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Putin señaló que EE.UU. busca desestabilizar el mundo con su visión unipolar
Informe sombras de la guerra fría ,bruno rivasRusia no cuenta con el poderío e influencia que tenía la otrora Unión Soviética, pero está consiguiendo un auge económico que la hace capaz de ponerse al frente de Estados Unidos y la Unión Europea en muchos puntos.
Y sus números lo avalan: el PBI de Rusia ha pasado de 200.000 millones de dólares de 1999 al billón de dólares del año pasado. El crecimiento ha alcanzado el 7% durante los últimos ocho años. Auge conseguido gracias a los precios récord del petróleo. Asimismo, parte del abastecimiento energético de Europa proviene de Rusia o de los estados de la extinta URSS que tienen oleoductos o gasoductos atravesando territorio ruso.
"El gobierno de Putin ha logrado establecer una estabilidad política en Rusia que se ve reforzada por la exportación de los recursos energéticos y que le permite hacerle frente a Estados Unidos en este conflicto", señala el experto en temas de defensa Román Ortiz.
Esa opinión es compartida por Juan José Ruda, de la PUCP, quien dice que esta posición de freno a EE.UU. no hubiese podido ser efectiva durante el gobierno de Boris Yeltsin. "Moscú es ahora protagonista de encuentros como el G8 (el grupo de los países más industrializados) y en foros como APEC, es interlocutor de China e India. Su posición está fuertemente reforzada", acota.
Claro que ese nuevo estatus está muy lejos del que tenía la Unión Soviética en la época de la Guerra Fría. "Hay un gran contraste entre ser una gran potencia, como lo es Rusia ahora, y ser la otra superpotencia mundial que le haga la contraparte a Estados Unidos", puntualiza Ruda.
Rusia intenta recuperar la posición perdida(10/2/07)
Vladimir Putin acusa a EE.UU. de querer crear un mundo unipolar, en la cumbre de seguridad de Múnich (Alemania).
(11/2/07)
El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, señala que las críticas de Putin son cosas de ex espías.
(20/2/07)
Polonia y República Checa aceptan el escudo antimisiles de Estados Unidos.
(25/4/07)
Gates visita a Putin y le ofrece a Rusia asociarse en el proyecto de defensa antimisiles.
(9/5/07)
Putin señala en un discurso que hay quien busca emular el Tercer Reich de Hitler, lo que pareció una alusión a EE.UU.
(15/5/07)
Polonia y EE.UU. empiezan las negociaciones sobre el escudo antimisiles.
(15/5/07)
Condoleezza Rice visita a Putin para conversar sobre el escudo antimisiles. No se llega a ningún acuerdo sobre ese tema, aunque se anuncia una nueva reunión de ministros para setiembre, el fin del verano europeo.
Entre críticas y ofrecimientosRecordemos cómo era el mundo hace veinte años. Podemos ver dos potencias, Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), enfrentadas en pos del dominio mundial. Ambas naciones buscan demostrar que su modelo político, capitalismo y comunismo, es el mejor. Sus respectivas capitales, Washington y Moscú, dirigen cada movimiento geopolítico como en un juego de ajedrez. ¿Cómo se llama la partida que afrontan? La Guerra Fría.
Por estos días, 17 años después de la caída del Muro de Berlín, símbolo del desmoronamiento del bloque comunista, el juego ha vuelto a ser evocado. A pesar de que Rusia ya no encabeza a una mitad del mundo, las páginas internacionales de los diarios resaltaron un nuevo frente a frente con EE.UU., la potencia que, según la definió Henry Kissinger en "La diplomacia", decidió edificar el nuevo orden mundial tras la desaparición de la URSS.
LA NUEVA CRISIS
¿Qué ha provocado que un episodio histórico tan tenso haya vuelto al imaginario colectivo? ¿Por qué dos gobiernos como los de Vladimir Putin y George W. Bush, que habían mostrado una buena relación tras los atentados del 11 de setiembre del 2001, entran en un preocupante intercambio de palabras? Tal como en 1947, una aparente carrera armamentista aparece como una buena excusa para bajar el termómetro a las relaciones, y de la misma manera que en 1962, con la llamada crisis de los misiles de Cuba, la instalación de este tipo de armas en un tercer país ha provocado que las conexiones directas entre el Kremlin y la Casa Blanca suenen más de lo acostumbrado.
En febrero pasado, EE.UU. presentó al mundo su proyecto de instalar un escudo antimisiles en Europa Central, que consiste en diez interceptores en Polonia y un radar en la República Checa (dos países que formaron parte del bloque comunista). Varsovia y Praga aceptaron el planteamiento de Washington de una mayor protección para Europa ante un posible ataque de los estados parias (Corea del Norte e Irán). Pero Moscú no ha aceptado esos argumentos y respondió con una dura dialéctica.
El propio Putin lanzó duras acusaciones contra la Casa Blanca al señalar que EE.UU. busca desestabilizar el mundo con su visión unipolar y querer impulsar una carrera ar