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No que sí

Mucho ojo

Por Fernando Vivas

La dialéctica de Hugo Chávez, por primera vez, le deparó un no sin retorno. No es no en un referéndum y no era esa perogrullada la que buscaba.

Él ha perseguido, en estos ocho años de poder, triunfar con la negación de la negación, afirmarse en la política esgrimiendo la antipolítica: tildar a sus opositores de políticos tradicionales, antipopulares y antipatriotas, provocándolos al punto de lograr que desaten su furia contra él y lo satanicen. De esa forma, se multiplica en pantallas y portadas dentro y fuera de Venezuela afirmándose emotivamente en una población en la que ha calado su discurso antipolítico y patriotero y que asume que los medios son una prolongación de ese sistema que rechaza al líder capaz de cambiarlo. Por lo tanto, hay que afirmarlo a pesar de todo.

Simplona, pero eficaz dialéctica que casi se acaba de repetir. Y creo que si no triunfó con el Sí a la reforma constitucional que le permitiría perpetuarse, fue porque sus opositores, incluyendo los medios por él denostados y a la CNN retada todos los días, decidieron no pisar el palito. Chávez, desaforado en las últimas horas permitidas de campaña, esperaba que lo nieguen con ganas para afirmarse con más ganas ante la enervada Venezuela.

Pero nadie de calibre pisó el palito, la CNN se tragó sapos, culebras y caimanes e informó sin adjetivar, casi con laconismo. Mi tesis simplona es que si hubiera aparecido un José Chlimper gritándole "malnacido", Chávez ganaba. Si el Sí se impuso por un pelo es porque la frialdad triunfó a pesar de todas las fogatas que prendieron los chavistas.

Por supuesto, a Chávez le queda un larguísimo trecho de poder legalmente permitido (¡hasta el 2013 y con opción a una reelección!), puede tener un plan B, C y hasta D para perpetuarse si llegado al límite todavía hay venezolanos que lo aguanten y la oposición sigue tumultuosa y vaga como ahora.

Lo importante es que la dialéctica de la antipolítica se quebró. Si Chávez quiere reafirmarse, pues que vaya pensando en recurrir a las artes de la política, alimentando el sistema de partidos, de división de poderes, de alternancia, y de transparencia a través de los medios

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