LA AUSTRALIANA NICOLE KIDMAN MANTIENE SU LUMINOSA PRESENCIA EN NUESTRA CARTELERA COMERCIAL CON EL INMINENTE ESTRENO DEL FILME "LA BRÚJULA DORADA"
Por Raúl Cachay A.
Las frías estadísticas expresan cierto descenso en el fulgor de su estrella (en la lista anual de las celebridades que más dinero ganan difundida el pasado viernes por "The Hollywood Reporter" figura en la cuarta posición: el año pasado ocupó el segundo lugar), pero lo cierto es que la australiana Nicole Kidman nunca pierde vigencia. Al menos en nuestra cartelera, pues solo este mes podremos verla en hasta tres trabajos casi antagónicos: como la controvertida fotógrafa Diane Arbus en la cinta independiente "Retrato de una pasión" ("Fur: An Imaginary Portrait of Diane Arbus"), de Steven Shainberg; como la protagonista de "Invasores", el irregular 'remake' de la aterradora "La invasión de los usurpadores de cuerpos" refrendado por el alemán Oliver Hirschbiegel; y, a partir de esta semana, en el largometraje fantástico "La brújula dorada" ("The Golden Compass"), una superproducción dirigida por el neoyorquino Chris Weitz.
En el filme, en el que Kidman comparte créditos con Daniel Craig (quien, curiosamente, también la acompaña de cerca en "Invasores"), Eva Green, Sam Elliott e Ian McKellen, la esposa del cantante de country Keith Urban interpreta a la malvada Mrs. Coulter, la líder de una pérfida organización que se dedica a secuestrar niños terráqueos para llevarlos a un extraño mundo paralelo.
La película, basada en la trilogía literaria de Philip Pullman "His Dark Materials", es la más reciente apuesta de los estudios New Line por igualar o incluso superar el abrumador éxito comercial de las recientes adaptaciones a la pantalla de clásicos similares de J.R.R. Tolkien ("El señor de los anillos") y C.S. Lewis ("Las crónicas de Narnia").
Como ya ocurrió con "Las crónicas de Narnia", este filme ya ha de-satado la ira de los miembros más recalcitrantes de la Iglesia Católica en Estados Unidos. Bill Donahue, presidente de la Liga Católica en EE.UU., publicó un comunicado en días pasados en el que afirma lo siguiente: "Pullman fue un ateo militante. Su trilogía fue escrita para promover el ateísmo y denigrar la cristiandad. Su público objetivo son los niños y los adolescentes. Cada libro se vuelve progresivamente más agresivo en su ataque a los valores del cristianismo".
La polémica está servida. Y cada uno podrá sacar sus propias conclusiones a partir de este jueves.