Aragorn es un cuervo que no le ha sacado los ojos a nadie. El actor Viggo Mortensen nació en Estados Unidos, su padre es danés y su madre estadounidense, pero su corazón se alojó, para no irse, en el Nuevo Gasómetro de Buenos Aires.
El 1 de abril del 2007 jugaban San Lorenzo con Lanús, Viggo Mortensen había llegado a Buenos Aires para promocionar su película "Alatriste". En realidad, siempre regresa y apenas aterriza, pide un taxi urgente y un calendario futbolero para saber cuándo será el próximo partido del Ciclón. Es el fanático que acompaña a todas partes, el que deja en cada papelito un latido.
La estrella de Hollywood llegó al estadio aquel 1 de abril y, no conforme con eso, bajó a la cancha, cual delantero efusivo corrió hacia la barra brava de San Lorenzo, arrancó un puñado de pasto y se lo tragó. Fue un gesto espontáneo y herbívoro para sellar su identidad. Es cuervo, cree en el proceso de Ramón Díaz (lo compara seguido con el 'Bambino' Vieira) y es un hecho que ha tenido desbordes de efusividad con algún gol del peruano 'Malingas' Jiménez.
En Argentina, Mortensen ha desplazado al conductor Marcelo Tinelli en el lugar del fan número 1 de San Lorenzo de Almagro. La hinchada del Ciclón lo ha nombrado embajador oficial. Él se traga el pasto.
Aragorn, ese guerrero incesante del Señor de los Anillos, murió a los 210 años. Murió cuando quiso. Viggo Mortensen no podrá repetir en la realidad ese milagro de sobrevivencia del personaje que interpretó en el cine aunque su fanatismo por San Lorenzo tiene un contrato sin plazos con la inmortalidad.
AGASSI BÁVARO
Cuando Andre Agassi se casó con Steffi Graf, hace seis años, nunca pensó que también iba a firmar otro pacto con el cariño. Se hizo hincha del Bayern de Múnich. Al inacabable tenista una vez le preguntaron en España por esa conocida y extraña pasión que sentía por el fútbol (por ser estadounidense). Agassi confesó que estar casado con una alemana le cambió el panorama. "Me gusta mucho el fútbol. Apoyo al Bayern de Múnich", dijo con frialdad escondiendo una pasión que se enciende al entrar al Allianz Arena de Múnich.
¿Agassi habrá gritado un gol de Claudio Pizarro? ¿Sabrá que se fue convirtiendo su gol cien? Difícil saberlo, pero lo que sí está claro es que siendo un foráneo ha adoptado una pasión casi nacional, el seguimiento incondicional a los encuentros del club bávaro.
Hace un mes, cuando el Bayern se encontraba con vida en la Liga de Campeones, le preguntaron a Michael Schumacher sus pronósticos para este torneo. Dijo que no tenía dudas, que el Bayern se iba para campeón. ¿Aparecía un nuevo fanático del once muniqués? Nada, fue solo un espejismo. Dos preguntas después confesó ser hincha del Colonia.
EL CANTO DE LA URRACA
Gordon Matthew Sumner es también Sting, el celebrado líder de The Police. Sting traducido del inglés al español quiere decir aguijón. A Gordon Matthew lo vieron una vez tocando con un polo con rayas negras y amarillas (claro, igualito al Peñarol de Uruguay) y sus amigos le dijeron que parecía una abeja (por eso aguijón).
Lo que no sabían sus compañeros era que a Sting siempre le gustaron ese tipo de camisetas. Es hincha del Newcastle, de rayas negras y blancas.
Si el Newcastle es el equipo de las 'urracas', este músico inglés es un ejemplar inmejorable que ha cantado y volado por todo el mundo. En una entrevista con la revista "Rolling Stone", Sting habló de su fanatismo por el Newcastle y dijo que le gustaría mucho ver a David Beckham allí. De momento se conforma y es feliz con el pie derecho de Nolberto Solano. Ante la ausencia del Spice Boy, fácil es serle fiel a los disparos y centros exactos del peruano que Uribe no quiere convocar.
OPERACIÓN TRIUNFO
David Bisbal ha vuelto a vivir una suerte de Operación Triunfo. Con la fama ganada, y con miles de discos vendidos, este cantante ha prometido volver a su natal Almería para festejar el ascenso del cuadro emblema de la ciudad. Santiago Acasiete, defensor infaltable del cuadro albirrojo, comentó que hace unos días esperaron a Bisbal en el estadio almeriense, que estaba programada su participación con el himno del equipo. No llegó, pero mandó a decir que les debía una. Quizá su mejor regalo sea cambiarle la letra a su chillona "Bulería" para cambiarlo por "Almería". Con tal de que no grite tanto, los hinchas y el peruano Acasiete le agradecerán el gesto.