(Ilustración: Antonio Tarazona)
(Ilustración: Antonio Tarazona)
Jorge Falen

A menos de cinco meses para que culmine el 2023, la inversión del en continúa a paso lento. Las y han gastado conjuntamente S/11.620 millones de los S/39.522 millones asignados, lo cual representa un avance del 29%, una cifra menor en 11 puntos porcentuales que la registrada en las instituciones del Ejecutivo (40%), según el portal de Transparencia Económica del

En lo que resta del 2023, ambos niveles de gobierno deberán invertir S/27.902 millones para ejecutar totalmente los recursos destinados a obras de infraestructura, a una velocidad diaria de 3,5 veces el ritmo reportado entre enero y julio (S/54 millones por día).

Los gobiernos regionales son los más atrasados en la implementación de proyectos, con un 28% de avance (S/4.220 millones de S/14.904 millones). De este grupo, las zonas costeras con alta vulnerabilidad frente al El Niño Global (Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Áncash, Lima e Ica) han gastado menos del 35% . Áncash, la región con el cuarto monto más alto para inversión pública (S/832 millones), solo ha gastado el 11% de sus recursos [ver cuadro].

Un escenario poco alentador también se observa en los municipios, que a la fecha han invertido S/7.400 millones de los S/24.617 millones asignados (30% de avance). Las cifras más bajas se observan en Loreto, Áncash, Ucayali y Madre de Dios, donde sus alcaldes han gastado, en promedio, S/1 de cada S/5.

En Lima Metropolitana, los municipios han invertido el 27% de sus recursos totales (S/1.218 millones). En 16 de los 43 distritos capitalinos, el avance presupuestal es inferior al 10%.



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Reformas pendientes


¿Podrán las regiones y municipios revertir en la segunda mitad del año la poca capacidad de gasto? Para el exviceministro de Economía Carlos Casas, la velocidad podría aumentar en los próximos meses, pero a costa de la calidad de gasto.

“De ser posible lo es (ejecutar la totalidad del presupuesto), si es que se abren las compuertas y se deja gastar. Pero, a veces, se hace ‘a la mala’ y puede generar ineficiencia o corrupción. Se gasta mucho el último mes para que la ejecución suba, pero no se va a medir si se están construyendo buenos colegios, centros de salud o carreteras”, opinó.

Casas remarca que si bien este año preocupa la poca preparación frente a El Niño, los aspectos a mejorar son de largo plazo.

“Los problemas estructurales son los procedimientos complicados y la falta de capacidad de los funcionarios. Cuando se hacen los expedientes técnicos o las licitaciones, ahí están los problemas”, explica Casas.

Para Mónica Muñoz-Nájar, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (Redes), las medidas de facilitación administrativa adoptadas y los proyectos de compras para una nueva ley de contrataciones impulsados por el MEF podrían ayudar a solucionar este problema. “Se necesita mejorar las capacidades de los gobiernos regionales y municipios. Además, hay mucho desorden en las planillas de los municipios”, señaló.

La especialista añade que los alcaldes suelen empezar nuevos proyectos en su primer año de gestión, dejando de lado las obras inconclusas de sus antecesores. “Cambian las prioridades porque cambia la gestión, pero eso no es institucional, es es el cambio más fuerte que tiene que hacer el MEF, que antes que te pongas a hacer proyectos nuevos termines los que ya están”, apunta.

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