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La dinastía del acero

MANUEL LARREA, EL ESCULTOR QUE NOS OFRECIÓ ESAS INQUIETANTES E IMPECABLES ESCULTURAS REUNIDAS BAJO EL TÍTULO DE "IMÁGENES DE GUERRA", REPRESENTA AL PERÚ EN UNA MUESTRA INTERNACIONAL DE ESCULTURA EN METAL

Por Carlo Trivelli

La fundación Villacero se está convirtiendo en uno de los principales auspiciadores del arte en acero en el mundo. El próximo año, por ejemplo, fomentará tres muestras de artistas de Asia y Europa en Estambul, Ginebra y Fráncfort, y en estos momentos patrocina la segunda muestra de la Asociación Latinoamericana de Escultores (Aldea) en Acero, en la que 12 latinoamericanos exponen sus obras en Cartagena, Colombia, como parte de la edición 48 del Congreso del Instituto Latinoamericano del Fierro y el Acero (Ilafa). Entres ello, por supuesto, hay un peruano.

A Aldea se llega por invitación o, --digamos-- casi por herencia: el artista de tu país que participó en la edición anterior tiene que nombrarte. Fue Johanna Hamann la que invitó a Manuel Larrea, nuestro actual representante en esta reunión de lo mejor de la escultura en acero de este hemisferio.

Larrea cuenta que se entrevistó con el organizador del encuentro, el escultor Guillermo MacLean, el día en que iba a nacer su segunda hija. Por suerte la niña se tomó su tiempo y permitió que la importante cita se concretara. Lo que vino después, aparte de las responsabilidades de la paternidad, fue trabajo, y mucho. Y uno que otro inconveniente, como cuando, en tránsito en el aeropuerto de Bogotá, Larrea se obstinó en salir a ver una escultura monumental (hecha, obviamente, en acero) y con ello perdió el vuelo que lo llevaría a Cartagena.

"Creo que la gente no tiene consciencia clara de que el arte en acero es realmente joven: apenas unos 40 años. Eso le confiere un carácter especial, porque, como la escultura es un arte que te pone en contacto con la materia, con la materialidad de las cosas, el acero te remite necesariamente a un universo de asociaciones urbanas e industriales. Es escultura, sí, pero algo muy distinto a la piedra, con la que se viene haciendo arte desde hace miles de años".

Eso es lo que le gusta a Manuel del trabajo con el acero, ese filo urbano e industrial, esa esencia metalera. Lo que no le gusta (o al menos eso finge) es lo complicado que es el material: la corrosión es un enemigo terrible y buena parte de los esfuerzos (y los fondos) se van en lograr procedimientos que garanticen la durabilidad de la pieza (aún en las condiciones casi subacuáticas de una ciudad tan húmeda como Lima) y la perfección de los acabados. Y en eso --hay que decirlo-- Manuel Larrea es un maestro.

Ahora, de regreso de Cartagena, luego de haber ingresado al clan de Aldea, Manuel vuelve a la escena doméstica con una exposición de trabajos en pequeño formato que presenta en Barranco. Y, mientras imagina nuevos proyectos, se rompe la cabeza pensando a quién elegir para la siguiente muestra del Ilafa, que se realizará en Monterrey, en México.

EL DATO
MANUEL LARREA
Esculturas en acero y collage
Ivonne Sanguineti Arte & Diseño
Av. Grau 810, Barranco
Hasta el 1 de diciembre

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