ENTREVISTA. Francis Ford Coppola
DESPUÉS DE DIEZ AÑOS DE AUSENCIA, EL DIRECTOR ESTADOUNIDENSE VUELVE AL CINE CON "YOUTH WITHOUT YOUTH", UN FILM DE BAJO PRESUPUESTO QUE REFLEJA SUS MÁS ÍNTIMAS PREOCUPACIONES. EL GRAN CINEASTA SE CONFIESA CON BRUTAL HONESTIDAD: "'EL PADRINO' FUE UN FRACASO PERSONAL", DICE.
Por Samuel Blumenfeld . La Nación de Argentina
Coppola ha vuelto a ser un hombre apurado. Acaba de terminar su primera película en diez años, "Youth Without Youth", una adaptación de la novela del rumano Mircea Eliade, escritor e historiador de las religiones. El tiempo perdido lo obsesiona. "Debo volver a trabajar. Por lo menos, una cinta por año", dice. Como los dinosaurios, el realizador aparece y desaparece con los terremotos que jalonean su carrera: éxito colosal con "El padrino" (1971), rodaje homérico de "Apocalypse Now" (1979), ruina financiera con "Golpe al corazón" (1982).
Coppola se ha propuesto recobrar el tiempo. "Durante todos estos años recordé esas películas: "Cotton Club", "El padrino 3", "Drácula", realizadas para pagar mis deudas. Pensé en mis hijos, y me dije que no quería decirles en mi lecho de muerte que hubiera querido tener una carrera diferente. Tengo 68 años, una edad en la que uno se instala en la posición de un abuelo. Una edad en la que hay que vestirse de gala para participar en una fiesta de una institución de caridad. Pero no quiero eso; no quiero morir. Mi deseo más intenso, ahora que soy un cineasta de 68 años, era convertirme en un cineasta de 18. Y reconozco que es algo muy difícil, pero posible. De todas maneras, era eso o nada".
Fracasar nunca fue una opción para Coppola. Ha perfeccionado esa mentalidad de samurái desde el rodaje de "Apocalypse Now". En el caso de "Youth Without Youth", filmar la novela de Mircea Eliade fue idea de una amiga de la infancia, Wendy Doniger, especialista en sánscrito e historia de las religiones de la Universidad de Chicago. Relata la historia de un profesor de lingüística, en Rumanía, y transcurre en 1938. Golpeado por un rayo, el profesor milagrosamente rejuvenece y aprovecha el aplazamiento de su muerte para proseguir sus investigaciones sobre el origen del lenguaje.
Para no caer en la situación de un cineasta famoso que debe rodar un filme de gran presupuesto, Coppola se puso en el lugar de un estudiante de cine. Recorrió Rumanía en el 2005, en compañía de su nieta Gia, buscando los lugares mencionados en la novela. Le pareció que para filmar una historia de rejuvenecimiento debía rodearse de un equipo joven, reclutado localmente. Rodó con la misma economía de medios que su 'road-movie' "Dos almas en pugna" (1969): utilizando un camión de filmación que le permitía rodar donde se le antojara, de manera casi improvisada. "En la época de "El Padrino" y de "Apocalypse" yo veía al director como a un general cuyas órdenes nadie podía discutir. He vuelto a ser el realizador que era en la adolescencia, el jefe de una banda clandestina que no siempre sabe dónde situar la cámara y que todo el tiempo formula preguntas", señala.
La experiencia del rodaje de "Youth Without Youth" ha terminado de convencerlo: jamás volverá a ser el cineasta demiurgo y triunfador de la época de "Apocalypse Now", sino un experimentador, desprovisto de certezas, perdido en sus sueños, acosado por preguntas. "El personaje del hombre solo me obsesiona", reconoce el realizador de "El Padrino". "Ya era el tema de mi primer cortometraje. Filmé a un cincuentón, solo en su cueva, comiendo latas de conserva. Ese hombre soy yo. Es la idea de que tal vez no pueda ser un jefe de banda, sino un simple tipo solitario. La verdad es que me robaron mi carrera. Y como me la robaron, tuve que acomodarme a un rol para el que no estaba hecho. La gente no entiende que puedo hablar con tristeza de "El Padrino". Ese film es un fracaso personal. Me cambió la vida, pero no necesariamente para mejor, aunque todo el mundo considere esas películas como un logro artístico y comercial. Ese éxito me estancó, pues me llevó a hacer grandes films comerciales cuando en realidad yo quería hacer pequeñas películas artísticas, como Woody Allen. Como Bergman en su isla, con sus amigos. Un film por año, en mi microcosmos; esa era mi aspiración", explica.
En efecto, Coppola jamás se recuperó del rodaje después del éxito de "El Padrino". "Las tres primeras semanas de rodaje creí que me despedían al final de cada jornada. La Paramount se preguntaba seriamente si no se habría equivocado con el director. Antes del estreno, yo seguía creyendo que ese film me costaría la carrera. En cierto modo, ese film me aniquiló. Me obligó a seguir la dirección opuesta a la que me proponía. Yo quería escribir y dirigir pequeños films originales. Tantas puertas se me podrían haber abierto después de "El Padrino". Pero fue una terrible frustración constatar que a nadie le interesaban mis proyectos personales. Al aceptar "El Padrino" les di la espalda a los ideales que había establecido al principio de mi carrera. En cambio, me concentré en grandes producciones con presupuestos faraónicos. Me conocían por eso; quise hacerle honor a mi reputación. Tomé el camino equivocado".
LA AÑORADA INDEPENDENCIA
El reino de los sueños de Coppola no encontrará jamás encarnación definitiva en la pantalla. Sin embargo, se ha concretado en la vida real. El director compró, en 1975, con su parte de ingresos producidos por "El Padrino", un viñedo en Napa Valley, a una hora de San Francisco. La adquisición de esa propiedad no era una prioridad. Además, habían rechazado su primera oferta. Esa reacción atizó su deseo. Quería tener ese viñedo fundado por un tal Gustav Niebaum, un marino finlandés. Y finalmente lo consiguió. Incluso en el peor momento del desastre de "Golpe al corazón" prefirió pagar sus deudas antes que ir a la quiebra, para poder conservar su viñedo. Las ganancias de "Drácula" le permitieron crecer. Hoy se ha convertido en uno de los más grandes y más visitados de la región. El nombre de Coppola es hoy un imán para los turistas.
El relativo eclipse artístico del cineasta en la década del 2000 no oscurece el éxito de la marca "Francis Ford Coppola Presenta". Convertida en un imperio financiero, en gran parte basada en la industria agroalimentaria, la empresa agrupa los viñedos y las bodegas, una fábrica de pastas y de salsa de tomate, complejos hoteleros en Belice y Guatemala, y una revista literaria, "All-Story".
"Sería inexacto decir que soy rico. No. Soy inmensamente rico. ¿Acaso conoce a algún cineasta que se haya alejado diez años del set para hacer fortuna en la bolsa? Sin embargo, esa es mi historia. El vino reemplazó a la bolsa, y me abre las puertas del cine. Y a eso hay que agregarle las ganancias de "Apocalypse Now", cuyo negativo me pertenece. El film reporta más ganancias hoy que cuando se estrenó", señala.
"Siempre creí que un hombre de negocios debía dedicarse a ser artista. Ahora estoy en situación de hacer lo que siempre soñé, es decir, de financiar mis propios films, con toda independencia", añade.
LA PELÍCULA
Eternamente joven
"Youth Without Youth" (Juventud sin Juventud), producida por American Zoetrope y protagonizada por Tim Roth, Alexandra Maria Lara y Bruno Ganz, está basada en un libro del historiador rumano Mircea Eliade. El film se sitúa en la Rumanía de 1938, donde el anciano profesor Dominic Matei (Tim Roth), incapaz de finalizar un texto sobre el lenguaje, el tiempo y el conocimiento, decide suicidarse. Sin embargo, es alcanzado por un relámpago, del que se salva retornando a ser joven de cuerpo y espíritu y listo para llevar adelante su proyecto. Sin embargo, los nazis se interesan en su caso y le siguen la pista. Este proyecto es una vuelta a los inicios del cineasta, cuando su intención era hacer pequeñas películas "a la europea". La cinta cuenta con un exiguo (para el canon estadounidense) presupuesto de cinco millones de dólares.