RETROSPECTIVA. Ignacio Macha

Las historias escondidas

En "Casa de los truenos", el pintor nos sorprende con una pintura de perturbadoras intenciones narrativas

Por Enrique Planas

A primera vista, aparecen en sus lienzos los tigres, las azoteas, figuras humanas aisladas una de la otra, contrastados paisajes del campo y la ciudad. Pero obsérvelas bien: cada una de estas imágenes aparentemente sencillas desliza de contrabando una historia que sorprende, sobrecoge, o directamente perturba.

Pongamos por ejemplo el cuadro "Multifamiliar", un óleo sobre lienzo de gran formato que presenta una escena nocturna del tantas veces visto edificio Marsano en Miraflores. El cielo azul se impone dramáticamente sobre la mole de concreto, sombrío en los altos e iluminado en su planta baja. Las únicas y muy pequeñas presencias humanas la componen dos mujeres que corren en dirección a un hombre vestido de negro que estaciona un auto de impúdico color rojo.

"Cuando era niño jugaba en el parque frente a ese edificio, y escuché muchas historias sobre él --comenta Macha--. Decían que en uno de sus departamentos vivía Georgette, la viuda de César Vallejo. Otros decían que en el quinto piso funcionaba una casa de citas. La mayoría de ventanas parecen agujeros negros, mientras que en algunas, muy pocas, el color de la luz sugiere las acciones que se desarrollan al interior de las habitaciones. Este edificio multifamiliar implicaba para mí muchas historias que ocurrían por dentro".

Ver estos cuadros crea para el pintor una especie de resonancia en su memoria, producida por todas las historias que produjeron cada cuadro. Algunas son íntimas, románticas, otras más dramáticas y psicológicas. Ese es el sentido del título: "Casa de los truenos". La galería del Centro Cultural Peruano- Británico se convierte en una caja de resonancia de historias vividas, escuchadas o inventadas por el artista limeño, quien ofrece en esta muestra una visión panorámica de su trabajo, desde 1989 hasta hoy.

Sin embargo, no hay necesidad de contar con la presencia del pintor para descubrir cada una de las historias pintadas en el lienzo. "El espectador siempre intuye la anécdota --señala el pintor--. Me interesa que la persona pueda ser seducida por la imagen y que comience a elucubrar por sí misma las historias. Así conecto con el espectador. Incluso hay detalles que en un primer momento no los percibes y que, al descubrirlos más tarde, pueden variar totalmente tu percepción. Ese es el poder de la pintura que más disfruto".

Más información
L
ugar: Galería John Harriman, Jr. Bellavista 531, Miraflores
Temporada: Hasta el 1 de junio.