EDWARDS. Declara

"Bibliotecas de Fidel y Pinochet eran idénticas"

SANTIAGO DE CHILE [DPA]. El escritor chileno Jorge Edwards cree que la civilización debe desconfiar de quienes no disfrutan de la belleza de la literatura y apoya sus temores en un hecho borgiano que revela: las bibliotecas de Fidel Castro y Augusto Pinochet eran idénticas y ambas exiliaban poesía y prosa.

Para el ganador del Premio Cervantes, el Nobel de las letras iberoamericanas, hay que tener cuidado con estos personajes que ven en el arte una bifurcación peligrosa del mundo. De hecho, las obras de Edwards fueron prohibidas por los regímenes antípodas de Cuba y Chile en la década del 80. Un mérito inaudito en los tiempos pendulares de la Guerra Fría.

El autor de "Persona non grata" recordó su primer e inesperado contacto con las bibliotecas de Castro, durante su estada de tres meses en la mayor de las Antillas, como agregado cultural del gobierno socialista de Salvador Allende.

"Vi dos. Una que tenía de joven, en una casa que todavía la conservan como reliquia. La otra estaba en una cabaña a la que fui invitado con marinos de la Esmeralda", el buque insignia de la Armada chilena. "Había libros de historia, ciencias naturales, oceanografía, viajes y navegaciones, al igual que Pinochet que tenía pura historia militar, biografías y mapas", detalla.

"Lo de Pinochet --dice-- lo supe porque una bibliófila que conozco, Berta Concha, fue comisionada por un juez para que inventariara sus libros y después me contó". Según Edwards, Castro recelaba de los escritores y creía que eran el sector más atrasado de la revolución. "Tenía mala relación con la poesía y el mundo del arte le producía una cierta aversión", opina.

Tras esa incompatibilidad está el origen de la pelea soterrada entre Fidel Castro y el poeta Pablo Neruda. "Nadie entendía que tuvieran tan malas relaciones", confiesa Edwards, amigo personal del premio Nobel. De hecho, el vínculo hace crisis en 1966, cuando un grupo de intelectuales cubanos firman una dura carta contra Neruda, en la que lo acusaron de alejarse de los principios revolucionarios. "Neruda --revela Edwards-- sabía perfectamente que esa declaración era ordenada por Castro, porque esos escritores jamás se iban a atrever a atacar a un connotado comunista chileno si no había luz verde de arriba".