"El profesor deja su labor monolítica para convertirse en un facilitador del aprendizaje que acompaña al alumno en la manera de trabajar la información"
Por Gustavo Zambrano, Docente de la UPC
Llevar a cabo una clase tal como muchos de nosotros la hemos conocido representa hoy para el docente una labor posible de perfeccionarse.
Ello se debe a la cada vez más importante necesidad de pensar en medios y maneras para no solo transmitir información a los alumnos, sino también realizar una sesión de clase que motive el aprendizaje. En ese sentido, preparar la clase y llevarla a cabo se convierten en los dos retos pilares sobre los cuales se construye el trabajo del profesor.
En ese escenario, durante los últimos años se han ido presentando propuestas que han ayudado a cumplir con nuestra función.
Tales herramientas, que no son exclusivas de las aulas escolares, permiten afirmar más el trabajo en la universidad.
Así contamos con instrumentos que ayudan a mejorar el trabajo en el aula, desde metodologías específicas para trabajar textos en clase, o dinámicas grupales que apuntan a la discusión y al debate dialogado, el trabajo en equipo o juegos en pos de entender dinámicas de encargo, hasta metodologías que permiten llevar a cabo todo un curso: el diseño, la elaboración de evaluaciones y especialmente las clases.
Hablar del aprendizaje basado en problemas (ABP) es una de las maneras más dinámicas para llevar a cabo un grupo de clases. El proceso de aprendizaje se traslada en 50% a los alumnos, quienes, agrupados en equipos de trabajo, van consiguiendo información sobre el tema de la clase, de tal manera que con su compromiso logran que el resto de sus compañeros vaya aprendiendo.
Representa construir la clase sobre la base de preguntas planteadas por los participantes, para luego buscar información que nos ayude a elaborar respuestas.
De esta manera, el profesor deja su labor monolítica de solo transferir información de manera discursiva, para convertirse en un facilitador del aprendizaje que acompaña al alumno en la manera de trabajar la información seleccionada previamente por él, teniendo en sus manos, de esta manera, el otro 50% del proceso de aprendizaje, pero desde una función más dinámica.
Esta metodología implica que los alumnos asuman una serie de responsabilidades, y es necesario hacerlos conscientes de ello desde nuestra tribuna, ya que participan no solamente en lo que aprenden, sino también en lo que aprenden sus compañeros.
El profesor no puede olvidar dicha situación, sino reforzarla en cada sesión de trabajo.
El tema del ABP es amplio e interesante. Los invito a que aprendan más sobre él.