Ante las acusaciones hechas por Van Rijn al Estado Peruano, Álvaro Roca Rey, director del Museo de la Nación, en representación del INC, señaló que Van Rijn jamás se ha comunicado con el INC a fin de ofrecer su colaboración en los rescates de tesoros peruanos.
"Nunca se ha comunicado con el INC por las vías oficiales o regulares, por lo que desconocemos su participación en la devolución del retablo de Challapampa o del tocado moche. Si está interesado en prestar su ayuda al Perú, que lo haga por las vías oficiales", señaló el funcionario, quien para demostrar su afirmación resume cómo se recuperó el retablo de Challapampa.
"Hasta donde tengo conocimiento, la misión diplomática del Perú en EE.UU. detectó en Internet que se había puesto a la venta un retablo presuntamente peruano y se nos pide dar detalles técnicos sobre esta pieza. Cuando el INC confirma que se trata del retablo de Challapampa, el FBI empieza a trabajar en su rescate. Al mismo tiempo se busca el auspicio del Gobierno Estadounidense para repatriar la pieza y devolverla a Puno. Todos esos gastos han sido asumidos por el Gobierno de EE.UU.", refiere Roca Rey.
Mariana Mould de Pease, historiadora y colaboradora de Van Rijn desde mayo del 2003, sostiene lo contrario. "Van Rijn fue el primero en dar la voz de alerta sobre el paradero del retablo". Un oficio del archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, fechado el 12 de mayo del 2003 y firmado por el entonces embajador del Perú en EE.UU., Roberto Dañino, hace referencias de esa participación:"El editor del periódico 'Alburqueque Journal', señor Mark Oswald, de Santa Fe, Nuevo México, informó el 25 de abril pasado a esta embajada que en el website www.michelvanrijn.eu se alertaba que se ofrecía en venta un altar del siglo XVI, sustraído de la iglesia de Challapampa, Puno".
El acercamiento entre Mould de Pease y Van Rijn se dio hace tres años, cuando este visitó Lima para intentar un acercamiento con las autoridades del INC y la Interpol-Perú. Sin embargo, nadie quiso recibirlo, señala la historiadora, quien se convirtió entonces, según dice, en una suerte de asesora para Van Rijn. Su labor era realizar investigaciones sobre piezas que al holandés le interesaba recuperar. Dichos aportes eran y son incluidos en la página web del holandés, lo que le da validez a la tarea que dice haber asumido Van Rijn.
El retorno del tocado al Perú ha seguido, según las versiones de Mould de Pease y el arqueólogo Walter Alva, el mismo tránsito que el retablo puneño. Van Rijn fue quien dio la voz de alerta respecto a su paradero.
Roca Rey, en tanto, lo desconoce. "Le he consultado al respecto al general José Adán García Blanco, director ejecutivo de la Interpol-Perú, y él tampoco sabe de la participación de Van Rijn", refiere el director del Museo de la Nación. Este Diario intentó contactarse con el coronel García, pero fue imposible. Tampoco se pudo establecer comunicación con el mayor Anthony Gamarra Rivero, un oficial policial con quien Mould de Pease dice haber trabajado coordinadamente.
los descargos
La historiadora señala que a solicitud de Van Rijn ha escrito artículos sobre el tocado moche, traducido al castellano documentos que este le enviaba, provisto a la Interpol Perú de fotocopias del catálogo Patterson, en el que figuran otras piezas robadas, entre otras tareas. Por ello, dice, ha recibido en tres años unos tres mil dólares del holandés, quien ahora la acusa de haberle sacado dinero.
"Todo el dinero que me envió en este tiempo lo he utilizado en hacer lo que me pidió y tengo cómo demostrarlo", afirma. Van Rijn también emprende su batería contra Alva, quien desmiente estas acusaciones. "En el 2004 fui al Country Club a solicitud del señor Van Rijn. No sé cuánto gastó en esa invitación que él mismo me hizo", señala el director del Museo Tumbas Reales de Sipán. Ambos académicos coinciden en afirmar que los ataques del holandés se deberían a su desazón por no haber obtenido el reconocimiento del Perú. "No está entre mis funciones premiar el trabajo del señor Van Rijn, pero siempre he declarado que gracias a él se pudo actuar. Hay que agradecer su participación como informante del Scotland Yard, pero tampoco podemos obviar a otras instituciones y personas que trabajaron en la devolución de la pieza moche", comentó Alva.
Aunque mortificada por las acusaciones de Van Rijn, Mould de Pease también reconoce el trabajo del holandés y dice que ha informado a sus superiores en el INC sobre el trabajo que desempeñó a nombre de él.
"Cuando empecé, creí que el INC se interesaría y apoyaría a Van Rijn, pero eso nunca pasó y decidí seguir colaborando con él. Todo el tiempo mis jefes han sabido de mis acciones y, por consiguiente, de las de Van Rijn. Tengo informes mensuales que lo demuestran. No soy responsable de que en el INC no exista una buena comunicación", afirma.