Diez políticos menores de 40, que nada recuerdan de la tan ventilada Operación Cóndor de los años setenta, comparten con El Comercio sus más antiguas memorias políticas
Por Renato Cisneros
La mentada Operación Cóndor ha provocado un debate de alto calibre en un sector de la clase dirigente: el sector que la recuerda, claro está. Por eso, en estos días, cual si fuesen espectros de una época inmemorial, diferentes personajes del pasado han reaparecido para reclamar una tribuna y comentar detalles olvidados de dicha operación.
Sin embargo, de espaldas a ellos, en el revés de la moneda del tiempo, hay un grueso de actores políticos jóvenes que nada podrían decir de ese caso, porque simplemente eran unos cándidos párvulos cuando ocurrió el episodio de Morales Bermúdez y los italianos desaparecidos.
Evaluando eso, la pregunta que nos interesó hacer fue: cuál es el recuerdo político más antiguo que tienen los políticos más jóvenes. Para responder la inquietud, elegimos a ocho congresistas y dos alcaldes, todos menores de 40. Cada uno tiene un primer vínculo con la política muy personal y diferente, pero en algo sí coinciden: de la Operación Cóndor no se acuerdan ni jota.
Por ejemplo, la congresista humalista Nancy Obregón (1970, tiene 38), evoca su niñez y, con ella, sus dos primeros recuerdos políticos. "Cuando tenía 5 años recuerdo haber escuchado en la televisión un discurso de Juan Velasco Alvarado. En mi casa sentían mucha admiración por él. Luego, cuando ya tenía 14 o 15, recuerdo con cariño a Violeta Correa de Belaunde. Ella llegó de visita a Pamplona Alta y todos los niños nos acercábamos a darle la mano. Yo estaba en primaria, pero de ese gesto nunca me he olvidado. Después, los recuerdos políticos de mi adolescencia son casi todos tristes".
Su colega aprista Elías Rodríguez Zavaleta (1974, tiene 33 años) tiene clarísima su primera experiencia con un tema político. Fue en 1987, en el Parlamento de niños que organizara Carlos Blancas, entonces ministro de Justicia. Rodríguez tenía 11 años. "Fuimos 125 niños de todo el país y hablábamos sobre la problemática de la niñez. Recuerdo que hubo una comida en Palacio con el presidente Alan García y con Fernando León de Vivero, titular del Congreso".
El legislador fujimorista Renzo Reggiardo (1972, cumple 36 años en julio) tenía 6 años cuando ocurrieron los sucesos del Plan Cóndor. Y aunque recuerda algunos discursos de Morales Bermúdez en la tele (discursos sobre el alza de los precios de la papa y las verduras que él, niño parlanchín, repetía luego para deleite de su mamá), su imagen favorita del pasado tiene que ver con Fernando Belaunde. "Me acuerdo mucho del juramento de Belaunde en el Congreso. Esa escena la tengo grabada: lo vi en un televisor blanco y negro, en el departamento donde vivía con mis padres. Tenía 8 años".
El alcalde de Magdalena, Francis Allison (1970, tiene 37 años) dice que su infancia tuvo varios momentos políticos.
El más imborrable es uno que él mismo protagonizó, cuando un día de 1980 bajó del auto de su papá para saludar al recién electo presidente Fernando Belaunde, quien se encontraba afuera de su departamento conversando con unos periodistas. "Yo tenía 10 años, y mi padre me dijo que bajara; yo no quería, pero al final bajé con cara de molesto; fui, le di la mano a Belaunde y él me saludó a pesar de estar rodeado por la prensa. Cuando subí al auto estaba feliz de la vida".
Otro joven parlamentario es José Maslucán Culqui (1974, cumple 34 en setiembre). Él tenía apenas 4 años cuando ocurrió lo del Plan Cóndor, y no recuerda nada del tema. Lo que sí viene a su mente con inmejorable precisión son las colas en el primer gobierno de García Pérez. "Lo que más recuerdo son esas colas enormes. Yo vivía en Amazonas, tenía 14 años, estaba en el colegio, y me acuerdo de que teníamos que vender ganado y propiedades para mandar dinero a Lima, donde estudiaban mis hermanos. Era una época donde había mucha impotencia entre la gente. Creo que ahí empecé a pensar en la política", afirma.
Con solo 32 años acuestas, la congresista de UPP Karina Beteta (1975, cumple 33 el 18 de enero) comparte el mismo recuerdo que Maslucán: las colas de Alan. Ella vivíó su niñez en Huánuco y la primera vez que la política intervino en su vida diaria fue cuando sus padres salían a la una de la mañana de casa para conseguir algo de leche, arroz y del producto más escaso de todos: el azúcar. "Hubo una época en que no había azúcar por ningún lado y muchas veces teníamos que endulzar la comida con caramelos o con chancaca. Nos divertía hacerlo, porque éramos niños, pero no entendíamos la dimensión de la inflación", dice.
Otro humalista, Werner Cabrera, (nació en 1971, tiene 36 años) asocia la política con su vida desde que en su ciudad de origen (Chota, Cajamarca) se formaron las rondas campesinas. Él cuenta que en 1976, cuando tenía 4 años, nacieron estas rondas. El Apra y la izquierda dominaban la zona y, ante el problema del abigeato y la falta de acción política, los campesinos cajamarquinos se organizaron para combatirlo.
"Recuerdo que un tío se asimiló a las rondas, y que luego estas de multiplicaron en otras regiones". Otra memoria de Cabrera es la huelga del Sutep de 1979. "Yo tenía 8 años y recuerdo que la huelga duró entre 3 y 4 meses".
El mayor de todos los entrevistados es Rafael Santos, alcalde de Pueblo Libre (1968, tiene 39 años). Uno de sus primeros recuerdos políticos es la guerra con Ecuador de 1981, durante el segundo gobierno de Fernando Belaunde. "Yo estaba en Los Ángeles (California) con toda mi familia y en la televisión escuchamos que Perú había invadido Ecuador y veíamos la incursión militar. Nos impactó mucho".
Haciendo memoria, Santos recuerda un hecho anterior: cuando, en la época de Velasco, la gasolina se racionaba y había que usar unas calcomanías de colores en los carros para saber si los autos podían circular o no. "De la época militar recuerdo las muchas restricciones que había, pero de la Operación Cóndor y de los italianos desaparecidos, hermano, no me acuerdo nada", confiesa.
La menor de todos los aquí reunidos, la congresista del Apra Luciana León (nació en 1978, cuenta con solo 29 años), tiene un primer recuerdo político muy familiar. En 1985, con 7 años, participó de la campaña que llevó a su padre (Rómulo León Alegría) a ocupar un escaño como diputado en el Congreso. "Mi papá tenía el número 11 en la lista y recuerdo que salíamos con mis hermanos, con baldes, y pintábamos el 11 y la estrella. Me acuerdo de esas imágenes. Yo era chiquita y tenía que seguir a mis hermanos mayores. Tengo fotos de eso, haciendo campaña, vestida de celeste, cantando el himno con la mano en el corazón", cuenta Luciana.
Otro recuerdo igual de vívido es el de las reparticiones de leche ENCI en que participó con su mamá. "Yo iba con mi mamá a los clubes de madres que Pilar Nores organizaba. Me acuerdo claramente del olor de la leche: venía en un sobre blanco, con líneas verdes y tenía una vaquita en el medio".
Finalmente, la congresista del fujimorismo Cecilia Chacón (1971, tiene 36 años) señala que su primera relación infantil con la política fue durante el golpe de 1975 de Morales Bermúdez. "Hubo un alboroto en el colegio. Yo era muy chiquita, tenía 4 años y acababa de entrar al colegio, que quedaba en La Molina. Nos llevaron a un solo salón, yo me asusté, porque no comprendía lo que estaba pasando. Fue muy confuso". Sin embargo, el primer gran recuerdo político de Chacón es de indudable índole personal. Ocurrió en 1981, durante el conflicto con el Ecuador. Su padre, el general Walter Chacón, estaba en Tumbes y sus hijas fueron a visitarlo por vacaciones. Una madrugada el general irrumpió en la casa y le pidió a su familia que salga de Tumbes lo antes posible, porque iba a haber una declaratoria de guerra y podía haber bombardeos. "Nunca me voy a olvidar esa imagen de mi padre, con su uniforme de camuflaje, con sus navajas, con granadas, con la cara pintada, con ramas en el casco, parecía Rambo", finaliza Cecilia.
Aunque la historia política de estos diez personajes es relativamente corta y recién se está escribiendo, seguramente el día de mañana sus vivencias y recuerdos serán parte capital de esa caja negra en que a veces se convierte la memoria del país. Esperemos que en el futuro nunca más haya operaciones Cóndor, pero en la fatalidad de que las hubiera, estos señores y señoritas podrán participar de ese debate con total autoridad.