Conferencia en París
Países se comprometen a apoyar pacificación de Sudán. Gobierno Sudanés no envió a sus representantes a la reunión
Por Erik Struyf Palacios, corresponsal
BRUSELAS. Han tenido que pasar más de tres años, morir más de 200.000 personas y verse desplazados más de 2 millones de inocentes para que la comunidad internacional finalmente salga de su letargo y deje de guardar silencio. En la conferencia internacional sobre Darfur, realizada ayer en París, se dieron cita los principales actores directa o indirectamente implicados en el drama de la guerra civil que desangra la región oeste de Sudán, para buscar formas concretas de poner término al conflicto y encarar la reconciliación y reconstrucción del país más grande de África.
"Como seres humanos y como políticos, debemos resolver la crisis de Darfur", consideró en su discurso de apertura el anfitrión del encuentro, el presidente francés Nicolas Sarkozy, quien junto a su ministro de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, recibió a representantes de más de 20 países (entre ellos China, Estados Unidos y España), de las Naciones Unidas, de la Unión Europea (UE) y de una serie de organizaciones internacionales de ayuda humanitaria desplegadas en la zona.
"El silencio mata", dijo Sarkozy a los responsables reunidos en el palacio presidencial francés en alusión a la conducta indiferente o poco decidida adoptada por los países que mantienen lazos políticos o comerciales con Sudán. "Queremos movilizar a la comunidad internacional para decir que ya es suficiente", añadió el jefe de Estado, quien insistió en la necesidad de "actuar y actuar de prisa, porque seres humanos mueren por decenas de miles en ese lugar del mundo".
Sarkozy reiteró la necesidad de definir una hoja de ruta clara para cada uno de los actores. "Hay víctimas y responsables. Debemos ser firmes con los beligerantes que se nieguen a acudir a la mesa de negociaciones", aseguró el mandatario, quien lanzó una clara advertencia a las autoridades de Sudán, que no han acudido a París para la reunión. "Sudán tiene que saber que si coopera los ayudaremos, pero si se rehúsa a hacerlo habrá que ser firme", sentenció el inquilino del Elíseo.
PEQUEÑO AVANCE
"Hay una pequeña luz al final de las tinieblas", resumió ante la prensa el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, quien no obstante precisó que hay mucho por hacer. El encuentro de París se tradujo en un apoyo más decidido a la Unión Africana (UA) y a la ONU para el despliegue de una fuerza híbrida de ambas entidades, de más de 20.000 efectivos. Este destacamento de la comunidad internacional fue aceptado a regañadientes por el presidente sudanés, Omar Bachir, hace apenas dos semanas.
Por ahora, la comunidad internacional apuesta por presionar de manera intensa al Gobierno de Sudán, pero también a los 19 grupos rebeldes que han contribuido a convertir Darfur en una de las mayores crisis humanas de las últimas décadas.
La conferencia ha dado su apoyo expreso a las gestiones de la Unión Africana y de las Naciones Unidas, cuyos dos enviados especiales a Darfur, Salim Ahmed Salim y Jan Eliasson respectivamente, elaboraron hace semanas una hoja de ruta con los pasos por dar.
El objetivo es que a finales del verano se haya emprendido una verdadera negociación entre el Ejecutivo de Sudán y los insurgentes, como factor que contribuya a pacificar la región antes del despliegue de una fuerza mixta de la UA y la ONU.
Los dirigentes reunidos en París dejaron claro que esa futura fuerza será básicamente africana en cuanto a sus integrantes, pero la puerta está abierta al apoyo occidental, tanto en soldados como en material y logística.
Si el plan se desarrolla conforme a lo acordado, la fuerza internacional podría empezar su despliegue a principios del 2008, hasta alcanzar unos 19.000 soldados, sobre la base de los 7.000 africanos que actualmente están en la zona del conflicto.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó la atención sobre la necesidad de financiar el íntegro de la operación de paz para Sudán en el sentido de que no se tratará solo de pagar a los soldados, sino también de aportar fondos para la futura reconstrucción del país.
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, cuyo país es el primer donante en Darfur, con unos 2.000 millones de dólares, se encargó de subrayar que los participantes en la conferencia no son ingenuos y que se debe prever que el Gobierno de Jartum reconsidere su posición.
Estados Unidos, que ya aplica sanciones a Sudán, considera que es necesario hacer entender al presidente Bachir que no hay vuelta atrás y que debe cumplir sus compromisos. "Por lo que debemos mantener sobre la mesa la opción de nuevos castigos", dijo Rice.
Claves de un conflicto sangrientoEl comienzo del drama de Darfur se remonta a febrero del 2003 cuando dos grupos, la Armada de Liberación de Sudán y el Movimiento Justicia e Igualdad, se alzaron en armas contra el régimen de Jartum (capital del país) en protesta contra la marginación social, económica y política en que mantenía sumido a la provincia de Darfur.
Después de algunas victorias de los rebeldes, constituidos y apoyados por la población negra sedentaria, el Gobierno árabe de Sudán se lanzó al contraataque y desató una cruenta ofensiva que le costó la vida a miles de civiles inocentes.
Jartum, temeroso de suscitar la rebelión al interior de su propio ejército, compuesto mayoritariamente por soldados negros, decidió armar y apoyar a las milicias 'janjawids' (caballeros armados con Kalashnikov) integradas por árabes pertenecientes a tribus nómades, tradicionalmente enemigas de las tribus sedentarias negras. Estas bandas a caballo son las que perpetraron --y hasta hoy lo hacen-- las peores matanzas en Darfur.
La intervención de los 'janjawids' ha creado el equívoco de que la guerra civil es una lucha religiosa o étnica antes que un conflicto de intereses políticos y económicos. Quienes lo sostienen olvidan que si bien en el sur de Sudán hay una importante presencia de cristianos y animistas, la provincia de Darfur es totalmente musulmana, como lo es el Gobierno de Jartum.
Los analistas ven en las reservas de petróleo la principal causa de la cruenta guerra. La indiferencia o hasta complicidad de algunos países se explica también hasta cierto punto por el hambre del oro negro.
PASO A PASO
A Una reunión como la que se celebró ayer se realizará en setiembre en Nueva York. Este encuentro se llevará a cabo al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
B El 7 de junio pasado, Francia propuso que se desarrollara una conferencia internacional sobre Darfur. Unos días después, el Gobierno de Sudán rechazó la idea del encuentro.
C En tanto, el 12 de junio, después de varios meses de presiones diplomáticas internacionales, Sudán aceptó el despliegue de una fuerza híbrida de paz de la Unión Africana y la ONU.