Escolares de 60 colegios de Lima y provincias participaron en un concurso que ganó el que más conocía las obras del famoso compositor austríaco. El certamen es un esfuerzo para promover la música clásica en las escuelas nacionales.
Por Julio Pérez Luna
Eran sonidos como disparos. Duraban apenas un segundo, pero cinco pequeños melómanos los identificaban como si fueran la más simple fórmula matemática. Tres veloces notas de la "Sonata para piano en La mayor" eran tan reconocibles para ellos como el resultado de 1 + 1. El resto no lo podía creer. La contienda se alargaba como nunca y venía con un poderoso mensaje: la cultura musical continúa creciendo aceleradamente en los niños del país. Porque, al final, ¿cuál es la importancia de reconocer cualquier parte de una pieza musical escrita por un compositor clásico? Que la música es vehículo de cultura, promueve la sensibilidad, nos acerca a la belleza e incluso ejercita el intelecto como pocas artes. Por eso es destacable el esfuerzo de los colegios Villa Cáritas y San Pedro, organizadores del Certamen de Audición Musical (CAM), que en su quinta edición tuvo una final que los asistentes no olvidarán.
PRIMER MOVIMIENTO
El viernes pasado todo empezó a las 9 a.m. en el auditorio de los colegios organizadores (situado en Rinconada del Lago, La Molina), cuando centenas de personas comenzaron a llegar provenientes de centros estudiantiles de Lima, Callao, Arequipa, Tarma, Trujillo, Iquitos, Chincha, Ica, Sullana, Jaén, Huaraz, Chosica, Talara y Piura.
Cada uno de los 60 alumnos clasificados para la gran final venía acompañado por su profesor guía, aquel que en los últimos meses había sido como un padre musical para él o ella. Atrás habían quedado Chopin, Vivaldi, Bach y Beethoven. En esta quinta edición, los pequeños participantes de 11 a 16 años tenían que conocer de cabo a rabo 15 obras del excelso compositor austríaco Wolfgang Amadeus Mozart.
El juego consistía en adivinar los fragmentos musicales, que cada vez serían más cortos. El que no acertaba estaba fuera. Simple. En la primera ronda se soltaron dos partes de 30 segundos cada una y todos acertaron. Para la cuarta tanda de 15 segundos, la mitad ya estaba afuera. Algunos descalificados soltaron lágrimas, como Ricardo Quevedo del colegio San Roque. Durante el poco tiempo que estuvo, él se persignó antes de cada decisión del jurado, formado por la directora de Radio Filarmonía (patrocinador del evento junto con el Instituto Nacional de Cultura), Martha Mifflin; el director de los colegios organizadores, R.P. Gonzalo Len, y un representante de El Comercio, auspiciador del CAM.
GRAN FINAL
Se previeron 51 audiciones cuyo grado de dificultad era tal que ofrecía a los participantes fragmentos de menos de dos segundos, pero esta vez el certamen llegó a las 60 en dos horas de concurso, todo un récord de destreza. Todo el mundo aplaudió a rabiar a Ana Belén Acosta, del colegio La Alegría del Señor, cuando quedó fuera del concurso. La silla de ruedas en la que se traslada no fue impedimento para que quedara en un meritorio sexto lugar.
En la ronda 45 quedaron los tres primeros lugares. Pablo Túpac Flores, del colegio Las Américas, aguantó 8 fragmentos más, pero se fue contento porque un minicomponente por su tercer lugar. Los últimos siete disparos musicales fueron de antología. Lorenzo Bouroncle Hernández (14), del colegio María Reina Marianistas, y Thomas Mansilla Lévano (13), del Santa María de Chincha, adivinaban los ínfimos extractos de un segundo con una rapidez insospechada. Finalmente el triunfo fue para Lorenzo, que descifró un espectral compás de la "Sinfonía Júpiter".
Ahora, Thomas viajará de su natal Chincha a Chile, mientras que Lorenzo paseará unos días por Alemania y Austria, la tierra de Mozart.
Luego de la contienda, Thomas, que ese día estaba de cumpleaños, nos dijo su secreto: "No basta memorizar la música de Mozart, hay que interpretarla y entender lo que él ha querido expresar".
Por su parte, Lorenzo afirma que ganó porque era la tercera vez que participaba. "Ahora estuve más preparado, estaba tan concentrado que no me di cuenta de cuando gané. La música clásica es la base. Como peruanos, todos deberíamos escucharla", asegura este joven al que le gusta tocar el piano tanto como ir a fiestas.
La meta se cumplió. A pesar de ganadores y perdedores, decenas de niños de todas partes se prepararon con disciplina y esfuerzo. Hasta el próximo año en que el turno será de Tchaikovski.