SOBRE LOS REFUGIADOS. Andrés Ramírez es un economista y sociólogo mexicano que trabaja en la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). Ha llegado a Lima para llamar la atención sobre los colombianos que ingresan al Perú. Este es su mensaje
Por Milagros Leiva Gálvez
Para comenzar hay que entender que los refugiados nunca quisieron salir de sus países; que para muchos es una decisión forzada, pensada y muy penosa. Así habla Andrés Ramírez, oficial del Acnur para América del Sur y que desde hace veinte años se ocupa del drama de los que escapan de la violencia. Son personas que viven con el deseo de retornar. Algunas lo hacen, después de un tiempo, y encuentran todo cambiado. Devastadas las viviendas, perdidas las pertenencias, desaparecida la familia, los amigos, la red social. Es como regresar a la nada.
Secuestros que duran años, familias que huyen y cruzan fronteras, muertos. La historia de la violencia en Colombia muerde todos los días, pero parece que ya no da rabia. Una víctima más, un campesino, una mujer, un país que se desangra y que exporta refugiados porque no queda otra. Lo peor, agrega Ramírez, es la hostilidad y desconfianza con la que a veces se recibe aquienes arrancan su raíz para sobrevivir. "Todo es sumamente complicado porque a los refugiados no solo se les agrega el estigma de ser ciudadanos de segunda clase, se les añade la sospecha. La gente cree que son refugiados porque a lo mejor estaban ligados al conflicto, porque a lo mejor eran terroristas o guerrilleros que han cometido crímenes cuando en la mayoría de los casos son víctimas del conflicto que se han visto obligados a huir".
¿Y qué podemos hacer nosotros? Hay ocho millones cuatrocientos mil refugiados en el mundo, 24 millones de desplazados. Miremos Iraq, una desgracia total y la gente sigue huyendo, Colombia es la herida de América...
Me parece bien que digas "nosotros", porque este no es un problema que debamos trasladárselo solo a los gobiernos, no es un problema solo de las Naciones Unidas; es un problema de todos y en este sentido tenemos que encontrar un rol para conseguir los fondos y lograr que la vida de estas personas sea más llevadera. Yo entiendo que hay comunidades solidarias que aceptan, pero también debemos ayudar para que puedan recibirlos en mejores condiciones.
¿Cuántos refugiados colombianos hay en el Perú?
Al final del año pasado tuvimos 911 refugiados, actualmente tenemos 676 personas que están en la condición de solicitar.
Esa es la cifra oficial...
Claro, hay gente que no ha pasado por este filtro, gente que ni siquiera ha solicitado su condición de refugiado y debe estar dentro del Perú. Se agregan también los colombianos que transitan por todo el país para llegar a Chile. En realidad, la frontera que tiene el Perú con Colombia es difícil, la densidad de la gente es muy baja y hay que recorrer enormes distancias para llegar. En la frontera de Colombia con Venezuela el problema es mayor.
¿Le ve solución al conflicto colombiano?
Es una pregunta que no puedo responder, pero estoy convencido de que la solución no está en resolver el problema de los refugiados, sino en el origen del conflicto que originó la huida.
El problema es que pareciera que ya no le hacen mucho caso a las Naciones Unidas. Ustedes trabajan mucho con los refugiados, pero el problema sigue. Solo pensemos en Medio Oriente, es terrible. ¿No han perdido peso?
Sabemos que tenemos dificultades, pero tampoco podemos decir que no nos hacen caso. Tenemos un trabajo muy permanente en colaboración con los gobiernos. Sobre las Naciones Unidas es cierto, se ha vivido un descalabro con la guerra con Iraq, pues se pasó por alto una resolución y se atacó. Cuando se violenta el sistema de seguridad, se resquebraja el derecho internacional y los derechos humanos.
La información sobre los derechos humanos está más o menos difundida, los peruanos sabemos que somos miembros de la corte y mal que bien muchas personas conocen sus derechos; sin embargo, está la sensación de que no nos interesa el drama de los vecinos. La situación de Colombia no se conoce en su real dimensión.
Este es un tema central, el tema del egoísmo en la sociedad moderna es clave, pocos piensan en el otro y se vive con un egoísmo exacerbado; no se piensa en el prójimo, en el amigo, en el hermano, no se piensa en el vecino y muchas veces terminamos ensimismados en nosotros mismos, en lo que hacemos a diario y terminamos sin colaborar, sin pensar en el otro. Y eso es terrible, porque son pocos los dispuestos a ayudar. En el Perú, por ejemplo, el tema de los refugiados no es un tema de primer orden, pero creo que se debe discutir.
En Iquitos y Loreto andan enojados con los colombianos que ingresan. Hay que entender, además, que muchos peruanos que viven en provincias se sienten 'refugiados' dentro de su propio país porque el Estado no tiene presencia. Pasa en la selva, en las zonas altoandinas.
Cuando hay una situación de pobreza, de desarraigo y de exclusión, la gente también es víctima y entonces piensan por qué tendrían que ayudar a los refugiados. Es lógico. Lo que nosotros pedimos es que al menos no se estigmatice. A los colombianos siempre se les relaciona con el narcotráfico; la gente por ignorancia o por prejuicio llega a concluir que todo colombiano que ingresa está de alguna manera relacionado con la droga o con la guerrilla. No se entiende que hay una parte mayoritaria de la población que se ve atrapada y que no tiene otro remedio que huir. No es casual el dicho "nadie experimenta en cabeza ajena", pero tratemos de sensibilizar. Lo peor que nos puede suceder es olvidar las cosas que pasan aquí y al costado. Ustedes tuvieron una tragedia con Sendero Luminoso y el MRTA, pero hasta eso la gente puede olvidar, las nuevas generaciones pueden no tener registrada la realidad de las cosas.
Le parece importante la recuperación de la memoria...
Yo no me quiero meter en la política peruana, pero en general no me parece que olvidemos el pasado, es bueno rescatarlo para aprender y evitar que se repitan tragedias, porque la gran víctima es la sociedad civil.
¿Cómo hace para no perder las esperanzas?
Si los pocos que tenemos esperanza la perdemos, estamos hundidos. Se ha demostrado históricamente que sí se puede resolver los problemas. Hubo dos guerras mundiales, pero Europa se levantó y se reconstruyó, ya salimos de la guerra en Los Balcanes y en Ruanda, por eso creo en la cultura del perdón, de la tolerancia y de la paz.
Las guerras continúan, está Iraq.
La historia está plagada de conflictos, pero también hay ejemplos históricos de paz y yo prefiero recordarlos para seguir el modelo. Hay gente que tiene buena voluntad y empeño para trabajar en resolución de conflictos, en ellos está nuestra esperanza.
¿Qué le han enseñado los refugiados?
Muchas cosas, la capacidad enorme de sobrevivencia, la voluntad tremenda para crear, para entenderse con los otros, la capacidad de ser agradecidos. Nos han enseñado, a los países receptores, su propia cultura.
¿Siempre fue solidario?
Siempre me interesó la justicia, yo estudié Economía y luego Sociología Rural, pero como sentía que los economistas somos muy tecnócratas, estudié más y me incliné a lo rural.
¿Se puede aprender a ser solidario, compasivo?
Creo que sí, mi experiencia me dice que la gente pobre normalmente es más solidaria. Los migrantes, por ejemplo, se van a Estados Unidos y son ellos los que dan las remesas a sus países de origen, en cambio los ricos sacan los capitales. No se necesita muchos recursos para aprender a compartir, pero hay que trabajar en la mentalidad. Nadie nace solidario, eso se aprende. También creo que existe sensibilidad innata, hay gente que de por sí es más sensible al dolor y hay otra que ni siquiera se conduele.
¿Colombia es la herida de América?
Se considera la catástrofe humanitaria más fuerte de todo el hemisferio occidental y por eso el éxodo de tanta gente. Colombia es nuestra herida.
¿No debería darnos vergüenza haber hecho tan poco para frenar esta tragedia que ya lleva más de cincuenta años?
Por supuesto que debería darnos vergüenza, pero los políticos que pueden tener capacidad para arreglar algo parece que ni pudor tienen. Los demás permanecemos impotentes, como espectadores. ¿Qué pasaría si nosotros viviéramos en Colombia y fuéramos parte de esas heridas? Todo sería diferente. Es como si a tu vecino le cae una bomba y no haces nada para ayudar, bueno pues el problema de Colombia ya lleva buen rato y es un drama gigantesco que desgraciadamente no tiene cuándo acabar. La indignación no solo es tarea de los políticos y gobernantes, es tarea de todos.
SEPA MÁS
4 El problema de los desplazados internos en Colombia es una de las situaciones más graves del mundo. El Gobierno Colombiano estima que hay tres millones de desplazados internos en el país. Son 1'796.508 los registrados en el Sistema Único de Registro (SUR), hasta el 30 de abril del 2006.
4 Los desplazados internos lo pierden todo, abandonan sus hogares, bienes y medios de vida y están en constante peligro, ya sea de ser objeto de represalias o que un nuevo brote de violencia haga necesario desplazarse nuevamente. El Gobierno ha solicitado ayuda internacional de asistencia.