Viernes, 24 de noviembre de 2006
Tesoros en riesgo

Alvaro Higueras

¿Podremos defender nuestro patrimonio? El mes pasado, en Viena, Austria, se llevó a cabo un importante Congreso Internacional sobre Defensa de Patrimonio, y se llegó a conclusiones preocupantes: las nuevas leyes de países como Alemania pueden ser caldo de cultivo para saqueos y traficantes. Aquí la crónica.



El tema de la preservación del patrimonio cultural es central en un país como Perú, donde la creatividad y maestría técnica de los artefactos de sus sociedades pasadas son codiciadas por traficantes y coleccionistas. Los éxitos del Perú en controlar el activo tráfico de piezas han sido siempre variables, ganando algunas memorables victorias y perdiendo importantes casos tanto en el frente interno como en el externo. En este último recordemos la devolución en 1982 de la valiosa "Colección Recuperada', hoy custodiada por el Museo del Banco Central de Reserva, o más recientemente por la publicitada recuperación de una corona Moche gracias a la cooperación de Scotland Yard y M. van Rijn. En el frente interno, con relación al saqueo de tumbas y robos en iglesias y museos -el primer eslabón en este delictivo negocio-, la pronta recuperación del sitio de Sipán por los arqueólogos de Lambayeque queda aun como un evento aislado en el intento de frenar esta actividad en su raíz.

Desde el evento de Sipán la conciencia pública sobre la importancia de preservar el patrimonio se ha afianzado con la participación de comunidades en su tutela, cuando ellas se "adueñan" y toman interés en el patrimonio. Lo importante es mantener el balance entre las leyes del patrimonio y la participación comunitaria, pero ese es un asunto secundario. Lo que sí es crucial es la supervisión de las colecciones privadas, esferas por las cuales se filtran las piezas traficadas (como se ha comprobado repetidamente). Acciones para reducir ese problema serían, por ejemplo, obligar al registro de todas las piezas que poseen estas colecciones, negar que sean heredadas (para luego ser divididas y diezmadas), asegurar que pasen a ser propiedad del estado a la muerte de su coleccionista y que puedan ser administradas por entidades privadas.

Tratados

En el frente internacional estos éxitos son resultado de los tratados bilaterales que el Perú firma con países interesados en detener este tráfico. Los fracasos se deben no a una falta de interés del gobierno peruano sino a la fuerte influencia de los 'distinguidos' comerciantes, rezago de eras coloniales, en las decisiones de sus gobiernos. Dicho sea de paso, esa falta de legislación afecta tanto al patrimonio peruano como al de sus mismos países (aunque a veces menos a estos últimos). Veamos entonces cuál es la situación el día de hoy.

Los tratados bilaterales más importantes que tiene el Perú son con los Estados Unidos, un mercado de excepcional atractivo para piezas del patrimonio peruano. Un convenio de 1981 permitía la recuperación y devolución de bienes arqueológicos, históricos y culturales que fueran robados. Este convenio permitió la rápida repatriación de la 'Colección Recuperada' en 1982. Un segundo convenio, firmado en 1997, que reforzó la protección del patrimonio, imponía restricciones de importación de material arqueológico y de cierto material del periodo colonial. Fue ratificado en 2002, como era previsible, y debería serlo de nuevo en junio del 2007. Pero por ahora solo se sabe que este convenio va a caducar y que el Congreso de los Estados Unidos está atendiendo peticiones para evaluar su renovación. Aunque parezca mentira, la renovación no es automática y habrá personas interesadas en el tráfico de piezas que tendrán voz en las audiencias que precedan a la decisión.

Por el contrario, países como Alemania y Austria, que no han firmado la convención de la UNESCO de 1970, son refugio para los traficantes. Con Austria, sin embargo, se firmó un convenio de protección en 1999. Pero en Alemania la situación no se ha podido mejorar; mas aun, ha empeorado, por lo menos para todo el patrimonio cultural del mundo salvo el de la Unión Europea. Según la nueva ley alemana, la protección de piezas ocurrirá solo si la existencia de éstas ha sido publicada e identificada en la Gaceta Gubernativa (el diario oficial). Las demás piezas, aun aquellas consideradas patrimonio inalienable por otros países, podrán ser traficadas libremente y podrán exportarse de Alemania. Siendo además esta ley no retroactiva, las piezas traficadas antes de la promulgación de la ley están desprovistas de protección. Alemania se convierte entonces en la nueva Meca del tráfico de patrimonio cultural; un tráfico que mueve unos seis billones de dólares al año. Técnicamente, además, piezas vendidas en Alemania podrán ser comercializadas en países como EE.UU.

La luz en Suiza

Pero no todo es malas noticias. Mientras tanto, Suiza, un país que era hasta hace poco un polo importante en el tráfico del patrimonio, ha dado un vuelco total en su apreciación del problema, firmando la convención de la UNESCO e iniciando la firma de tratados bilaterales; el primero con la vecina Italia; el Perú puede bien ser el siguiente, dado que las negociaciones ya se han iniciado. Este último tratado sería de inmenso beneficio para el patrimonio cultural peruano.


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