Por Miguel Ángel Cárdenas M.
También los árboles son frágiles y efímeros y cuando están viejos, dan los mejores frutos y son símbolos de sabiduría y el Buda se iluminó al costado de uno y te transmiten vida y mueren de pie y son deforestados vilmente y "cuando están tristes, hasta lo sientes". Y para 'Cuco' Morales --que piensa eso y más-- son tan amorosamente contradictorios como los seres humanos.
Sus árboles tienen esa aura de los bosques encantados. Hay formas de manos y venas. Alguno parece la mítica mandrágora, que tiene forma humana...
Los bosques forman parte de uno, yo no puedo dejar mi parte de niño. Y se ve. Las formas humanas son inconscientes. No tengo intención y, sin embargo, aparecen y eso es lo más bonito, cuando en tu trabajo aflora lo inconsciente.
En el video de la muestra habla de una pintura espiritual, pero he leído entrevistas de hace muchos años donde decía que no era nada religioso.
No ser religioso no significa dejar de estar en contacto con cosas divinas. La religión es una manera de etiquetar a Dios y las cosas incomprensibles. Siempre he tenido un mundo espiritual y siempre lo he practicado. Veo a Dios en todo.
Unamuno decía que una fe que no duda es fe muerta. Que es la duda la que fortalece una fe.
Un día escuché a un revolucionario cubano, que era profesor de filosofía en el extranjero, y que regresó a Cuba y Fidel lo nombró presidente de la Casa de las Américas. Él me dijo: "Todos los días dudo de la revolución, pero todos los días esta duda me hace volver a creer". Y a mí me pareció maravilloso.
La naturaleza, la selva también es erótica. Lo espiritual no tiene que estar peleado con eso, ¿no?
Es todo junto, alma, cuerpo... Sabes, yo no creo en el pecado ni en el infierno. Creo que existen actos que te llevan a tu propio infierno, que cada acción tiene una reacción. Tú vas a construir el mundo que quieres tener. Nadie es mejor ni peor. Todos tenemos un esqueleto guardado en el clóset. Pero tienes la posibilidad de elegir lo que quieres y trabajar por ello en ti.
En 1999, dijo: "Me gusta la frivolidad, eso de ser tan profundo me causa desasosiego". Pero esta muestra busca ser profunda.
No me refiero a mi trabajo. La frivolidad es una válvula de escape, es para uno, no para tu trabajo... La decadencia puede ser muy atractiva, la divina decadencia.
Usted es un tremendo provocador. En una exposición de vírgenes hizo una 'virgensilla': una silla de blanco donde nadie se había sentado antes. O en una performance se desnudó y los críticos decretaron su harakiri.
Es que tenía que sacar el esqueleto... Esa época para mí ya pasó. Aunque las 'virgensillas' fue un trabajo sumamente serio y bien logrado. Lo que pasa es que la gente no trabajaba con objetos, con arte conceptual, en esa época.
Cuando se ve esta exposición, se siente su lado intimista, que contrasta con el otro 'Cuco', al que le gustan las cámaras y es un gran burlón.
Es que me tengo que reír de algo, no soy tan serio. Para mí la vida es una fiesta y vivo celebrándola, de alguna manera tengo grandes preocupaciones, pero las plasmo en el lienzo.
Una vez declaró: "La vida es un camino, una búsqueda constante, quien no tiene una búsqueda debería tratar de tenerla". Pero uno va cambiando sus búsquedas y se pierde en desvíos.
Me ha pasado equivocar el camino, pero si regresas a él, eres sabio. Quien no regresa va a encontrar otro camino, que puede ser el equivocado, pero quién te dice cuál es, si no es tu conciencia.
Inherente a la conciencia son los remordimientos de conciencia.
Y los complejos de culpa. A todo el mundo le pasan, pero hay caminos de liberación, las culpas solo se eliminan con el perdón. Primero el perdón a uno mismo. Con los demás, siempre es mejor no juzgar.
Los psicólogos hablan del básico perdón a los padres...
Yo he tenido una relación terrible con mi papá y mi mamá. Era un niño muy rebelde, difícil. Con el tiempo tuve una relación muy conflictiva con el mundo. Pero después he tenido una relación linda, nos perdonamos todos juntos.
Siempre ha sido el excéntrico en todos lados, en su barrio en Miraflores debió haber sido tremendo.
Era terrible, sufrí mucho, pero me fui a Argentina. Estuve mejor, era un colegio diferente... Mi papá tenía una tienda de venta de maquinarias. Mi mamá estaba totalmente enamorada de él y vivía para él. Era muy inteligente, muy culta. Ella estaba dedicada a embellecer su casa, para ella todo tenía que ser perfecto, todo era estético, maravilloso. Y yo también me puedo morir de antiestético.
¿Y sus dos hermanas eran sus cómplices? O como en los cuentos de hadas, una sí y la otra no.
Sí, con una sí y con la otra no. Pero ahora me llevo bien con ellas.
La adolescencia es caótica, ¿cómo vivió su caos?
Yo era un niño sobreprotegido, regresé al Perú y entré en shock, porque este era mi país, pero la gente era más primitiva. Esto me llevó a un enfrentamiento conmigo mismo muy fuerte... no sabía qué quería. Nos es que se me prohibiera nada, porque nada se me prohibió, tanto así que a los 16 años me fui de mi casa dos años y mi familia no supo dónde estaba. Me fui a Brasil, estudié en la Universidad de Sao Paulo.
También viajó a Europa...
En un principio era un escape, una locura, después fue como sentarme. Allá la soledad es otra... París ha sido una ciudad maravillosa, Alemania me divertía mucho. Fui a Marruecos de joven en un barco.
Usted es identificado como un gran bohemio.
He sido muy bohemio. Pero antes que nada soy libre de hacer lo que me dé la gana. Ahora no soy excesivo. Antes tomaba licor hasta morir, pero ya no. He probado drogas por curiosidad, pero no solo es una pérdida de tiempo, sino de tu físico, de tu mundo emocional y de las neuronas. Hay experiencias naturales que superan cualquier droga.
¿Como el sexo?
Sí, en parte (...) Eso sí, siempre he estado enamorado... soy un seductor, es algo natural en mí.
Leí una página web donde confesaba que ser gay le trajo muchos problemas, que soportó mucha agresividad retrógrada en Lima. Y que necesitó ayuda psicológica para superarlo.
Eso prefiero no tocarlo, es algo que evidentemente en una época hizo sufrir a mucha gente. Y yo estaba dentro de ese grupo de personas. Pero son cosas que ya superé.
¿Porque la sociedad es más tolerante o por una cuestión individual?
Ambas cosas. (Hace gesto suplicante que ya no toque el tema).
Sé que una vez diseñó ropa.
Es que tuve una gran depresión, después de una crítica terrible, de esas que te pueden deshacer. Yo estaba pasando por un momento muy difícil tanto con mi familia como con mi vida afectiva. Y me encontré con unos amigos y empecé a trabajar en eso. Entonces tuve contacto con los chamanes y alimenté un plan estético a través de una investigación casi antropológica, lo cual me dio base para una muestra llamada "Canto de Huaca" en el año 91.
Sé que le gustan los boleros.
Soy sentimental, también el vals. Hay cosas que están dirigidas al corazón y esas me llegan directamente. Me encanta "El huerto de mi amada". Además, mi tía abuela era Rosa Mercedes Ayarza.
Usted habla siempre del inconsciente colectivo...
Me asombra, hay gente con la cual uno está conectado de una manera tan fuerte. Hay un paralenguaje y de repente estás haciendo cosas que hacen otros en paralelo. Hay coincidencias alucinantes. La gente racional dice qué increíble, cuando es bien creíble.
¿Cuál es su color favorito?
El arco iris, entenderás por qué.