PARÍS [DPA]. En una lista de lugares favoritos para pedir la mano, el restaurante Jules Verne ocuparía seguramente un puesto privilegiado. El lujoso establecimiento en el segundo piso de la Torre Eiffel siempre se contó entre los sitios más románticos de París, aunque, eso sí, con la necesaria reserva previa. Eso no cambiará en diciembre, cuando tras una amplia reforma el local sea reabierto al público.
En un lugar así no puede haber cualquier chef, y por eso se le encomendó la tarea al famoso cocinero Alain Ducasse. "Jules Verne tiene que convertirse en un auténtico restaurante francés, tanto en el diseño como en los platos, y también más accesible", afirmó Ducasse al "Journal du Dimanche". La idea es que el menú de mediodía cueste 75 euros (111 dólares) y por la noche el doble, sin contar el vino.
Dirigir un restaurante ubicado a 125 metros de altura en una estructura de hierro es un desafío logístico. "No subiremos ningún pollo no desplumado ni zanahorias sin pelar", asegura Ducasse. Por eso, habrá una cocina de preparación de los platos en el sótano, bajo el Campo de Marte. La comida será subida luego en un montacargas especial hasta el local.
También bajo el Campo de Marte estará la bodega, si bien en el propio restaurante se pueden almacenar 2.500 botellas. Tampoco se podrán realizar platos cocinados al fuego delante de los comensales, pues el riesgo de incendio sería muy alto.
El diseño del lujoso restaurante ya está definido: los colores combinarán el crema con el marrón chocolate. Los camareros serán casi invisibles detrás de placas de aluminio y las sillas de fibra y cuero serán especialmente livianas para no afectar la estructura de la torre. El restaurante existe allí ya desde los tiempos del escritor Guy de Maupassant, quien en 1887 protestó sin éxito junto con otros artistas contra la construcción del "horrible esqueleto". El autor solía ir a menudo a comer allí por una sencilla razón: es el único lugar de París desde el que no se ve la Torre Eiffel.