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ESPECIAL

Confesiones de 'Pepe' Mejía originarían terremoto político

El libretista de 'Lunarejo'. José Mejía Regalado era el contacto del narcotraficante Fernando Zevallos con políticos, magistrados y periodistas. Secuestró a una niña, filmó retractaciones y pagó asesinatos

Por Miguel Ramírez. Unidad de Investigación

José Mejía Regalado, uno de los hombres de máxima confianza del poderoso narcotraficante Fernando Zevallos 'Lunarejo', tiene mucho que decir. Si se anima a 'cantar', una bomba atómica podría estallar en el mundo de la política y en los medios de comunicación.

El viernes 25, cuando la policía allanó su casa para detenerlo, lo encontró al frente de su computadora personal escribiendo frenéticamente a sus amigos periodistas, contactos y clientes. Entre estos últimos figuran políticos, autoridades y empresarios a quienes asesoraba.

A todos ellos les rogaba que lo ayudaran. Pero en algunos casos, según una fuente que participó en la operación de captura, los estaba amenazando --si es que no lo auxiliaban-- con revelar sus vinculaciones con Fernando Zevallos, su jefe, preso en el penal de Piedras Gordas desde noviembre del 2005.

"Lo mejor que podría hacer Mejía es contar todo lo que sabe, acogiéndose al sistema de colaboración eficaz. El papel que jugó en el entorno más íntimo de Zevallos es clave y los cargos que se le imputan no son cualquier cosa", dijo un agente a cargo de la investigación que involucra a Mejía con el narcotraficante. "Mejía sabe demasiado. Lo pueden matar en cualquier momento. Le convendría más tener la seguridad de un testigo clave", agregó.

Conocido como un hombre de verbo fluido, fanfarrón y con innumerables 'contactos', Mejía era el enlace del narcotraficante con políticos, magistrados, empresarios y hombres de prensa, cuyos nombres empezarán a salir a la luz conforme avancen las investigaciones judiciales.

Era tal la confianza que Zevallos le tenía que, en ocasiones, cuando el narcotraficante era entrevistado en la televisión, llevaba un audífono a través del cual Mejía le dictaba las respuestas a las preguntas difíciles.

Pero no solo eso. De acuerdo a las investigaciones --y tal como lo señala el juez Luis Quispe Choque en la resolución que ordenó su detención--, Mejía participó en diversos delitos mayores: secuestró a una menor de edad, coordinó el asesinato de varios ex socios y sicarios de Zevallos, sobornó y amenazó a testigos para que se desdijeran de las incriminaciones que habían hecho contra el narco y --lo que es más grave-- avaló y encubrió las actividades de su jefe en el tráfico ilícito de drogas.

Mejía, además, era el libretista de Zevallos. Él mismo, siempre según las investigaciones y testimonios obtenidos por este Diario, redactaba los textos que el narcotraficante enviaba a sus amigos congresistas que lo defendían en el Parlamento. Asimismo, escribía los avisos, artículos y reportajes pagados que Zevallos colocaba en casi todos los medios de comunicación, en los que difamaba a las autoridades que lo investigaban y también a El Comercio, diario que empezó a revelar sistemáticamente el historial delictivo de 'Lunarejo' desde 1995.

EL SECUESTRO DE FIORELLA
En octubre de 1996 (un año después de que la Unidad de Investigación de El Comercio divulgara por primera vez la vinculación entre Fernando Zevallos y la organización de narcotráfico de los hermanos López Paredes), Juan Carlos Angulo Tanchiva, un ex sicario de 'Lunarejo', se atrevió a contar lo que sabía sobre su ex jefe.

Lo hizo en el programa "La revista dominical", que entonces se trasmitía en América Televisión. Angulo contó que él y otro sicario llamado Jesús Flores Matías 'Shuco' fueron contratados por Zevallos para matar en 1989 a Leonardo Gonzales Álvarez, en aquel entonces su principal competidor en el negocio de la droga.

La entrevista se difundió en mayo de 1997 y Angulo siguió trabajando tranquilo en Iquitos.

Sin embargo, días después, el 24 de junio, Angulo recibió la llamada telefónica de un hombre que le dijo que tenía secuestrada a su hija Fiorella Angulo Pinedo, de cuatro meses de edad. El sujeto le comunicó que solo le devolvería a su hija si es que se retractaba de lo que había dicho contra Zevallos y lo citó en un lugar.

Cuando llegó al sitio, allí encontró a Mejía Regalado con un grupo de matones de Zevallos, al mando de su lugarteniente 'Polaco'.

Esto fue lo que dijo Angulo en una entrevista a El Comercio en el 2004 y que hace unos meses corroboró ante el juez que ha solicitado la captura de Mejía: "Me recibió una persona a la que solo le decían 'Pepe', pero luego lo identifiqué como José Mejía. En ese momento yo le dije que solo declararía si me devolvían a mi hija, y él aceptó. Media hora después me llamó mi suegra para avisarme que ya le habían entregado a mi hija".

"Había una cámara que me filmaba y entonces 'Pepe' me dio un periódico y me dijo: 'Tú vas a decir lo siguiente: Soy Juan Carlos Angulo Tanchiva, hoy es 24 de junio de 1997. Tienes que decir que tú te prestaste para este reportaje diciendo que te iban a dar (el periodista) 100.000 dólares, pero en vista de que no te han cumplido con el pago, te estás retractando'. También me dijo que en la entrevista debía decir que yo no conocía al señor Fernando Zevallos, que este señor nunca había mandando a matar a nadie".

Angulo contó que desde esa vez, nunca más volvió a ver a José Mejía hasta el 27 de enero del 2003, cuando Zevallos otra vez lo mandó a buscar a Iquitos.

Un año antes, en el 2002, Angulo fue captado por policías peruanos y agentes de la DEA, ante quienes narró las actividades ilícitas de 'Lunarejo'. Nadie sabe cómo, pero Zevallos se enteró y ordenó a un grupo de sus sicarios ubicarlo en Iquitos, traerlo a Lima y llevarlo a su despacho.

Una vez en su oficina, Zevallos le entregó a Angulo 15 mil dólares y le pidió que se retractara de lo que había dicho a los agentes antidrogas. Luego, según la versión de Angulo, lo hizo pasar a otro ambiente donde estaba Mejía Regalado. Este le entregó un libreto que --al igual que la primera vez en Iquitos-- tuvo que leer delante de una cámara filmadora diciendo que no conocía a Fernando Zevallos.

Acabada la grabación, Angulo salió de las oficinas de Aerocontinente y allí fue detenido por policías, amigos del narcotraficante. Angulo ni se imaginaba que, antes de que le entregara el dinero, Zevallos había marcado los billetes y lo había denunciado por extorsión. Su ex jefe le había tendido una trampa.

Las dos filmaciones hechas por Mejía en las que Angulo se retractó a favor de Zevallos (la del 24 de junio de 1997 y la de ese 27 de enero del 2003) fueron difundidas el 3 de febrero del 2003 en calidad de "primicia" por el programa "A las 11 con Hildebrandt", que conducía el periodista César Hildebrandt.

En el reportaje, incluso, se contaba la historia de la supuesta extorsión de la que había sido objeto Zevallos, y hasta incluía una entrevista con el narcotraficante.

'Lunarejo', con cara de 'niño bueno', contaba detalles de cómo Angulo lo había querido chantajear.

El informe incluía los testimonios de Luis Dávila Melgarejo y Néstor Marreros (otros dos ex sicarios de Zevallos) en los que se retractaban de lo que habían dicho a la justicia chilena en contra del narcotraficante. Ambos declararon que habían sido pagados por agentes de la DEA y autoridades de Chile para incriminar y perjudicar a Zevallos y a su compañía Aerocontinente, que había establecido una oficina en ese país.

Concluido el reportaje, el periodista comentó lo siguiente: "Se trata de una conspiración absolutamente delictiva (los testimonios en contra de Zevallos y su empresa), hamponesca, rufianesca, en donde está metido, de algún modo implícito, el Estado Chileno, nada menos para expulsarla y sacarla del mercado (a Aerocontinente)".

Mejía, como es obvio, tendrá que explicar ahora ante el juez que lo investiga cómo es que esas filmaciones en las que dichos testigos se retractaron fueron entregadas a ese programa periodístico.

LA PALABRA DE 'POLACO'
Las otras imputaciones graves contra Mejía Regalado nacen de las declaraciones periodísticas y judiciales que ha brindado Jorge Chávez Montoya 'Polaco', quien durante 30 años fue el lugarteniente del narcotraficante Fernando Zevallos.

En el 2006, en una entrevista concedida a El Comercio en su prisión de Iquitos --y que luego refrendó ante el juez que tiene a cargo este caso--, Chávez Montoya declaró: "Mejía era el hombre de confianza de Fernando Zevallos. Cada vez que a mí me mandaban a buscar a los testigos que habían hablado en contra de Zevallos, siempre iba con Mejía. Por ejemplo, cuando buscamos a Angulo Tanchiva fuimos juntos y lo localizamos. Luego Mejía lo entrevistó y le dijo qué es lo que debía declarar a favor de Zevallos. Mejía andaba con una filmadora".

"Mejía fue el que pagó la plata del asesinato de Jesús Flores Matías. [Este era un ex sicario de Zevallos que fue victimado en el 2004.] Y también llevó el dinero para la muerte de José María Aguilar Ruiz 'Shushupe', en Pucallpa. [Aguilar Ruiz había declarado en el 2002 ante el Congreso las vinculaciones de Zevallos con el narcotráfico, pero nadie le hizo caso. Fue asesinado también en el 2004, en su celda de la cárcel de Pucallpa.] En todo está metido. Él le pagó a los sicarios que cometieron los crímenes".

Manuel Desiderio Gutiérrez Ibáñez, otro ex hombre clave del narco Fernando Zevallos, también ha declarado sobre el papel delictivo que cumplió Mejía.

Las oscuras andanzas de 'Peripillo'
En el mundo periodístico, a José Mejía Regalado (60 años, natural de Aija, Áncash) se lo conoce como 'El rey de la mermelada'. Es bueno explicar, para quienes no saben, que 'mermelero' es el mote despectivo con el que se denomina a los periodistas mercenarios que escriben a favor o en contra de alguien a cambio de pago o soborno.

Desde principios de los años 80, Mejía colaboró en diferentes medios de prensa entregando datos o escribiendo informes. Periodistas antiguos recuerdan que, cada vez que se le encargaba un artículo, este jocosamente inquería: "¿A favor o en contra?".

Quienes lo conocieron dicen que se presentaba como el hombre que solucionaba todo problema y convencía a sus "clientes", pues "tenía buen floro, datos de adentro y dominaba el arte de la adulación".

Mejía no trabajaba solo: contaba con dos publicistas (un hombre y una mujer) de confianza.

'Pepe', 'Peripillo', 'Cara de olla' o 'Cara de bolsa' --como le decían de cariño sus allegados-- ejercía el periodismo a su manera. Un empresario contó a este Diario que en una oportunidad contrató a Mejía para que lo asesorara en un problema que este tenía con un competidor. Pagó a Mejía por adelantado, pero tiempo después se enteró de que él había ido donde su adversario, le pidió el doble de lo que había cobrado y le entregó toda la información que sabía sobre su empresa.

En la época del primer gobierno de Alan García asesoró a muchos incautos parlamentarios apristas y de otras tiendas políticas, y lo mismo hizo durante los gobiernos de Alberto Fujimori y Alejandro Toledo. Fue hombre de confianza de Absalón Vásquez, el ex ministro fujimorista, hoy preso por haber participado en la falsificación de firmas del partido Vamos Vecino.

Trabajó con Julián Cortez, un periodista de prensa y televisión vinculado a Fernando Zevallos, Nicolás de Bari Hermoza y Vladimiro Montesinos. También asesoró a los hermanos Winter, cuando el gobierno de Alberto Fujimori le quitó esa televisora a Baruch Ivcher, y fue informante en los programas de César Hildebrandt.

Últimamente fue asesor de Antauro Humala y de los parlamentarios de UPP Daniel Abugattas, Cenaida Uribe, Juvenal Silva, entre otros. Hasta la semana pasada, cuando fue detenido, era asesor principal del presidente del Gobierno Regional de Puno, Hernán Fuentes, quien apoya al presidente venezolano, Hugo Chávez.

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