Entrevista con José Antonio Portugal
Las novelas de José María Arguedas, una incursión en lo inarticulado
es el título del reciente libro del crítico peruano José Antonio Portugal (PUCP 2007), en el que realiza una lectura integral de la obra del gran escritor andahuaylino y, en esta breve entrevista, Portugal razona sobre varios aspectos de su obra.Por Alonso Rabí do Carmo
¿Hay un antes y un después en la recepción crítica de la obra de Arguedas? ¿Cuál es o cuáles serían esos hitos?
Hay momentos en la recepción crítica de la obra de Arguedas. Para mí, el más importante (aquel hacia el cual he gravitado) es el de la formación de la fama póstuma de Arguedas, de inicios de los 70 a inicios de los 80: aparecen los grandes estudios de conjunto y los primeros estudios de detalle sobre la obra, ciertas novelas y la figura del autor. Si este es el punto de referencia (el hito), entonces el antes está marcado por el doble proceso de discusión del lugar de esa obra en el nuevo canon de la novela hispanoamericana (desde finales de los 50) y la crisis de recepción que se marca con fuerza aquel año de 1965. De otro lado, el aspecto más interesante del después, me parece, es un capítulo nacional: el "reencuentro" de esa obra con el discurso de los científicos sociales. Estamos ahora en el 'después' de ese 'después'.
¿Qué lecciones dejó la polémica mesa redonda sobre Todas las sangres realizada en 1965?
Es posible que algunos de los problemas específicos que se expresaron como rivalidad entonces no se den hoy con la misma intensidad. Por ejemplo, no se han resuelto, tal vez, pero se han redefinido de manera más productiva las fronteras entre discursos disciplinarios. Sin embargo, estamos lejos, tanto en la esfera intelectual como en la de la sociedad global, de cualquier forma de utopía comunicativa. Imagino, entonces, que una lección fundamental es la que todos conocemos y de la cual no sabemos qué aprender: que el mundo académico-intelectual es tenso, ferozmente competitivo y contencioso; y que esos rasgos se exacerban en coyunturas de intensa competencia económica e ideológica en la sociedad.
¿Qué actualidad tiene hoy la obra de Arguedas? ¿Su idea de nación, por ejemplo, es aún válida?
Yo no veo la actualidad de Arguedas en términos de contenidos estables (idea de nación) que su obra pueda proponer. O es tal vez que me niego a verlos, en parte, para combatir mi propensión a la nostalgia. Su actualidad se da, me parece, como manera de pensar éticamente y como vocabulario activo, matriz de metáforas raigales. Veo la actualidad de Arguedas en los dramas irresueltos que lo obsesionaron y que todavía nos aquejan (¿es posible la diversidad cultural?, ¿qué mente organiza el impulso modernizador?, ¿cuál es el destino de la energía colectiva?) y, frente a ellos, en su terca apuesta por las narrativas, en particular la novela (sobre la teoría), como formas de investigación, como forma de entrada en ese meollo social modelado por nuestras certezas, pero también cargado de deseos, de miedos, de violencia, de material informe, inexpresado, inexplicado. Su actualidad se da como reto. ¿Cuántos estamos dispuestos a internarnos en esa empresa?
¿Qué significó la obra de Arguedas en el contexto latinoamericano?
En el ámbito latinoamericano, el impacto de la obra de Arguedas se registra con claridad en la manera en que pensamos la literatura o en cómo es posible entender la práctica de la novela. Algunas de las ideas que han tenido más fuerza en esa línea de reflexión se han desprendido del estudio de la obra de Arguedas o se han elaborado en ese contexto. Podemos pensar en la noción de transculturación narrativa en el trabajo de Ángel Rama, o la de literaturas heterogéneas en el de Antonio Cornejo Polar, por ejemplo. Más difícil me resulta registrar el impacto de Arguedas si lo pensamos como influencia directa en un ámbito tan vasto. Pero sería difícil también intentarlo en el plano peruano, tal vez porque en ese sentido la influencia de Arguedas nos afecta (usando una expresión de H. Bloom) como un dar que hambrea al que recibe.
¿Se puede hablar de una analogía entre el complejo tejido formal de la obra de Arguedas y la complejidad social del Perú? ¿Es fundamentalmente eso lo que quiso expresar Arguedas?
Se ha hablado así. Esa idea ha sido sugerida por la crítica. El propio Arguedas pensó la relación (la analogía, como dices tú) al explicar la secuencia de su narrativa como un proceso de etapas sucesivas, o al comentar sobre el ambicioso proyecto y complejo tramado de sus últimas novelas. El problema para mí es que, en su formulación, se ha enfatizado esta idea en términos de intención y éxito-se ha formulado una suerte de teleología arguediana. Para mí, la analogía tendría sentido si la pensamos como una incursión en lo inarticulado; esto es, como experimento y fracaso. La práctica artística como exploración; el proyecto como interminable. En el plano de la intención, más que lo que Arguedas quiso expresar, podemos dilucidar la vocación; esto es, entender su opción por la novela, su comprensión del poder de la novela para dar cuenta de la experiencia social.
La polémica sobre Arguedas se avivó cuando Vargas Llosa publicó La utopía arcaica. Según tu parecer, ¿Qué aciertos y qué defectos tenía esa aproximación al mundo arguediano?
Vargas Llosa ha sido un agente influyente en el proceso de modelar la recepción de la obra de Arguedas-desde mediados de los 60-y ha estado escribiendo y publicando La utopía arcaica de una u otra forma desde finales de los 70. Arguedas, para Vargas Llosa, es un silencio imposible; es tener que hablar de un otro a la vez semejante y ajeno. Como Arguedas, Vargas Llosa también se construye en conflicto con su medio, y no a pesar de ello sino a partir de ello. Se trata, por lo tanto, de una relación activa, íntima (aunque fantasmal), de una reflexión continua sobre la condición problemática del escritor en el Perú. Es también el reconocimiento de la centralidad de Arguedas en la imaginación peruana. El defecto es que a Vargas Llosa como que le friega el cóndor, y Arguedas se convierte entonces en pieza central de su sorda disputa con el discurso de la izquierda. Se ideologiza a Arguedas y con ello se diluye su complejidad artística. Pero ese no es sólo su defecto; es también efecto del signo polémico tanto de la figura como del intérprete.