EXPERIENCIAS. Tras una década de conflicto interno, Nepal intenta reconstruir su democracia. Una delegación de autoridades de ese país vino al Perú para conocer la experiencia de la Comisión de la Verdad. Aquí confirmaron que sin justicia el futuro siempre será incierto
Por David Hidalgo Vega
La señora Chitralekha Yadav, vicepresidenta del Parlamento de Nepal, tiene el aura reposada de quien viene de largas cruzadas personales. La que la trae ahora debe ser una de las mayores, porque viene en busca de ideas para reconstruir su país. Diez años de guerra interna con un grupo insurgente maoísta han dejado heridas tan profundas en Nepal como las que todavía duelen en el Perú. La fúnebre contabilidad de los conflictos señala 14.000 víctimas. La señora Yadav --acompañada por una delegación de autoridades de Katmandú-- vino a estudiar cómo habíamos empezado nuestro proceso de sanación.
Su caso tiene una diferencia notable: en la comitiva que la acompaña hay un delegado del movimiento que combatía al Estado, el Partido Comunista de Nepal, de filiación maoísta. Cuando el rey Gyanendra disolvió el Parlamento, en el 2002, el país entró en una crisis que solo se resolvió el año pasado, mediante un incontenible levantamiento popular. El monarca se vio obligado a restablecer el Parlamento y una serie de libertades restringidas. El movimiento había sido impulsado por la llamada Alianza de Siete Partidos y el grupo maoísta, que poco después decretó un alto el fuego unilateral. El Gobierno hizo lo mismo.
Entonces se llegó a varios acuerdos de paz que han establecido una Constitución y un gobierno interino con miras a nuevas elecciones en junio próximo. El proceso no ha estado libre de tropiezos: aunque las Naciones Unidas supervisan el manejo de armas, sesenta personas han muerto desde enero en enfrentamientos de tipo político y étnico. Y, sin embargo, la señora Yadav confía en que su país ha despertado a la idea de buscar la paz. En ese camino, según los acuerdos, debe establecerse una comisión de la verdad y reconciliación.
Su visita apunta a recoger detalles de la experiencia peruana.
Perú ha tenido un muy interesante proceso de paz y estamos aquí para aprender, en especial sobre el tema de la aplicación de justicia. Visitar Ayacucho fue una gran experiencia para nosotros. Fue impresionante escuchar la voz de las víctimas. Fue una gran lección, porque la mayoría de gente en Nepal que fue víctima pide justicia, y aquí pudimos ver el tema desde diferentes perspectivas nos que ayudarán en el proceso.
¿Qué sabía del caso peruano?
Escuchamos mucho sobre Perú, sobre la guerra empezada por Sendero Luminoso y el MRTA, que son como la guerrilla insurgente maoísta de Nepal. Al venir aquí, hemos tenido la impresión de que a pesar de estar tan lejos, tenemos experiencias similares, los mismos problemas.
La diferencia es que ustedes han incorporado al grupo insurgente al Gobierno, lo que supone un desafío a la hora de buscar justicia.
Ese es el acuerdo. Lo interesante es que hemos podido construir un consenso, todos los partidos políticos estamos trabajando en eso, porque el pueblo nepalés quiere paz. Y sabemos que la paz, sin justicia, no puede llegar. Si queremos una paz duradera, tenemos que trabajar en ofrecer justicia a la gente. Nepal tiene mucha diversidad lingüística, étnica, regional, religiosa y cultural, pero estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para acomodar esas diferencias y hacer una democracia inclusiva, participativa, justa para todos.
En el Perú sería impensable dar espacio a un grupo que ha causado tantas muertes.
Creemos que solo con comunicación, diálogo entre las partes, puede haber solución. No creo que sea la solución para la paz, pero es el camino para la justicia. Durante la década de conflicto el pueblo nepalés ha estado sometido a un costo inaceptable. La gente no quiere más sufrimiento y los partidos han escuchado y se han dado cuenta de que deben juntarse a dialogar en busca del consenso.
¿Ha tenido una experiencia personal con la violencia política?
Físicamente no, pero mentalmente sí, porque he visto, he escuchado el sufrimiento de las víctimas. He profundizado en las vidas de muchas personas, en sus penas, en sus experiencias de tortura y violencia. Ha sido demasiado doloroso incluso para mí. La gente me llamaba a la medianoche o de madrugada, llorando, para pedirme ayuda. Como representante eso me ha hecho pensar: ¿Qué estoy haciendo? Si no soy capaz de reconocer el sufrimiento que están pasando, no podré hacer nada para ayudarlos. Entonces, ¿por qué tengo esta posición? ¿Por qué la gente me va a respetar como líder en mi país? Yo debo tener la capacidad de revolver los problemas que hacen sufrir a la gente. Es lo que ha pasado con los líderes de otros partidos.
¿Alguna experiencia de Ayacucho le impresionó más?
Lo que más recuerdo son las experiencias de las víctimas. Cuando las escuché, las lágrimas salieron de mis ojos. Tuve la sensación de estar en Nepal, cuando las víctimas me contaban sus historias. Me dieron ganas de hacer algo en ese momento. Me di cuenta de cuán importante es un proceso de curación. Es importante y urgente para cualquier gobierno ayudar a las víctimas de la guerra.
Es muy pronto para decir que la paz está asegurada en Nepal. Siguen los enfrentamientos y las muertes.
Estamos avanzando en base a un acuerdo, pero siempre hay la posibilidad de que surjan nuevos conflictos entre gente de diversas comunidades que están exigiendo sus derechos políticos, justicia, desarrollo económico, todas las privaciones a las que han estado sometidos por tan largo tiempo. Tras la promulgación de la Constitución interina por el Parlamento, una comunidad, la madhesi, protestó diciendo que la Constitución no iba a incluir sus derechos y su voz. Empezaron actos de agitación social por casi un mes. Entonces el Gobierno tuvo que responder con una enmienda constitucional, una medida que no tenía precedentes. Esto significa que los políticos y los partidos han empezado a escuchar.
¿Cómo serviría la experiencia de la CVR a su país?
Creo que de Perú podemos tener la experiencia de la CVR, de su Código Penal, su Acuerdo Nacional. Todo eso nos va a ayudar de una manera especial, porque llevamos diferentes perspectivas de qué problemas vamos a afrontar y cómo debemos hacerlo. Ha sido una experiencia holística. Espero que nosotros formemos la nuestra de acuerdo a la experiencia de ustedes.