Un equipo periodístico de este Diario formó parte de una expedición aérea que reveló la existencia de enigmáticas imágenes en diversos cerros del valle lambayecano
Por Wilfredo Sandoval Bayona
El esplendoroso sol que iluminaba las instalaciones del aeropuerto internacional José Quiñones marcaba el momento perfecto para iniciar una de las mejores experiencias vividas a más de 2.500 metros de altura. Mientras el piloto Eduardo Herrán Gómez de La Torre dedicaba unos minutos a la meditación frente a los cerros de la zona, los mecánicos del Aeroclub de Chiclayo daban los últimos toques al Cessna que llevaría a los miembros de la expedición denominada "Ojos de cóndor" a apreciar algo que dejó de ser un privilegio propio de las aves que surcan el cielo lambayecano.
Luego de veinte minutos de vuelo, la expedición avistó algo realmente emocionante cuando el investigador Herrán, apoyado por su GPS, dirigió las miradas de los otros miembros de la expedición a la falda oriental del cerro Oyotún. Allí avistaron la figura de un ave, construida con piedras de laja, y que los lugareños han bautizado como "El águila de Oyotún".
Se trataba de una obra de arte de singular belleza, por lo que el piloto decidió dar varias vueltas para que el reportero gráfico Dante Piaggio registrase todos los detalles del geoglifo, cuya existencia fue revelada por los investigadores Walter Alva y Susana Meneses en un libro editado hace más de una década.
SIGUEN LAS SORPRESAS
La aparición de la siguiente imagen calmó los mareos causados por las esforzadas maniobras que fue necesario hacer con el Cessna, a fin de captar las fotografías que servirán para futuras investigaciones arqueológicas.
Se trataba de un extraño ser que los arqueólogos decidieron llamar el búho mítico, de más de 60 metros de largo y unos 2.500 años de antigüedad, que fue hecho por los habitantes de la cultura Chavín mediante la técnica del mosaico (acomodación de piedras lisas) en la ladera noreste de un cerro ubicado a pocos metros de la localidad de La Compuerta, en el valle de Zaña.
Minutos más tarde, Herrán avistó a 2.000 metros de altura un nuevo geoglifo semejante a un cactus, dibujado en medio de una enmarañada ruta de caminos, el cual sería considerado un nuevo hallazgo para la arqueología.
Al día siguiente, el clima norteño invitaba a realizar un nuevo recorrido aéreo. Los resultados fueron sorprendentes porque gracias a la experiencia del piloto Herrán se registraron otros doce dibujos que podrían considerarse geoglifos, de los cuales 4 corresponden a la técnica del tapizado (mosaicos de piedra) ubicados en parajes de los cerros de Oyotún, Tablazos, Pampagrande y en la parte alta del Bosque de Pomac.
La hermosa geografía lamba-yecana no cesaba en depararnos más sorpresas, especialmente durante el recorrido por la parte alta del valle de Pomac, donde en las laderas de los cerros empezaron a aparecer caprichosas figuras que, por primera vez fueron registradas para que los especialistas puedan revelarnos su significado.
El Cessna siguió su recorrido y se ubicó por todos los frentes del inmenso espejo del reservorio de Tinajones que, por esta época del año cuenta con más de 130 millones de metros cúbicos de agua. Luego de disfrutar el inusual espectáculo, la meta de la expedición fue registrar otras figuras dejadas por los antiguos peruanos, pero principalmente los yacimientos arqueológicos de Huaca Rajada, Sipán, Santuario Histórico Bosque de Pomac, entre otras riquezas arqueológicas como el valle de las pirámides de Túcume.
CON BROCHE DE ORO
Ya de retorno al aeropuerto José Quiñones, la ruta se cierra con broche de oro al recorrer una inmensa red de canales prehispánicos que sirvieron para irrigar un valle de 15 mil hectáreas, ubicado en lo que fue Ferreñafe Antiguo, que hace algunos siglos tuvo que ser trasladado a su actual ubicación porque el pueblo quedó 'encantado', según cuenta la leyenda.
La maravillosa ruta recorrida en el Cessna forma parte de un nuevo circuito turístico aéreo denominado 'Spirit of Sipán', que permitirá a los lambayecanos y turistas de todo el mundo conocer la inmensa cantidad de recursos arqueológicos, atractivos turísticos y otros legados prehispánicos que abundan en la zona.
Para ello, un grupo de inversionistas nacionales contará con cuatro aviones Cessna Gran Caravant de última generación, uno de los cuales ya se encuentra listo para decolar en la rampa principal del aeropuerto de Chiclayo.
Las aeronaves son capaces de aterrizar y decolar en campos no preparados de 700 y 800 metros de longitud. Se tiene previsto que las aeronaves también brinden servicio a las principales ciudades del nororiente. Se estima que el costo de cada viaje por persona será de S/.280.
AL GRANO
JORGE CENTURIÓN
ARQUEÓLOGO DEL MUSEO BRUNING DE LAMBAYEQUE
Un desarrollo cultural antes del Formativo
4¿Cuál es la importancia de los geoglifos de Oyotún?
Se podría retener al turista por un día más en nuestra región y así lograr consolidarnos como la segunda alternativa turística del país. De otro lado, los geoglifos nos permiten plantear, a manera de hipótesis de trabajo, que nuestra región fue escenario de un prístino desarrollo cultural desde antes del Formativo.
3¿Cuál es la antigüedad de los geoglifos de Oyotún?
Corresponderían al Formativo Temprano o pre Chavín, es decir, tendrían 2.000 a 2.500 años antes de Cristo.
3¿Qué representarían?
Probablemente representan a divinidades o semidivinidades esquematizadas con ciertos atributos. Posiblemente la gente que vivió en esta región le invocaba a la naturaleza sus poderes y protección.
Investigaciones confirmarán hallazgos
El director del museo Tumbas Reales de Sipán, Walter Alva, ha propuesto realizar un minucioso reconocimiento para determinar si las figuras fotografiadas por la expedición "Ojos de cóndor" son geoglifos y si se trata de nuevos hallazgos.
"En el valle de Zaña y en otros valles de Lambayeque podrían existir más geoglifos trazados en las laderas de los cerros. Sabemos que frente al búho mítico existe la figura de otra ave con las aves plegadas", dijo Alva.
"Mientras no se reconozcan mediante técnicas científicas, no podemos anunciarlos como hallazgos porque podría tratarse de posibles accidentes de la naturaleza", señaló el reconocido arqueólogo.