Lunes, 6 de noviembre de 2006
Improvisación y falta de preparación primaron en el debate municipal


ELECCIONES 2006 4 USTED PARTICIPA
Presentación de candidatos se redujo a una exposición. Diálogo transcurrió sin incidentes ni contratiempos

Por Fabiola Torres

El pronóstico de la noche era un debate cargado de pullas y ataques directos al gran ausente de la cita, pero resultó ser, principalmente, una polémica en la que primó el nerviosismo, la falta de preparación y la improvisación de la mayoría de los candidatos a la Alcaldía de Lima.

Si Luis Castañeda Lossio, alcalde y candidato a la reelección, le rehuyó a la polémica con sus contendores por temor a un callejón oscuro mediático, lo que ocurrió ayer en el auditorio de la Biblioteca Nacional del Perú, en San Borja, fue una exposición apática de ideas sueltas, leídas por los diez aspirantes, quienes parecieron poco convencidos de lo que decían y prometían para mejorar la ciudad.

No hubo contratiempos antes de la cita. Todos acudieron puntuales y el debate, coordinado por la Asociación Civil Transparencia, empezó a las 8:00 p.m. con la periodista Rosa María Palacios como moderadora de los apretados tiempos que se manejaron.

Cuando las cámaras giraron, apareció en escena el rostro de una nerviosa Carmen Lozada, candidata de Sí Cumple, quien se colgó del recuerdo del extraditable Fujimori y se enredó con sus propias frases al hablar de la necesidad de una mejor organización vecinal para atacar los problemas de Lima.

Gustavo Massa, de Acción Popular, jugó a ser el 'kamikaze' de la noche. Lejos de hablar de sus propuestas solo se dedicó a enumerar los errores de Luis Castañeda y terminó invocando a los limeños a votar por cualquiera, menos por el reelegible. "Pido disculpas a todos , pero tenía que hacerlo", dijo el único de los candidatos que antes del 19 de noviembre reconoció su derrota electoral en público.

Mientras que Gino Costa, de Somos Perú; Benedicto Jiménez, del Apra; y Gonzalo García, del Partido Nacionalista Peruano, se esforzaron por aparecer como técnicos y especialistas en sus intervenciones, pero la falta de soltura y manejo de sus tiempos jugaron en su contra.

La suerte en un sorteo previo determinó que Humberto Lay, candidato de Restauración Nacional (RN), apareciera como el último expositor de una primera ronda en la que se resolvió la pregunta: ¿Cómo hacer de Lima una ciudad en la que se viva mejor?

El pastor y arquitecto fue quizá quien mayor aplomo mostró en su discurso y habló de una red integrada de serenazgo para Lima, revisiones técnicas como prioridad para resolver el caos en el transporte y, sobre todo, una gestión municipal con planificación en el corto, mediano y largo plazo.

Además, a diferencia del resto de candidatos, no solo se dirigió a los invitados del auditorio, sino al elector que estaba frente a su televisor. "Quiero para mis nietos una Lima mejor. ¿Ustedes no la quieren?", preguntó Lay dirigiendo sus manos hacia las cámaras.

Los periodistas estuvimos fuera del auditorio, recluidos en un ambiente con un pantalla gigante para seguir el debate, pero sin opción de observar las reacciones de los candidatos fuera de cámaras y durante las interrupciones de las obligatorias franjas electorales que debían transmitirse.

Con todo, los diez aspirantes que suman en conjunto 37% en las encuestas demostraron que la oratoria no era su fortaleza y que debían ceñirse a sus anotaciones escritas para no perder la ilación de sus palabras.

Eso le pasó a la folclórica Martina Portocarrero, candidata de Unión por el Perú, quien se refirió a la pobreza, pero a excepción de sus propuestas de eliminar el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y privatizar los mercados mayoristas, poco pudo explicar.

Esther García, de Avanza País, más que por sus ideas de mejorar la dieta alimenticia de los limeños, destacó por el saco rojo y polo verde que lució. A diferencia de lo usual, que al expositor le falta tiempo para proponer sus planteamientos, a ella le sobró y hasta en cuatro oportunidades la moderadora le recordó que aún le sobraban segundos.

Un engolado y desconocido Wilson Aragón, candidato por Renacimiento Andino, habló de las PYME y Teobaldo Aguilar, del Frepap, de la juventud.

SEGUNDA Y ÚLTIMA
Desde diversas ópticas, todos se refirieron a los problemas que viven y sufren los limeños a diario, pero pocos hablaron claro sobre las maneras de resolverlos.

Gino Costa y Benedicto Jiménez insistieron en la seguridad ciudadana como su caballito de batalla en la segunda ronda y su intervención final, mientras que Humberto Lay se definió como un arquitecto planificador. Los tres deslizaron algunos ataques contra el alcalde, pero sin referirse directamente a él.

Lo cierto es que con ellos no se repitió 'el fenómeno Jaime Salinas', quien contra todo pronóstico resultó ser el principal beneficiado del debate organizado en la Universidad del Pacífico en el 2002.

No hubo quien encandilara con un lenguaje moderno y preciso, que contagiara su buen ánimo ni que evitara que muchos de los televidentes cambiaran de canal para ver "Harry Potter y la cámara secreta" en el 2 o "Matrix recargado" en el 9.

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