Dame un día para disparar

REPORTAJE GRÁFICO. La vida cotidiana es la mejor provocación para entender la alegría de vivir, el coraje, la modernidad y, cómo no, el dolor de una ciudad. Así explica Sergio Urday la aventura de Pasión por las Personas, una experiencia fotográfica que acaba de cumplirse en Iquitos

Nombre del Proyecto: Pasión por las Personas.
Director: Sergio Urday.
Asesora Gráfica: Ana Cecilia Gonzales Vigil.
Coordinadora: Micaela Cajahuaringa.
Asesor de temas: Christian Bendayán.

Fotógrafos participantes: Miguel Bellido, Peter Frost, Mariana Bazo, Ernesto Benavides, Jorge Carrillo, Antonio Escalante, Billy Hare, Renzo Giraldo, Alex Kornhuber, Paolo Aguilar, Verónica Salem, Raúl García, Eitan Abramovich, Guillermo Figueroa, Miguel Carrillo, Luis Choy, Enrique Castro Mendívil, Martín Maletta, Roberto Guerrero, Rolando Riva, Humberto Ruiz, Melinda Cross, Javier Zapata, Adrian Portugal, Xavier Conesa, Ana Cecilia Gonzales Vigil.

 

Por Milagros Leyva Gálvez

Y de repente una imagen.
Una escena.
Un color. Una calle. Una sombra. Una abuela. Un obrero. Un ombligo. Un mono.
Una mueca.
Un mercado. Un gato. Un diente caído. Una luz. Un viernes. Un día para disparar.

Y de repente veinticinco cazadores que ya van por la tercera experiencia de mirar una ciudad durante 24 horas para luego publicar ángulos y retratos inéditos.

El proyecto es de Sergio Urday, talentoso y reconocido fotógrafo peruano que por encima de sus ocupaciones editoriales, publicitarias y pedagógicas, le hace caso a su naturaleza que es ser fotógrafo documental. Su vocación, entre otras cosas, le permite aterrizar en la antropología y sociología, dos disciplinas que lo inquietan desde siempre porque el ser humano es su mayor interés.

El apoyo es del BBVA Banco Continental, que desde hace tres años apuesta por esta mirada al Perú. Fotografía y realidad. Arte.

En noviembre se publicará el resultado de las tres experiencias: Lima, Cusco, Iquitos. Tres ciudades, tres luces, tres tipos de gente diferente. Todavía no hay título para el libro, pero los retratos ya cuentan. Lo narra Luis Choy, un joven deslumbrado que hace tiempo destaca por sus retratos y que ha participado en las tres faenas: En Iquitos su día de disparos comenzó a las seis de la mañana y terminó a las seis de la tarde. Doce horas de búsqueda y un almuerzo ligero. Un juane de a sol y un anticucho de lagarto de a cinco soles la porción. Un refresco de aguaje. Y todo para confirmar que en Lima la gente desconfía de las fotos, que en el Cusco se tapan la cara o piden propina y que en Iquitos se entregan nomás, sin preguntar, sin hacer ascos a nada. Y todo para decir que en Iquitos los colores son fuertes, intensos, cálidos. Sergio Urday confirma lo dicho por su colega y amigo. Lo bueno de trabajar con cómplices es que se tienden lazos de pasión con un solo objetivo: buscar la personalidad gráfica de una ciudad.

Y de repente, quién sabe, llegue el mismo banco y más apoyo y más imágenes y más fotógrafos y más ciudades que cazar.