El candidato nacionalista a la presidencia de Ecuador, Rafael Correa, sacó el lunes una ventaja de más de 36 por ciento sobre su rival, Alvaro Noboa, al 48,3 por ciento de votos escrutados, informaron agencias de noticias. Correa, seguidor de Hugo Chávez, obtiene el 68,16 por ciento de los votos válidos, mientras que Noboa, el hombre más rico del país, recibe el 31,84 por ciento.
Quito (Reuters).- Cansados de los desprestigiados partidos políticos tradicionales, los ecuatorianos le dieron un fuerte apoyo al ex ministro de Economía de 43 años, quien recibía el 68,16 por ciento de los votos válidos, escrutado el 48,3 por ciento de las 36.613 urnas habilitadas el domingo.
Su rival, Alvaro Noboa, el hombre más rico de Ecuador, obtenía el 31,84 por ciento, según datos de la corte electoral que marcarían un giro hacia la izquierda en el quinto productor de crudo de Sudamérica y lo sumarían al club de países en la región críticos de Washington liderado por Venezuela.
"Primero la vida, antes que la deuda", aseguró Correa en domingo por la noche ratificando su plan por renegociarla.
El discurso de izquierda del líder nacionalista caló hondo en la clase media, que confía en sus promesas de reestructurar los pagos de la deuda externa de 10.000 millones de dólares para financiar planes sociales y de reformar la Constitución con el fin de restarles poder a los partidos tradicionales.
Para cumplir con su compromiso, Correa adelantó que conformará un gabinete de ministros con funcionarios reconocidos por su discurso de extrema izquierda.
Sin embargo, el dirigente nacionalista puede toparse con un muro en su afán reformista, al estar el Congreso dominado por seguidores de Noboa a partir de enero.
"Estimamos que un atasco y confrontación entre el Ejecutivo y el Legislativo que alcanzará nuevos niveles bajo la administración de Correa", dijo el banco de inversión Goldman Sachs en un informe.
Los mercados financieros reaccionaron negativamente al triunfo de Correa, con el bono global 2012 perdiendo terreno.
Los datos de la corte electoral ratifican los números de conteos privados, que le dieron el 56 por ciento de los votos a Correa.
Hasta ahora, Noboa, que había llegado por tercera vez a un balotaje en una década, se ha negado a reconocer su derrota.
Correa se convertiría el 15 de enero en el octavo presidente en Ecuador en una década. Desde 1996, ningún mandatario ha logrado terminar su mandato por una alta conflictividad social en el país alimentada por la pobreza y la desconfianza a la clase política.
Dos de cada tres ecuatorianos son pobres y cientos de miles han emigrado al exterior en busca de un mejor futuro.
REFORMA ECONOMICA
La reconfiguración del mapa de los compromisos financieros de Ecuador fue la punta de lanza de una política económica de izquierda que, según analistas, podría espantar las inversiones extranjeras que Ecuador necesita para desarrollarse.
Hasta ahora, Correa ha sido esquivo en precisar las líneas de la reestructuración, pero ha reiterado que podría apelar a una moratoria unilateral en el servicio de la deuda externa al estilo de Argentina para obligar a los acreedores a otorgar mejores condiciones para el pago de sus capitales.
La propuesta afectaría a todos los segmentos de acreedores, incluidos los tenedores privados de deuda y los organismos multilaterales, con los que mantuvo tensas relaciones e incluso le negaron créditos durante los 100 días que ocupó el Ministerio de Economía en el 2005 bajo el gobierno del saliente presidente Alfredo Palacio.
El otro puntal de su política será su oposición al tratado de libre comercio entre Ecuador y Estados Unidos, cuyas negociaciones se mantenían abiertas a la espera de la resolución de una serie de contingentes que mantienen empresas estadounidenses y el país, con un Producto Interno Bruto de 40.892 millones de dólares.
En el campo petrolero, Correa emprendería una renegociación global de los contratos que mantiene Ecuador con operadoras extranjeras como la española Repsol-YPF <REP.MC> y la brasileña Petrobras <PETR4.SA> para ampliar la participación en el crudo extraído de sus concesiones.
Correa ha sido claro que todas estas medidas irán paralelas a su caballo de batalla y que le abrió el camino a la victoria: la instauración de una Asamblea Constituyente con poderes omnímodos para reestructurar la Constitución y cortar el poder de los partidos políticos en el aparato estatal.
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