"Exile on main street" fue grabado en el sótano de un castillo francés que Keith Richards alquiló para huir de los impuestos, la policía y el resto del mundo. Treinta y cinco años después, el disco es considerado la obra maestra de los Rolling Stones
Por Francisco Melgar
Cuando se mudaron al sur de Francia, en 1971, huyendo de los impuestos del Gobierno Británico y del hostigamiento de la policía, los Rolling Stones no viajaban con la esperanza de encontrar solamente una mayor libertad monetaria y espiritual, sino también un estudio para grabar su nuevo disco, un álbum doble que sería incomprendido en su momento, y que el tiempo acabaría convirtiendo en la obra maestra de la banda.
Nellcote, un palacio que Keith Richards alquiló para vivir junto con su esposa e hijo, se convirtió en el lugar perfecto para la grabación de la placa, que salió a la venta en mayo de 1972 con el nombre de "Exile on Main Street".
A pesar de sus lujosas escaleras de mármol y su puerto privado, Nellcote no tardó en convertirse en una cueva de bandidos, gracias al esfuerzo de Richards y sus invitados personales: vendedores de droga y músicos de variado talento. Mick Taylor, guitarrista de la banda, recuerda el lugar como mugroso, húmedo y desagradable.
Keith Richards dice: "Pude haber vivido allí eternamente. Era perfecto para mí". Las cintas del sótano de los Stones