Primer ministro pidió a dirigentes políticos que superen sus diferencias por el bien del país
BAGDAD [EFE]. La violencia en Iraq continúa ya que unas 94 personas murieron ayer durante ataques en Bagdad y otras zonas del país árabe. Estos hechos ocurrieron el mismo día en que el Gobierno instó a superar las diferencias para acabar con el conflicto que sacude dicha nación.
El ataque que dejó el mayor número de muertos se produjo en la ciudad de Ramadi, capital de la provincia de Al Anbar, al oeste del país, donde un total de 50 presuntos rebeldes fallecieron y otros 20 fueron detenidos en enfrentamientos con milicias pro gubernamentales de clanes sunitas, informó la televisión oficial Al Iraquiya.
La emisora, que cita un comunicado del jeque Abdel Satar Abu Risha, líder del denominado Consejo de Clanes para la Salvación de Al Anbar, que agrupa a estas milicias, indica que las muertes ocurrieron cuando miembros de esa organización repelieron un ataque lanzado por hombres armados en el barrio de Al Sufia.
Esta cadena de actos sangrientos se produce durante la violencia sectaria que sacude el país y que se ha incrementado en los últimos días, después de que el jueves varias explosiones en el barrio chiita de Ciudad Sadr, al este de la capital iraquí, acabaron con la vida de 200 personas y causaron heridas a otras 250.
Además, esta jornada de violencia coincidió con el llamado hecho por el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, a los dirigentes políticos de su gobierno para que superen las diferencias que los separan, si desean acabar con la violencia que golpea el país.
Al Maliki, en declaraciones a los periodistas, insistió en que la crisis que atraviesa el país es política y quienes pueden detener el deterioro de la seguridad y el derramamiento de más sangre de inocentes son los políticos.