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ESPECIAL. FESTIVIDAD QUE FUNDE EL JOLGORIO Y LA DEVOCIÓN

Fiesta de Los Compadres es la alegre antesala de los carnavales cusqueños

Las celebraciones son aprovechadas para rendirles honor a santos y cruces

Por Renzo Guerrero de Luna

La mañana comienza más temprano que de costumbre en San Blas. Es jueves y antes de que amanezca la plaza ya huele a pólvora. Se conmemora una fecha más de Los Compadres, la fiesta típica que abre las celebraciones por los carnavales cusqueños. Un hombre vestido de mujer despierta a todo el barrio al ritmo de la banda. Ningún vecino se queja. Son las seis de la mañana y todos bailan en las calles.

La tradición cuenta que cada jueves anterior a la semana de carnavales las mujeres del pueblo --principalmente de la zona de Pisac y Sicuani-- cuelgan en las puertas o en los postes de electricidad coloridos muñecos que representan a sus compadres menos queridos. Lo triste es que poco a poco se ha ido perdiendo esta costumbre y las mujeres ya no se animan a elaborar sus monigotes de tamaño natural. Son los hombres, en cambio, quienes se lucen una semana después en la Fiesta de Comadres.

La Fiesta de Compadres sirve también para rendirles honor a los santos y a las cruces. Es por eso que muchos devotos llegan desde sus poblaciones para escuchar la misa y recibir la bendición. Luego, obviamente, se quedan festejando, comiendo chiriuchu, chicharrón y brindando. Un buen licor nunca falta para agasajar al compañero que se quiere.

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