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Cultura light

Vida sin calorias

Por Carmen Escobar

Light, light, light. Escuchamos la palabrita a cada rato y aplicada a distintas situaciones. Si una chica es cuidadosa con lo que come y vive en el gimnasio, es una chica light. Si una película es ligera, decimos que es una cinta light. Y si una canción no hace otra cosa que ponernos a bailar, la calificamos como música ligera. ¿Y qué pasa cuándo hablamos de comida? Felizmente, el uso de esta dichosa palabra está reglamentado por organizaciones internacionales como la FDA o el Codex Alimentarius (un comité que pertenece a la FAO). Esta última define a los alimentos dietéticos como aquellos que, debido a su composición, satisfacen una necesidad especial nutritiva de las personas cuya capacidad normal de asimilación está limitada o respecto a las cuales se quiere obtener efectos especiales mediante un régimen alimenticio controlado.

"Conviene aclarar que lo dietético no es sinónimo de bajas calorías. Se definen como tales a aquellos productos cuyos componentes se han modificado, sean porque tienen menos hidratos de carbono, más proteínas, menos grasas o un aumento de minerales en su composición", explica la nutricionista Mariana Hermoza García.

Para que un producto entre en esta categoría se le debe haber quitado como mínimo el 25% de calorías, carbohidratos o grasas.

NO MÁS MITOS
Aclarados los términos, ahora toca resolver las dudas más frecuentes que se tejen sobre este tipo de productos. Como señala la nutricionista Vivian Geller, magíster en bioquímica y nutrición, existen productos que no pueden ser considerados lights, como los aceites, porque si se les quita la grasa ya no podrían considerarse como tales. ¿Y los panes? Se cree que el pan integral no engorda y es light, pero como aclara la especialista, este pan recibe tal denominación porque tiene más fibra que puede contribuir a mejorar la digestión o brindar mayor sensación de saciedad, pero si lo compara con un pan normal o blanco, tal vez le sorprenderá su contenido de grasa. Lo mismo se cree de las tostadas, es decir, que tienen menos calorías que el pan normal. No obstante, como dice la nutricionista Hermoza, la única diferencia entre la tostada y el pan es que la primera tiene menos agua porque ha sido deshidratada. Y en esta misma línea no podemos dejar fuera a las famosas galletas de agua. No se deje llevar por lo que dice el empaque, compare y evalúe. Por ejemplo, 100 gramos de galletas de agua aportan 415 calorías y 10,2 gramos de grasa, mientras que la misma cantidad de galletas de soda brinda 442 calorías y 14,7 gramos de grasa.

Tenga especial cuidado con los quesos frescos que se venden como lights. Estos pueden tener menos contenido de sal, pero no de grasa. Para darse cuenta si tiene o no grasa, trate de derretirlo con calor. Si lo logra es porque tiene grasa. Asegúrese y compre un queso tipo ricotta.

Tampoco crea que si un producto tiene la etiqueta light, esto le da licencia para comer el doble sin sentir culpa o que por comerlo usted bajará de peso. Ningún alimento (ni el extracto de caigua ni el limón en ayunas) le asegura la pérdida de peso. Esto solo se logra con buena alimentación y ejercicio.

¿Entonces, son necesarios o no estos productos lights? En pacientes diabéticos, con sobrepeso y que están a régimen, estos productos pueden serle de utilidad, ya que les permite reemplazar el azúcar por edulcorante. Para el resto de personas sanas no son obligatorios. Solo hay que saber controlarse y cuidarse de los excesos de grasa y azúcar.

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