Jueves, 2 de noviembre de 2006
Vade retro, ONG


Fernando Vivas, periodista
El proyecto de ley controlista de las ONG (25/2006 PE, que busca modificar la ley 27692 que creó la APCI) surgió del fujimorismo, que sus chuecas razones tiene para golpearlas: suponen que varias de ellas fueron ayer agentes de su debacle en el poder y hoy de su persecución judicial.



Además, de esta forma dan rienda suelta a su fobia contra quienes postulan la democracia ciudadana y fiscalizadora que esté en las antípodas de su populismo manipulador.

Pero el Apra radical quiere hacer suyo el desatino. Y dudo que se deba a su alianza con el fujimorismo. Tiene sus propias y no menos chuecas razones: amenazar a la izquierda que le tiene bronca desde que pelearon el favor de los movimientos populares, el espacio vital de la política partidaria. Es cierto que la debacle electoral del izquierdismo lo ha dejado sin bancada que preocupe al aprismo, pero desde algunas ONG aún lo ataca con recuerdos judicializables de El Frontón, de Cayara o del comando Rodrigo Franco. Y algunos intelectuales de izquierda con predicamento y asiento en ONG publican los más filudos análisis de las contradicciones del Apra.

Si les queda duda de que esta bronca histórica entre apristas e izquierdistas marxistas asoma tras el bendito proyecto que afecta a muchísimos terceros inocentes, lean a Mauricio Mulder, líder confrontacional del Apra, en "Correo" del 31/10/06, respecto a quienes llama 'caviares': "Firman cuanto comunicado se publica. Gozan de 'prestigio intelectual'. Se denominan 'analistas' o 'especialistas' de cualquier tema. Tienen cada uno su ONG".

¡Vade retro, caviares! Tal es la fóbica respuesta que el radicalismo aprista reclama a su Gobierno. Valga esta lógica bélica --me critican, ergo, les quito libertades-- en la guerra y en juegos de mesa, ¡pero no en democracia!

No se puede utilizar la capacidad legislativa y ejecutiva del Estado para conculcar derechos de los opositores a trabajar donde les dé la gana, a criticar, a fiscalizar y a ejecutar los planes que acuerden con financistas externos que definen libremente los sectores prioritarios para invertir. La existencia globalizada de ONG críticas a los gobiernos pero proactivas respecto al desarrollo es parte de un equilibrio de poderes democráticos que hay que se ser algo abusivo, o iluso, o despistado o fascistón para pretender alterar. Ojalá, entre hoy y los días que siguen, se aborte esta amenaza a la libre iniciativa, como se abortó en 1988 la ley de estatización de la banca, y se llegue a un nuevo proyecto consensuado.

Sin embargo, el fujimorismo, UN, apristas y empresarios, sobre todo mineros, creen que sus intereses o fobias ideológicas justifican golpear a la democracia. Lástima que hayamos llegado a este extremo de intolerancia, uno de cuyos factores desencadenantes --debo decirlo-- es el antiaprismo y espíritu irreductiblemente 'no gubernamental' de muchos intelectuales que ya quisiera --seré yo el iluso-- que reemplazaran a los fujimoristas en la alianza en el poder. Que se imponga el sentido de equilibrio y la madurez de nuestros políticos.





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