Melgar festejó 92 años con fiesta: derrotó 2-1 a la 'U' y sigue en la punta Pereyra y un autogol de Neyra sellaron la victoria arequipeña
Por Luis Silva Nole
Arequipa. La pirámide humana que se formó en el festejo rojinegro del 2-1 fue increíble, sinónimo de lo alto que está llegando Melgar en este Apertura, justo cuando cumple sus primeros 92 años. A Rafo Castillo, técnico de los obreros dominó, le faltaron manos para abrazar a Guevara Tinoco después de que este envió ese centro que, en su afán de rechazar, Neyra desvió hacia su arco cuando faltaban ocho minutos para el final. Autogol y triunfo arequipeño sobre un Universitario que buscó la paridad, pero que cayó por un error defensivo.
Sobre esa 'U' con nueva moral y que tuvo otra vez en Mayer Candelo al hombre distinto, al cerebro, al tejedor de fútbol que también es capaz de terminar en gol una jugada gestada por él mismo, tal como sucedió en el tanto del empate. Al jugador al que ayer Coaguila marcó como Reyna lo hizo con Maradona, pero, a diferencia de Diego, el colombiano sí se dio maña para zafarse de la marcación y equiparar las cosas luego del tempranero golpe que para los cremas significó el tanto de Pereyra. No por gusto Rafo Castillo lo buscó al final y le dijo: "Mayer, pese a la derrota, te felicito porque tú haces la diferencia".
Los locales, impulsados por un estadio Melgar repleto, comenzaron arrolladores. Zevallos y Guevara Tinoco se descolgaban por los laterales, creando presión sobre el arco de Carvallo, quien con un mal rechazo dejó picando un balón que fue rematado por Pereyra para abrir el marcador apenas a los tres minutos de juego.
Pero poco a poco la defensa crema se volvió más sólida y la 'U' fue ganando terreno con Neyra subiendo permanentemente, aunque con Alva y Fano poco conectados. Pero iba a aparecer el diferente. En el minuto 41 Candelo dejó sin cintura a Coaguila, hizo una pared con Fano y la metió adentro.
En el segundo tiempo ambos equipos salieron dispuestos a todo y el partido se tornó emocionante. Hasta que llegó el autogol de Neyra. La frase final de Mayer lo dijo todo: "No sirve de nada hacer un gol si se pierde".