Por Raúl Cachay A.
¿Qué tienen en común un periodista obsesionado con la cultura rapera, un comentarista de moda que profesa un marcado fetichismo por los íconos nazis, un piloto de Fórmula 1 homosexual y un reportero antisemita proveniente de la lejana república asiática de Kazajistán?
Todas son creaciones de Sacha Baron Cohen, el comediante más incorrecto de los últimos tiempos, una verdadera máquina de desastres que ya dejó una huella indeleble en la televisión británica y que ahora ha logrado un estruendoso triunfo con la chocante "Borat", una película hilarante e incómoda, que ofrece uno de los 'tour de force' humorísticos más perturbadores que este comentarista haya presenciado en toda su vida.
Podríamos remontarnos a muchos otros comediantes que hicieron de lo 'políticamente incorrecto' el fundamento absoluto de sus escarceos con el humor (Lenny Bruce, el primer Richard Pryor, Andy Kaufman, Chris Rock), pero lo de Baron Cohen es ciertamente único: la antológica escena en la que pelea desnudo con su rollizo compañero de viaje --el productor Azamat Bagatov (Ken Davitian)-- no solo es lo más perturbador y repulsivo que se haya visto en una producción cinematográfica importante en muchísimo tiempo, sino también evidencia la absoluta entrega y el compromiso del comediante británico con su personaje.
Ocurre que, como casi todo el resto de este hilarante 'mockumentary', eso es algo que uno tiene que ver para creer.
Está claro que no es una película para todos los públicos. De hecho, es común observar cómo muchos espectadores huyen despavoridos de la sala cuando se produce la infame bronca mencionada líneas arriba. Pero hay algo tremendamente delicioso al corroborar lo estúpidos, racistas, homofóbicos, antisemitas, prejuiciosos y cavernarios que suelen ser los ciudadanos estadounidenses que forman parte de lo que se conoce como la 'mayoría silenciosa'.
"Borat" desnuda las taras de una sociedad que padece una creciente crisis de valores. Y al hacerlo provoca carcajadas y muecas de espanto, en proporciones similares. Esta es una película de culto, solo destinada para los estómagos más vigorosos. Y las mentes más abiertas. No dejen de verla. Pero, --insistimos--, vayan preparados para todo.