienes no se subordinan. Ese es el gran problema que tenemos los dos ahora.

¿Y a cuántos sacó Fernando Zevallos de su camino?
A muchos. Hay muchos que no están en la lista y no se conocen, pero que yo sí lo sé. Eso ya lo dije acá ante el Poder Judicial. He dado nuevos nombres de gente que fue asesinada, pero que nadie lo sabía.

¿Y esos asesinatos se pueden probar?
Son comprobables. Ya está comprobado todo.

¿Fuera de los ya conocidos, a cuántos más mataron?
Pocos no más... unos diez o unos quince.

¿Fernando Zevallos tuvo que ver en los asesinatos de José María Aguilar Ruiz y Jesús Flores Matías?
Fue el autor intelectual. A mí también me quiere matar desde que he empezado a declarar en su contra. Pero como yo tengo gente mandé a decir que tuvieran mucho cuidado porque yo no me voy a dejar matar. Le avisé al director del penal y él detectó que en uno de los servicios higiénicos del penal había un revólver. Antes de que yo hablara en contra de Zevallos, hasta me enviaban médicos para hacerme chequeos de salud. No estoy hablando en contra, sino la verdad.

¿Cómo define a Fernando Zevallos?
Nunca he conocido a una persona más desleal que él. Es un hombre sin escrúpulos. Es una persona que solo piensa en el dinero. En el dinero y en la venganza. Él nunca se va a arrepentir de nada. Es un hombre desconfiado. Yo nunca pensé que él me iba a pagar de esa manera.

¿Se siente traicionado?
Por supuesto, han sido 30 años que hemos estado juntos. Él no podía hacerme esto, yo he sido una persona leal. Yo no sé cuáles han sido los motivos por los que mandó a matarme. Mejor me hubiese dicho: "Sabes qué, Jorge, vámonos matando para ver quién es quién". Porque un hombre tiene que tener huevos. No mandar a matar, sino hacerlo. Quizá él algún día se va a arrepentir. Seguramente algún día hablaré con él, pero será personalmente, porque yo no voy a hablar nada por teléfono. Me ha mandado muchas personas para conversar, pero yo no le contesto. Y no le voy a contestar. El 29 de agosto, el día de mi cumpleaños, me llamó y yo le dije que no tenía nada que conversar con él. Yo sé que él ahora está leyendo la Biblia y sé hasta lo que toma de desayuno.

¿Tiene gollerías en el penal?
Le sobran.

Y ahora anda en silencio, nadie sabe nada de él.
Cuando una persona está callada es porque está tramando algo malo. Él está utilizando todas las armas que puede utilizar y parece que le están saliendo bien. Porque si el caso de los López Paredes vuelve a fojas cero, de repente los testigos Jorge López, Juan Carlos Angulo Tanchiva y Óscar Benites son asesinados antes de que empiecen las audiencias. Cuando a Fernando Zevallos alguien le estorba, él se le va encima.

¿Cómo era la relación de Zevallos con Vladimiro Montesinos?
Eso está en una investigación reservada.

¿Fernando Zevallos era su compadre?
('Polaco' sonríe). Sí, es mi compadre, pero siempre lo negamos. Yo soy el padrino de su hijo mayor, Brian. Yo tuve que desaparecer la partida de bautizo. La robamos de una parroquia en San Miguel.

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