Fiesta peruana en Chile

Impresiones de un congreso peruanista en nuestro vecino del sur

Por José Antonio Mazzotti

El cronista Pedro Lemebel relató con pelos y señales su noche de amor con un taximán de la Plaza San Martín durante la mesa de homenaje al narrador peruano Oswaldo Reynoso. El poeta Raúl Zurita trazó la genealogía de la poesía peruana hasta el trauma de la conquista y la ejecución de Túpac Amaru I en 1572. El historiador y arqueólogo chileno Lautaro Núñez detalló las dificultades de los peruanos (incluyendo la de sus propios abuelos) que se quedaron en Tarapacá luego de la anexión de ese territorio por el país sureño. La Ministra de Cultura, Paulina Urrutia, confirmó el compromiso urgente del Estado chileno por devolver los miles de libros que fueron saqueados por las tropas de su país en la Biblioteca Nacional de Lima durante la Guerra del Pacífico.

Y muchos, muchos otros intelectuales, escritores y funcionarios chilenos expresaron su profundo aprecio por el Perú y su preocupación por las relaciones entre estos dos pueblos hermanos. Añadamos a ello el casi centenar de académicos peruanos, europeos, japoneses, norteamericanos y latinoamericanos que se dieron cita del 24 al 27 de abril último en los recintos del Centro Cultural Estación Mapocho (www.estacionmapocho.cl) y de la Universidad de Chile (http://extensionliteraturauchile.blogspot.com/)para hablar exclusivamente del Perú en sus infinitos y más recónditos aspectos.

Este fue el marco del Cuarto Congreso Internacional de Peruanistas en el Extranjero, que esta vez se realizó en la capital chilena luego de las exitosas versiones anteriores en la Universidad de Harvard (1999), la Universidad de Sevilla (2004) y la Universidad de Nanzan, en Nagoya, Japón (2005), siempre bajo los auspicios de la Asociación Internacional de Peruanistas (AIP), institución que agrupa a académicos de todo el mundo dedicados al estudio del Perú.Sin desencuentros

El encuentro en Santiago estuvo permeado por una amabilidad y cordialidad que nuestros políticos, periodistas y militares no siempre ostentan. Se reconoció que las relaciones entre Perú y Chile sobrepasan la cortísima historia republicana y que las coyunturas políticas actuales no deben enceguecer una historia que se remonta a miles de años de intercambio comercial y cultural.

En Chile, como se sabe, la presencia del Perú es prácticamente cotidiana. Desde la "nana" que cuida a los niños de la casa hasta el obrero que sale todas las mañanas a alquilar su fuerza de trabajo en la calle Catedral; desde las ascuas que encienden los recuerdos de una guerra más que centenaria hasta el mejoramiento confesado por los propios chilenos de sus gustos papilares gracias la proliferación de decenas de excelentes restaurantes peruanos, las últimas décadas han visto cómo la inversión chilena en el Perú lleva como correlato la presencia de cerca de 120.000 peruanos que buscan mejores oportunidades en el vecino del sur.

Que no siempre son tratados y apreciados como corresponde es de esperar, aunque nunca justificable, cuando se trata de cualquier migración masiva. Pero en los sectores más ilustrados no se pierde de vista la riqueza milenaria del país de los incas y de las posibilidades de enriquecerse mutuamente a través de la cultura.

Este Cuarto Congreso Internacional de Peruanistas en el Extranjero que me tocó el honor de coorganizar fue una demostración clara del alto nivel que puede alcanzarse cuando las voluntades coinciden. Lo resaltaron también el Embajador del Perú, Hugo Otero, y Luis Millones, otro de los coorganizadores, durante la mesa inaugural, que la noche del miércoles 25 alcanzó el nivel de una fiesta verdadera en los recintos de la residencia de la Embajada Peruana entre arroyos de pisco sour y toneladas de butifarras criollas.

En la noche de clausura, dos días más tarde, un grupo de participantes se animó a explorar las tentaciones que el embajador culinario de facto, Marco Barandiarán, ofrece en la capital chilena a través de sus cuatro restaurantes de comida peruana, prueba del buen gusto y empuje empresarial de los peruanos migrantes.

Esta brevísima crónica no estaría completa sin hacer alusión a la valiosa presencia de expertos en gastronomía como Raúl Vargas, de pintores notables como Enrique Polanco y Borka Sattler, de psicoanalistas como Moisés Lemlij, de sociólogos como Rafael Tapia y Julio Mejía, de aguzados conocedores de la lengua peruana como Marco Martos y Raúl Bueno, entre otros. Son tantos los peruanistas destacados que cualquier enumeración sería una ofensa. Como primicia, se anunció la realización del Quinto Congreso Internacional de Peruanistas en Ottawa, en Canadá, el 2008 y el respeto por los tratados y acuerdos bilaterales que no deben ser sino expresión del acuerdo y la fraternidad que ya existe en medios académicos entre estos dos países hermanos. Así sea.