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Entrevista. ALFREDO TORRES

Haca falta un 'zar' contra la pobreza

El gran reto para el 2008 es que el Gobierno muestre mayores logros en el campo social. Los peruanos de todos los sectores critican su inacción en esta importante área

Por Mariella Balbi. Periodista

¿Por qué la aprobación presidencial sube y baja, sin lograr una constante?
Creo que en el 2007 se ha mantenido un rango que estaba previsto al empezar el año; iba a fluctuar dentro del 30% y el 40%, más de lo que sacó en la primera vuelta y menos de lo que sacó en la segunda. La orientación del Gobierno es satisfactoria y confiable para un tercio de la población. Eso se mantiene como constante. Luego del terremoto subió la aprobación y después regresó a su nivel. En América Latina, García y Bachelet son los presidentes de menor aprobación.

¿Y cómo serán las cosas en el 2008?
El próximo año será bastante similar. La mayor aprobación del Gobierno se dará conforme haya más resultados en el campo social. Hoy los éxitos están centrados en el aspecto económico, mas no en salud, educación, seguridad. Hay que tomar en cuenta que los sectores D y E no están satisfechos con la situación económica. No ven empleo para ellos, ni una mejora significativa. Además, todos los sectores están insatisfechos con el lado social: educación, salud, seguridad. Aunque los sectores A y B no usan los servicios públicos, se sienten defraudados, a pesar de reconocer una actitud inicial de cambio frente al Sutep, constatan que no se ha avanzado.

¿La gente ve desidia política o ineficiencia en el Gobierno?
La crítica va por el lado de la omisión, porque no se están haciendo las cosas que se deberían, hay inacción. La crítica no apunta a que el Apra esté copando puestos, sino a que no pasa nada. Percibe un norte y éxitos en lo que es comercio exterior, pero no observa un plan para el sector social, ni resultados.

Algunos políticos piensan que García se sobreexpone, que habla demasiado
Las personas desconfían de las palabras y prefieren ver a los gobernantes en acción. El ejemplo más claro es el del alcalde de Lima, Luis Castañeda, no habla y cuando aparece siempre lo hace al lado de una obra. Por eso su alta aprobación. La gente quiere ingenieros, que se realicen proyectos. Hablar mucho genera desconfianza.

La sierra sur y el oriente desaprueban al presidente con un 75%, sin embargo el Gobierno sostiene que está haciendo obras ahí. ¿La gente es impermeable a ello?
En ese sector del país hay mucho más desconfianza hacia la clase política limeña, incluido el Gobierno y los otros partidos. Son mucho más escépticos frente a lo que se haga. Creo que también está relacionado con que el Gobierno está haciendo grandes obras, pero la población quisiera ver más pequeñas obras: caminos rurales habilitados, agua y desagüe. Probablemente eso tendría más impacto en la aprobación presidencial.

¿Son prejuiciosos, entonces?
Sí. El punto de partida es que votaron en contra de García porque no confiaban en él y la desconfianza sigue. Lo ven demagogo, que no cumple sus promesas, que trabaja para los grandes capitales, muy distante a su realidad. Tal vez un error presidencial es que pasa demasiado tiempo en Palacio y esas poblaciones quisieran que estuviera mucho más en contacto directo con ellas.

¿La extensión de las exoneraciones tributarias a la zona de la selva, tendrá un efecto en la percepción del Gobierno o es algo más bien abstracto?
Para mí esa decisión es un error de fondo. Si se hizo por una razón táctica no creo que tenga impacto. La selva tiene una actitud negativa frente al Gobierno y no va a cambiar por esto, más bien cree que doblegó al régimen con su protesta. Ahora, el Gobierno debe actuar en función del mediano plazo y no tanto por la encuesta

Ciertamente no se trata de caer en la tiranía de la encuesta, pero estas indican que el sur y el oriente están fastidiados
Eso se aminora enfrentando los problemas de fondo. Esas regiones piden trabajo. En realidad la mayor parte de la población peruana no tiene trabajo. Quienes están empleados por empresas de 10 o más trabajadores son el 10% de la población nacional y están más en Lima y en las ciudades de la costa. En el sur y en la selva se sobrevive, el trabajo está básicamente en el campo, es una economía de autosubsistencia. No sienten que hay un horizonte de progreso para ellos, lo cual acumula frustración, responsabilizan al Gobierno, a los ricos, a los limeños de su situación.

¿Ollanta Humala continúa capitalizando este descontento?
Lo hizo en las últimas elecciones y sigue siendo la mejor o, para ser más precisos, la única opción que tiene ese sector. Humala está solo en el escenario. Mientras que el espacio de centro hacia la derecha está bastante lleno de potenciales candidatos, él no tiene mayor competencia.

Lourdes Flores sostiene que la modernidad a la que está ingresando el país, con el TLC entre otros, hace que Humala esté acabado, sin juego
Esa es una visión centralista y mesocrática. Ciertamente hay un sector moderno de la economía, pero aún un sector muy amplio de la población está fuera de esa modernidad y no observa ningún beneficio; y puede ver perjuicios cuando lleguen productos agrícolas subsidiados con el TLC con EE.UU. Si el Estado usa los recursos en beneficio de estas poblaciones y extiende el desarrollo, la percepción negativa cambiará, aunque eso demora en llegar.

¿El Estado tiene la capacidad de incluir a esos peruanos?
Lo que vemos es una administración timorata y débil, quizá atada de manos por temor a ser acusada de malos manejos. La capacidad de gasto en lucha contra la pobreza es limitada y no se observa audacia para hacer reformas significativas en temas como la educación. El presidente no se desmarca de ello, está inmerso en esa percepción. Estamos esperando el tercer artículo de la saga (ríe), para saber cómo transformarán de manera acelerada las cosas en el campo social. Además, la lucha ideológica por el libre mercado, etc. está en Lima. Si uno escucha las radios de la sierra, el mensaje es otro y totalmente opuesto.

El presidente dijo en la CADE que muchos inversionistas temían el triunfo de una candidatura radical en el 2011
Hay una preocupación válida, pero la mayor parte de los empresarios sí está invirtiendo, hay una confianza. La tarea del presidente es animar la inversión, seguro lo dijo por eso.

El empresariado entiende que estamos en un país de excluidos.
Hay de todo, pero con el terremoto vimos que surgió una gran solidaridad y un esfuerzo de los empresarios por involucrarse con el Perú que tenían olvidado. Además tenemos casos de éxito empresarial en provincias y eso provoca un acercamiento. La apuesta de los empresarios es que para el 2011 salga alguien que continúe con el modelo económico. El miedo a que triunfe un radical hace que actúen con mayor responsabilidad social, lo cual es un aspecto positivo.

¿A pesar de los esfuerzos, prima la frustración entre los peruanos?
Claro que sí, el progreso se vive muy poco en los sectores D y E. Se lo grafico: cada año 400 mil nuevos jóvenes salen a buscar empleo. Todas las empresas de 10 o más trabajadores, con este ritmo de crecimiento de 8% anual, crean 200 mil nuevos puestos. Aunque es un problema estructural del país, no se cubre con los requerimientos laborales. Más de 300 mil peruanos se siguen yendo al exterior, sienten que el Perú no les da oportunidades. Otro elemento crítico es la informalidad del país, si la gente no tiene seguridad social ni pensiones y vive precariamente, no se le puede pedir que defienda el sistema económico.

¿La estrategia de Crecer tiene impacto en la población?
Hay que darle más tiempo, hasta hoy no tiene mucho impacto político, ni en el conjunto de la opinión pública. El esfuerzo no es percibido.

¿Si hubiera un líder en la lucha contra la pobreza tendría mayor recepción?
Creo que sí. Esto también falta en el Gobierno, en este tema los roles no están claros, mientras que en lo económico se sabe cuáles son los ministros que se encargan de esto. No hay un 'zar' para la lucha contra la pobreza y no se ve ni al presidente ni al primer ministro dedicando la mayor parte de su tiempo a tratar de esos asuntos, se dedican más a los económicos. Al ciudadano de la sierra no le interesa saber del TLC sino qué se está haciendo por ellos.

¿El cambio de ministros tendrá un impacto favorable para el Gobierno?
Será poco significativo. Pero sí se verá un equipo reforzado.

El relevo de Alva Castro habría generado buena impresión.
Dependería de quién hubiera entrado, de haber sido alguien del Apra el impacto habría sido nulo. Más allá del efecto inmediato, su permanencia resta para la imagen del Gobierno. La seguridad ciudadana es un tema importante, la gente esperaba que entrara alguien más profesional y no un ministro que no pudo comprar patrulleros.

En general, la gente ve que este Gobierno es transparente, poco transparente...
La percepción ciudadana es de desconfianza, eso se extiende a todos los políticos, pero debido a la gestión anterior del Apra esto se agudiza. Hasta ahora el Gobierno se ha mantenido sin escándalos muy 'gordos'. Ese es un punto crucial, la corrupción genera mucho escepticismo.

El fujimorismo puede resurgir sin Fujimori

¿Son más los optimistas frente al 2008?
Depende, porque hay tres tercios. El sector más moderno, básicamente Lima y hasta el nivel C, ve el 2008 con optimismo. Otro tercio --sectores C y D urbanos-- piensa que el país está estancado. Finalmente, el sector más rural y las poblaciones urbano-marginales, consideran que el país está retrocediendo y ven el 2008 con pesimismo.

¿Qué es lo peor que le podría pasar al Gobierno en el 2008?
Que lo desperdicie. Es un año muy importante para avanzar en la agenda pendiente; aún estamos lejos de las elecciones, el Gabinete es sólido, de una manera u otra el Congreso responde y la opinión pública no es negativa. No debería dejar pasar esa oportunidad.

La población continuará con una relación negativa con el Congreso.
Claro, mucho más daño hace al Congreso el caso y la permanencia de una Tula Rodríguez que la propuesta inteligente de un congresista. Pienso que el Congreso no debe aspirar a tener una mejor imagen, sino buscar ayudar al Gobierno para que el país mejore.

A la gente le preocupa mucho el incremento del narcoterrorismo.
No tanto como antes, pero sí preocupa porque es un tema de seguridad, también el incremento del narcotráfico. Capturas importantes permitirían una mejora de la imagen del Gobierno.

¿El juicio a Fujimori marca un declive del fujimorismo?
No creo, marca el fin de la carrera política de Fujimori. Él pensó que podría capear esta situación y se equivocó. Sin embargo, el fujimorismo encarnado en su hija puede resurgir. El 60% piensa que Fujimori dio las órdenes para las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, pero de ellos un 23% considera que no debe ser condenado por estas, 38% piensa que sí. Además un 29% cree que el tribunal está parcializado contra Fujimori. No digo que Keiko Fujimori obtenga ese porcentaje en las elecciones del 2011, pero puede crecer 4 puntos respecto al 10% obtenido, lo que le permitirá aumentar su poder de negociación en el próximo Congreso.

¿La venta de Wong es significativa solo para un sector de limeños o va más allá?
Ha tenido impacto emotivo en los sectores A y B de Lima, no tiene alcance nacional. La percepción ha sido negativa porque Wong estaba muy identificado con el Perú, sus colores son rojo y blanco, en Fiestas Patrias los empleados se vestían con poncho de chalán, el corso, hicieron campaña por el pisco, en fin. Ha sido chocante.

¿Cuánto antichilenismo existe?
Es fuerte, sobre todo en la gente mayor y en el sur del Perú. Es una mezcla de rencor con envidia y el miedo que nos quiten todo. En el caso del Wong es una marca que desarrolló el Perú y que era motivo de orgullo.

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