MUCHO OJO
Por Fernando Vivas
Empiezo por la ficción dramática porque es la que más talento, presupuesto y espectadores fieles convoca. A destacar que se haya aumentado el promedio de capítulos, y excedido los muy pocos de la miniserie de lujo, pero sin llegar al alargado culebrón. La ficción peruana busca su tiempo y este es, por ahora, el de la telenovela corta, suerte de 'telenouvelle'. No nos aburren, pero tampoco nos apuran.
El dúo de Jorge Carmona y Aldo Miyashiro encabezó la creatividad, aunque no el ráting. Pero eso no nos importa. Consolidaron un grupo de personajes, "La Gran Sangre", con idiosincrasia local y formas ajenas, que ya migró al cómic y al cine. Es ficción con fusión de géneros y humores que sirve además para financiar aventuras más herméticas, como "Golpe a golpe", cuento de boxeadores con referencias y códigos rebuscados. El dúo, conocido como Capitán Pérez, se acaba de separar. Ojalá que no se limiten sino que se duplique.
Michelle Alexander y Susana Bamonde, por separado, han estado detrás de algunas 'minis' que pescan en el container de los sentimientos populares, si es con cumbia andina de soundtrack, mejor. "Yuru, la princesa amazónica" fue un cuento ecológico para niños; "El profe", un cuento social para gente de buena fe; "Por la Sarita", una hagiografía de la santa de los marginales alternada con historias pluriclasistas contemporáneas, y "Néctar en el cielo" trató la tragedia del grupo con extractor de jugos. Como ven, nada original que salga del forro de sus autores con miras a convertirse en un éxito de debate y de prestigio.
Eduardo Adrianzén encontró espacio en el 4, donde estrenó "Perú campeón" y "Baila reggaetón", la primera un trazo cronológico del auge y caída de prototipos de ídolos peloteros, la otra, un remix de historias particulares en torno a un concurso del baile de moda. O sea, ficción de explotación del 'feeling' popular según rápidas lecturas de los guionistas.
"Un amor indomable" de Michel Gómez en ATV fue la única telenovela, muy convencional, lanzada con el anhelo de conquistar al público chileno gracias a la presencia de Kenita Larraín. Tampoco conquistó a los peruanos