Las preocupaciones de los artistas suelen manifestarse a través de imágenes u objetos cargados de significados. Estas piezas son producto de ideas que surgen y maduran y que insisten en tener vida propia.
Las preocupaciones principales de Musuk Nolte, un fotógrafo de 19 años que estudió en el Centro de la Fotografía, han sido el desplazamiento estudiado como transformación en el tiempo, la idea de lo infinito y de lo efímero y su aproximación a lo cotidiano. El horizonte, que para Nolte engloba estos conceptos, fue el leitmotiv de esta muestra llamada "Flujo".
"Mis fotografías muestran el horizonte con rasgos románticos de gente que ha escrito sobre ellas con la esperanza de tocar la línea imaginaria. El horizonte tiene connotaciones con relación a la perfección y el desplazamiento. Hay una resistencia al cambio que habla de lo inevitable de los procesos", explica.
Al entrar a la galería 80m2 nos encontramos con una pequeña mesa y dos sillas instaladas frente a frente. En cada respaldar hay un parlante que emite susurros. "Al soplar, el viento roza el cuerpo del otro. La palabra no solo es audible y visual, sino también táctil. Grabé una serie de soplidos que trataban de transmitir un mensaje. De cada silla sale el mismo texto pero desfasado por algunos segundos. Es una crítica de lo que pasa con el posmodernismo", dice Nolte.
Al lado opuesto de la sala están las fotografías de Musuk dedicadas al "horizonte", un tema que si bien se repite muestra variaciones sutiles. En la pared contigua un monitor muestra dos videos paralelos.
Para Nolte --dice Mario Montalbetti--, la idea del horizonte siempre da ilusión de que está al fondo de la representación. Allí está en "Flujo" como el fondo constante de las elaboraciones humanas sobre la densidad aparente del plexiglás que soporta sus marcas. Es lo que no cambia, lo que no desaparece de imagen a imagen. Por lo tanto es la posibilidad de la imagen.
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Dirección: Prolongación San Martín 10, Barranco.
Teléf. 252-9146.
De martes a viernes de 10 a.m. a 8 p.m.