Lunes, 12 de marzo de 2007
Narcos del VRAE y mafias de México llevan cocaína peruana a suelo azteca


Firmas peruanas están identificadas por sus nexos con traficantes foráneos. México ya dejó de ser solo un país de tránsito de cocaína para ser consumidor

Por Óscar Castilla C., Enviado especial

En la última cuadra de la avenida Revolución muere la zona turística y turbulenta de Tijuana (Baja California). Adiós al tequila, a las luces psicodélicas de los night clubs, a las máscaras del Rey Misterio (el ícono de la lucha libre en México) y a los singulares burros blancos. Sí, blancos y no grises, ya que en el territorio de los hermanos Arellano Félix, así como la cocaína que se consume es blanca, los burros también.

Tijuana es una ciudad engañosa y el caso de los burros blancos lo confirma. En las diferentes cuadras de la Av. Revolución se les ve atados a una carreta y delante de un letrero que escenifica al Viejo Oeste. Allí se exhiben, tras ser pintados con rayas negras, en cebras de mentira. Sus dueños sienten que han logrado su cometido cuando los estadounidenses, que llegan de California, pagan por tomarse una foto con el burro blanquinegro.

Así es Tijuana, singular, insegura y asolada por el fenómeno del narcomenudeo (como le dicen en México a la microcomercialización de la droga) y a las narcotiendas, donde se vende desde cocaína y marihuana hasta drogas sintéticas. Una historia que se repite en los principales estados de Sinaloa, Chihuahua, Tamaulipas, por donde transitan las cargas provenientes de Sudamérica ( Colombia y Perú) rumbo a EE.UU.

Lo mismo ocurre en el Distrito Federal (DF), el corazón urbano de México, en donde hablar de narcomenudeo era hablar de Tepito, uno de los barrios más antiguos de la capital y hasta hace algunos días cuna de gavillas de criminales y punto de encuentro obligado de células de los diferentes cárteles que operan a lo largo y ancho del país. Hasta ahí llegó El Comercio (antes de que la policía federal tomara el lugar) para confirmar lo que ha provocado gran alarma en las autoridades del país: el crecimiento inusitado del consumo interno de la cocaína y de otras drogas en todo el país.

Hasta principios del 2000 Tepito, como las narcotiendas del país y los estados fronterizos con EE.UU., se abastecía de las toneladas de cocaína de Sudamérica, que los cárteles mexicanos no lograban introducir en el mercado norteamericano y las destinaban al consumo interno de un país con más de 100 millones de habitantes; sin embargo, esto cambió dramáticamente. Carlos Flores, experto mexicano en temas de inteligencia, dijo que los narcos encargados de cuidar y trasladar la droga peruana y colombiana que llega a suelo azteca ahora prefieren, y cada vez con mayor frecuencia, recibir pagos en 'especias' (cocaína) y no dinero por el servicio que brindan.

¿Por qué? El negocio para los narcotraficantes menores reside en la siguiente fórmula: si reciben un kilo de cocaína pura como forma de pago, ellos pueden alterar el contenido de la droga e incrementar su peso original. "Al ladrillo de cocaína de alta pureza le pueden hacer hasta seis cortes y le introducen sustancias químicas para que pese más, con lo que al venderla también reciben más dinero por ella", dijo Flores. Una prueba de esto es lo que ocurre en el DF. Según el Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), el consumo de drogas durante los últimos cuatro años ha crecido en 700% en la ciudad de México.

DE TIJUANA Y TEPITO AL VRAE
Estos hechos, ocurridos a miles de kilómetros de distancia, coincidieron con el ascenso de un grupo de narcotraficantes peruanos que operan en el valle de los ríos Apurímac y el Ene (VRAE), la cuenca cocalera que en los últimos años ha desplazado en fama (y ya casi en producción de hoja de coca) al Alto Huallaga. Producción que tiene como destino el mercado de EE.UU., pero que también suele quedarse en las calles de México, según información de fuentes oficiales de este país.

El proveedor del VRAE, una región que produce unas 16 mil hectáreas de hoja de coca, a veces ni siquiera sabe, y tampoco está interesado en enterarse, que el colombiano que lo visitó en Ayacucho trabaja para otro colombiano, que al mismo tiempo le rinde cuentas a un mexicano del que apenas tiene contacto. Aun así el narco peruano, integrante de un clan familiar o jefe de una firma (grupo de narcos liderado por un cabecilla) juega un papel clave en la primera parte de la cadena ilícita del tráfico de drogas.

"No es que el mismísimo 'Chapo' Guzmán (jefe del cártel de Sinaloa) o sus socios haga negocios con peruanos. Esa gente no sale de México porque está siendo buscada. Para todos esos trajines están los emisarios que llegan (a los centros de cultivo de hoja de coca) a través de otras personas, buscan a su proveedor y compran la droga", dijo un ex alto funcionario de la Procuraduría General de México.

¿Pero quiénes son los que directa e indirectamente suministran de cocaína peruana a los cárteles mexicanos? La pregunta flotaba en el ambiente hasta que semanas atrás El Comercio dio a conocer el nombre de los Tibenqui, la denominación que utiliza la Policía Antidrogas del Perú para identificar a los tres grandes clanes familiares del VRAE: los Tineo Taipe, los Bendezú Quispe y los Quispe López, todos originarios de Huanta y La Mar, en Ayacucho. Sin embargo, ellos no son los únicos que dominan la que podría convertirse en la principal cuenca cocalera del Perú en los próximos años.

Este Diario consiguió de forma inesperada en México --durante el difícil y largo recorrido que realizó por suelo azteca en busca de las rutas de la cocaína peruana ahora dominadas por el cártel de Sinaloa-- un documento elaborado por las autoridades antidrogas del Perú hace cuatro meses: la Octava Actualización de Dirigentes, Jefes o Cabecillas de firmas u organizaciones dedicadas al Tráfico Ilícito de Drogas, fechado en noviembre del 2006.

En esa lista aparecen los nombres de los principales proveedores de cocaína a las mafias mexicanas: la firma Safari, liderada por Alberto Santillán Zamora 'Tío Chang' (49) y Manuel Santillán Zamora (40), ambos nacidos en Uchiza (Tocache-San Martín), y el hijo del primero, Boris Santillán Legonia (26, Huánuco), quienes figuran con antecedentes en Interpol-Francia y se encuentran prófugos de la justicia. En el documento también figura otro huanuqueño con orden de captura y con diversos antecedentes por narcotráfico, Ántero Pascacio Candelario (39), de la firma Barros; y Wilian Atao Ramírez 'El Ayacuchano' (39).

Asimismo, Yuri Bendezú Quispe 'Yuri' y sus hermanos Juan Carlos y Luis Alberto, naturales de Huanta, conocidos de la Dirandro. Hay otras tres personas en el documento, pero estas ya se encuentran tras las rejas sin haber despertado mayores sospechas. Ellas son: el ancashino Hernán Buitrón Rodríguez 'Gerente' (65), de la firma Buitre, y Julio Belisario Campos Santillán (38), de la firma Safari, ambos condenados a 17 años de prisión. También otro huanuqueño: Alberto Pardo Medina 'Beto' (45) sentenciado a 15 años de cárcel.

EN PUNTOS
Coca colombiana es la que predomina
4
Colombia, el principal productor de cocaína del mundo, exporta 640 toneladas de esta droga anualmente. Más del 70% de esta cantidad llega a suelo mexicano y luego ingresa a Estados Unidos a través de la extensa frontera que comparten ambos países.
4 Sin embargo, no toda la droga llega a Estados Unidos, el principal consumidor de esta droga en el mundo. En los últimos siete años, importantes cantidades de cocaína colombiana sirven para aplacar el creciente consumo interno en los diferentes estados de México.
4 Los más importantes cárteles mexicanos le compran la droga a tres grandes frentes en Colombia: a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a los paramilitares y a los narcotraficantes del cártel del Norte del Valle. En la historia han quedado las mafias de Cali (de los hermanos Rodríguez Orejuela) y de Medellín (de Pablo Escobar).
4 En tanto, el Perú, el segundo exportador de cocaína del mundo, produce hasta 180 toneladas de cocaína al año. Más del 80% sale por vía marítima con destino a México y luego ingresa a Estados Unidos. Aún no es una amenaza al monopolio que tiene la droga colombiana.

Otras drogas en los estados mexicanos
En los diferentes estados de México, además de la cocaína, se consumen drogas como la marihuana y la heroína, producidas en el mismo país, así como las drogas sintéticas (las anfetaminas y las metanfetaminas). Para elaborar estas últimas se necesita insumos químicos que años atrás un cártel mexicano mandaba traer desde Alemania e India. Estas drogas también son enviadas a Estados Unidos por las mismas rutas que sigue la cocaína producida en Colombia y el Perú.

MAÑANA
Narcotraficantes mexicanos: su dinero ilícito y su forma de traficar en Lima.





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