Sábado, 23 de diciembre de 2006
Todo un mundo de historias


Europa celebra el centenario de uno de los más populares historietistas. Sin embargo, en vida fue acusado de colaboracionista con el régimen nazi durante la invasión a Bélgica frente a las críticas, Hergé supo arrepentirse de sus posiciones políticas de juventud



Europa ha debido perdonar algunos pecados de Georges Remi, para celebrar un homenaje tan ambicioso como el que hoy empieza a sonar por el aniversario de su nacimiento. En primer lugar, su participación durante los años cuarenta, en la redacción del diario pro nazi "Le Soir", en tiempos que Bélgica había sido invadida por las tropas de Hitler. Luego de la derrota del ejército alemán en 1944, aquella entusiasta participación le pasaría la factura: fue tildado de colaboracionista y sufrió las más duras críticas por el enfoque ultraconservador de las historias de Tintín.

En efecto, quizás el volumen "Tintín en el Congo" haya sido, junto con las tiras cómicas de Walt Disney, la historieta más enjuiciada por su carácter racista, la prepotencia de sus personajes europeos y la ingenuidad e ignorancia con que se representa a la población autóctona.

En efecto, Hergé refleja todas las imágenes y prejuicios presentes en el imaginario europeo occidental de su época. El discurso que legitima el derecho de los europeos a explorar y explotar sus colonias y a marcar las directrices políticas y económicas de los países que se independizan de su gobierno. El inocente Tintín adquirió, para los críticos, la representación de la sabiduría occidental frente al salvajismo extranjero, habitantes de un mundo incivilizado y lleno de peligros.

Sin embargo, más allá de las críticas y oportunistas consideraciones políticas, no queda duda de que, tras vender más de 250 millones de álbumes en 40 idiomas, sin considerar las ediciones piratas, Tintín es la historieta más influyente en toda la historia del cómic europeo.

Juan Acevedo, uno de nuestros más prestigiosos dibujantes, opina favorablemente sobre la reivindicación histórica de Hergé y sus personajes. "Muchas veces he escuchado comentarios elogiosos de Tintín, y otros pocos muy severos sobre el eurocentrismo de su autor. Creo que Hergé no fue consciente, hasta mayor, de su propio enfoque. Simplemente él miraba así, hay que entenderlo dentro de su propia circunstancia. Es cierto que, por entonces, había personas con una mirada más crítica y abierta, a quienes podemos sentirnos más cercanos, pero Hergé era un joven boy scout, pueblerino y parroquiano. Justamente un cura de derecha influyó mucho en su visión", señala el creador del Cuy.

"Hergé tenía un gran talento como dibujante y encanto natural como narrador. No era muy consciente de los peligros de la superficialidad con que trataba a los países más allá de Europa (y creo que hasta a los europeos), hasta que comenzó a recibir críticas y a entender que tenían sentido. Se criticó entonces a sí mismo, se arrepintió de las posiciones de su juventud, pero no pudo hacer una obra con un enfoque distinto, no le salía. En lo personal, me siento agradecido a sus historietas, que leo aún con placer", añade Acevedo.

Razón tiene el dibujante limeño para interesarse más en el arte de Hergé que en sus errores históricos. "Me interesan más su ritmo como narrador, sus detalles, su humor sencillo, la forma en que configura personajes (varios de ellos excelentes), así como la limpieza de su color y línea", explica. Ciertamente, más allá de la polémica, quedan las aventuras perfumadas de misterio en las que el cascarrabias capitán Haddock, el profesor Calculus, el perro blanco Milú y el joven reportero Tintín, nos llevan a recorrer el mundo en impagables historias donde los buenos siempre vencen a los malos y la aventura siempre nos espera, allá afuera.

Más información: Infografía:  Las 24 historias





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