Domingo, 29 de octubre de 2006
La suma de todas las derrotas


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Entrevista 4FERNANDO DE SZYSZLO
"He sido, desgraciadamente, una persona escéptica, pesimista y deprimida", dice nuestro primer pintor. apelando al recuerdo del maestro rembrandt, szyszlo inaugura una nueva muestra en la galería fórum.

Por Enrique Planas

No es gratuito que el título de la última muestra limeña que Fernando de Szyszlo inaugurará el próximo 2 de noviembre en la Galería Fórum lleve por título "La ronda nocturna". Muchas veces, nuestro celebrado pintor ha confesado lo mucho que su obra le debe a Rembrandt. Ciertamente, en su trabajo no encontraremos elementos del barroco holandés, pero sí luce dramáticamente el bien aprendido juego de la luz y la sombra como base de su expresión plástica. Hay pintores notables que se expresan con el color, otros, con la precisión del dibujo. Szyszlo, aprendiendo del maestro holandés, pone el acento en el misterioso y violento contraste de la luz y la sombra.

Su fascinación por Rembrandt es tal que, a inicios de año, Szyszlo viajó hasta el lejano puerto de Amsterdam con un solo objetivo: ver la exposición "Rembrandt--Caravaggio", inaugurada en el Museo Rembrandt de la capital holandesa. "Recuerdo que la exposición contraponía los cuadros de ambos maestros, uno frente al otro. Fue una exposición inolvidable a la que no pude faltar. El pintor holandés tuvo una gran influencia de Caravaggio, fue como si le abriera los ojos. Estaba obsesionado con el éxito de Rubens y, de repente, descubrió en Caravaggio la posibilidad de la luz y la sombra", explica Szyszlo.

¿Recuerda la primera vez que estuvo frente al cuadro "La ronda nocturna"?
Sí, tenía alrededor de 35 años, y te voy a decir que fue una desilusión...

¿Por qué?
Porque cuando aprendí a pintar fui educado con una "Ronda nocturna" muy diferente. Cuando fui a Amsterdam por primera vez la habían restaurado y ya no estaba tan oscura como aparecía en los libros. Creo que la limpieza no le hace bien a todas las obras. Los frescos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina han perdido mucho con la restauración, por ejemplo. Han sido perjudicados, por lo menos, para los ojos del hombre del siglo XX. Nosotros hemos heredado, por ejemplo, las estatuas griegas blancas, aunque sabemos que en su tiempo estaban pintadas de color carne y llevaban los labios rojos. En Alemania se hizo el experimento de pintarlas y les fue fatal. Eso no era el arte que nosotros llamamos clásico. La pátina del tiempo es fundamental. Nuestra obra, en el fondo, está hecha en base de aquella pintura oscura, sucia. Hay una carta de Tiziano a un discípulo en la que le dice: "Ensucia tus colores. Veladuras: treinta o cuarenta".

¿Su aprecio por Rembrandt tiene que ver solo por su influencia en su pintura?
Rembrandt fue un hombre tan desgraciado... Me siento muy identificado con él. Yo también he enterrado a un hijo. Rembrandt enterró a toda la gente que había querido. En sus últimos años, a la búsqueda pictórica de la luz se le suma su atención cada vez menor por los detalles, algo que lo fue apartando del gusto de la gente. De ser un príncipe, Rembrandt pasó a vivir al barrio más pobre de Amsterdam, en el gueto judío. Uno puede ver la lista de cosas que tenía en su casa cuando fueron rematadas al declararse en quiebra: tres dibujos de Miguel Ángel, cuatro de Leonardo, un cuadro de Tiziano, un Rubens. ¡Era impresionante!

LA TENTACIÓN DEL FRACASO
Lo que no comparte con Rembrandt es su férrea disciplina para pintar todos los días. Es casi una costumbre que cada dos años Fórum presente una muestra suya...
Soy un trabajador incansable y no hay ningún mérito en ello: No podría estar sin pintar. Cuando se murió Lorenzo yo no hubiera podido vivir sin pintar. Estaba pintando minutos antes de que vinieras a entrevistarme. Quizás pinto porque quiero estar presente, de alguna manera. Sé que cuando uno cumple cierta edad, la gente empieza a olvidarse de uno...

¿Todavía piensa que un cuadro terminado es un permanente fracaso, algo que dista mucho de lo que tiene en la mente?
Mi obra no es más que una suma de derrotas. Nunca he salido victorioso. El cuadro es el despojo de la batalla, no un botín. Cuando Leonardo pintó la Gioconda, escribió en su diario: "He hecho una pintura divina". A mí nunca me ha pasado eso. Tengo hace muchos años una definición de pintura que todavía me sirve: "La pintura es el encuentro de lo sagrado con la materia". Es una permanente ilusión de unidad y, de otro lado, conseguir que esa materia realmente se vuelva sagrada, es un estímulo.

Y en esa utopía por el cuadro perfecto, ¿nunca se planteó la opción de un replanteamiento formal, de hacer algo radicalmente distinto?
Nunca. Siento cómo es el cuadro que quiero, pero no lo puedo atrapar. Los franceses tienen una frase. "Plus changes, plus la meme chose" (Más cambia, más es lo mismo). Eso es mi pintura. Seguramente los cuadros que hago ahora hubieran satisfecho a la persona que era yo hace 20 años. Uno se mueve, pero la meta también. Toda mi pintura es pesada, dramática. No es alegre, ni vistosa, ni decorativa. No puedo hacer otra. La muerte es una presencia que siempre ha estado latente en mí. Nunca he sido una persona alegre o inconsciente del futuro. He sido, desgraciadamente, una persona escéptica, pesimista y deprimida.

Es la imagen que el sistema cultural local tiene de usted. Sin embargo, usted tiene un excelente sentido del humor...
¡Ah, claro! Con Mario Vargas Llosa sucede lo mismo, siendo una persona tan graciosa y simpática, tan llena de ironía...

Es el costo de llevar el papel de "notable de la cultura".
Claro. Ahora, le diré que en la última novela de Mario, "Travesuras de la niña mala", ahí sale Mario como realmente es.

¿Usted no tiene alguna expresión artística en la que desarrolle su humor?
En la conversación. La verdad es que no tengo ni siquiera un hobby, salvo la lectura.

NO QUIERO MUSEOS
Volviendo a Rembrandt, hoy la casa del artista es un visitadísimo museo. ¿Usted convertiría su hogar en uno?
A mí me gustaría que en esta casa viviera mi hijo Vicente. Él podría conservar lo que he podido reunir aquí. Ahora, aprovecho para decirle que no soy partidario de un museo con mi nombre. Nunca se me pasó por la cabeza tener un museo a pesar de que todos mis amigos extranjeros tienen uno. Me propusieron esa idea de un museo que llevara mi nombre y yo traté de que se sumara al proyecto del Museo de Arte Contemporáneo. Ahora ya no quiero saber nada. He decidido distanciarme, mantenerme 'hands off', como se dice...

La propuesta de un museo con su nombre generó una encendida polémica meses después de que todos celebraran alegremente con usted sus 80 años. ¿Las críticas lo afectaron?, ¿se sintió deprimido?
Deprimido no. Algunas veces me sentí desilusionado porque consideraba amigos a algunos que me atacaron. Yo no tengo ningún derecho de pensar que un pintor tenga que ser admirador de mi pintura, pero algunos pintores declararon cosas muy mezquinas. Eso sí me molestó. Pero eso ya pasó...

Vargas Llosa llamó a sus colegas "liliputienses". ¿Por qué entre artistas hay celos tan enormes?
Es una cosa natural. Es una batalla. Uno trata de sacar sus cosas y hay otras personas que ocupan el sitio.

El pintor Carlos Revilla dijo en una entrevista que usted representa una 'argolla'...
No había leído esa declaración. Pero supongo que con 'argolla' se refiere a haber pertenecido al Instituto de Arte Contemporáneo. Gracias a los esfuerzos que hicimos desde el año 55, en Lima pudo exhibirse dos veces pintura de Lam, tres veces la de Tamayo, la primera muestra de Armando Morales. Para el remate que se hizo en el IAC antes de la construcción del museo, todos los pintores extranjeros que donaron sus obras lo hicieron porque yo les mandé una carta pidiéndoles los cuadros... ¿Argolla de qué? Es algo desproporcionado.

Y mientras tanto, ¿cuánto más se deberá esperar por un museo de arte contemporáneo?
El museo está en movimiento. Hay un nuevo presidente del IAC que es George Gruenberg, hay una nueva directiva y estoy seguro de que ellos sacarán el museo este año. Ya es el momento.

Habrá que esperar un nuevo alcalde, sin embargo...
Bueno, ya el alcalde actual ha tenido la buena idea de firmar un convenio por el cual el museo tiene un año y medio para construirse. Aun si el alcalde que viniera fuera hostil, tenemos esa seguridad.


"Siento como si yo me hubiera sacado el premio"
4A propósito del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca obtenido recientemente por Blanca Varela, Szyszlo dice: "Es como si yo me lo hubiera sacado. Ella se lo merece por la enorme profundidad, calidad y densidad de su poesía".

4Según reportes de prensa, el hijo de ambos, Vicente de Szyszlo, viajaría a España para recibir el galardón en representación de la poeta, actualmente delicada de salud. Sin embargo, Szyszlo explica que los organizadores del premio piensan viajar a nuestro país para entregárselo en persona. "Eso me parece formidable. Le daría más importancia al premio", añadió.





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